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CEREBRO Y CONDUCTA / OPINIÓN

El café de después

16/09/2020 - 

MURCIA. A pocas personas nos cuesta reconocer nuestra adicción al café. Su componente activo más conocido, la cafeína, es la sustancia con efectos estimulantes más consumida en el mundo y se estima que entre el 80 y el 90 por cien de la población la toma diariamente. La mayoría de las personas la ingiere, sobre todo en forma de café o té, por las mañanas, principalmente en el desayuno; muchos la disfrutamos también a cualquier hora del día.

La cafeína aumenta el nivel de despertar o alerta, la sensación de energía y ayuda a disipar la fatiga. Posee un efecto ligeramente eufórico y levanta el estado de ánimo. Es también una sustancia adictiva, pero en dosis bajas, por ejemplo de dos a tres tazas diarias, este efecto no es importante. Gracias a sus propiedades estimulantes, el café potencia en la mayoría de las personas, al menos durante un tiempo, el rendimiento intelectual, ayuda a concentrarse y a realizar mejor infinidad de actividades. Por ello, es habitual tomarlo antes de realizar una tarea, para continuarla o para terminarla.

Una pregunta que se han planteado muchos investigadores es si el café mejora la memoria. La idea predominante es que su influencia se ejerce sólo sobre el nivel de alerta o atención y no posee un efecto concreto o específico sobre la memoria. Existe un problema técnico al abordar esta cuestión: se puede recordar algo sea porque se está más despierto o atento al estudiar o repasar el material, para lo que es de ayuda el café, o sea porque se aprende o se guarda mejor en la memoria y es más fácil recuperarlo después. Por ello, si se ingiere el café antes, por ejemplo, de estudiar una materia o un texto y se recuerda mejor lo aprendido podría deberse tanto a la mayor atención que se presta a lo que se aprende, como a que se ha grabado mejor en la memoria. En otras palabras, ayuda a fijarse en las cosas, lo que hace que se recuerden mejor, pero podría no afectar a la memoria directamente.

Una investigación, liderada por Daniel Borota, de la norteamericana John Hopkins University, planteó un experimento sobre este asunto de una forma diferente a la habitual. Decidieron administrar a los participantes en su estudio café después de una tarea de aprendizaje. Encontraron que cuando el café se ingiere después de realizarla, ésta se recuerda mejor a largo plazo. Es un dato interesante e inesperado, pues el sentido común dice una cosa diferente y lleva a pensar que es mejor tomar café antes de estudiar.

Llevado a un ejemplo práctico, un estudiante puede tomar café antes o durante las horas de estudio, lo que le ayudará a concentrarse mejor. Pero si quiere recordar mejor lo aprendido sería mejor, según estos investigadores, tomar café también cuando termine de estudiar. Otro hallazgo es que el café no ayuda a recordar mejor cuando se ingiere en el momento de recordar, lo que se traduce en que tomar un café antes de un examen no ayudará a recuperar mejor lo estudiado. Los datos de estos investigadores nos dicen que hay también un efecto de la dosis, ya que los mejores resultados sobre la memoria se obtienen con 200 miligramos de cafeína, más o menos el equivalente a dos tazas de café solo. El café de después de estudiar, en un momento en el que se piensa más en descansar o en divertirse, se revela como una ayuda inesperada. Seguro que a todos a quienes les gusta el café les encantará hacer la prueba.

José María Martínez Selva es catedrático de Psicobiología en la Universidad de Murcia


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