HECHO A MANO / OPINIÓN

De infidelidades y otras tentaciones

10/07/2020 - 

¡Ay, Enrique!, has abierto la caja de los truenos. La ocasión lo pedía a gritos y yo me debo a mi público. Siempre ha habido clases y lo que hasta ayer se llamaba cuernos, este matrimonio de tronío lo ha convertido en ese fino eufemismo que es la palabra deslealtad, que no es lo mismo ser cornudo que doliente. Conocedores o no de su porteo, al igual que el coronavirus: unos ya lo tienen, otros lo tendrán y muchos nunca sabrán que lo tuvieron.

Y es que la palabra tentación tiene connotaciones taurinas ya que tentar es practicar la tienta, prueba que se hace con la vara para comprobar la bravura de los toros. ¡Ja, ja, ja! No puedo evitar reírme ¿la vara?, si basta con asomar el hocico por el Alter Ego o la Jugueteria para saber la bravura del ganado. Otra cosa es el papel que cada uno desempeña en el coso porque de un vistazo puedes distinguir a los subalternos, los toreros, a los toros bravos y a los mansos, eso sí todos participando de la fiesta nacional.

La carne es débil, ya nos lo dejaron claro nuestros padres Adán y Eva. Mire usted lo que les duró una simple manzana, ¡imagínese si les hubieran bendecido con la compañía de una pareja! Con esos antecedentes la bacanal estaba asegurada, eso sí, luego se nos exige a nosotros fidelidad eterna.  Una canita al aire no le hace daño a nadie y le pone emoción a la vida. Al fin y al cabo ¿quién se va a enterar? ¡Claro hombre, nadie!  Sólo los vivos y los muertos porque allá va usted como un Miura delante del respetable, entrando al trapo de ese melocotón que tiene su objetivo allá donde la espalda pierde su casto nombre.

Pero una cosa es hacer una tarde de verónicas y otra plantarse a puerta gayola a lo que salga de toriles, que te da igual la pechuga que el bacalao. No hablemos de los que se van a hacer las américas: todos los días de comidas de trabajo y reuniones de lechuzas, garbeando su palmito pinturero y con cara de mosquitas muertas. Esos son los que entran a matar, para ellos no hay quinto malo ni está en su vocabulario la palabra indulto.

Sospeche cuando su pareja pierda peso, pero no un par de kilos no, sino tres tallas porque esto es un claro síntoma de que a usted le van a dar la puntilla. Estos son los casos donde se cabalgan las relaciones: ya estás con alguien un tiempo pero continúas con tu pareja que está in albis hasta que se entera y se precipita todo. Al parecer las “nuevas ilusiones’ generan mariposas en el estómago que tienen que ser una variedad quemagrasas desconocida de dicho insecto, porque todos aquellos que conozco y que han reencontrado el amor de esta manera se quedan como si volvieran de la isla de los famosos.  Después te los encuentras dos años más tarde y parece que se han comido a Obélix.

Pero no seamos inocentes, para torear hacen falta dos, toro y torero y si éste sale por la Puerta Grande es porque hay unanimidad: el toro ha salido bueno y se ha hecho una gran faena.

¿Es usted toro de lidia o cabestro? Sea cual fuere su respuesta lo que está claro es que toro es, y como animal bravío nunca se puede predecir su reacción por muy manso que usted se crea, que hasta el rabo todo es toro. No seré yo quien juzgue. Cada uno tiene su vida y su pareja, cada uno sabe en qué momento de la relación se encuentra, cada uno sabe qué vacío llena con estas cosas.  Cada quién es cada cual.

Reza Paloma, reza, que buena falta te va a hacer.

Gracias por su lectura.

Trinidad Guía Sánchez es Licenciada en Ciencias Económicas, Máster en Dirección y Administración de Empresas y Experta en Ventas.

@GuiaTrinidad Linkedin: Trinidad Guía