tribuna libre / OPINIÓN

A propósito de las Academias Científicas y Culturales

16/03/2022 - 

MURCIA. El pasado día 3 se celebró el acto de apertura oficial del curso de las Academias de la Región de Murcia, con un interesante discurso del Académico de Número de la Real Academia Alfonso X el Sabio, Emiliano Hernández Carrión, sobre arqueología ibérica.

"Las Academias no deben ser proyectos personales que respondan a intereses particulares ni a la proyección individual de sus dirigentes y miembros"

Nuestra Comunidad Autónoma es de las contadas que tiene reguladas por una Ley de 2005 el régimen jurídico y organizativo de las Academias, corporaciones de derecho público con plena autonomía de funcionamiento y organización, existiendo un Consejo de Academias, con función de asesoramiento del Gobierno regional en esta materia, y un Registro de Academias. La labor de las Academias como referentes de la actividad cultural y científica están fuera de toda duda, pues a todos sus integrantes les avalan excelentes currículos profesionales, académicos, culturales, artísticos o científicos y todos sus miembros son, individualmente, referentes en sus ámbitos de conocimiento y saber. Una Academia por cada saber, establece la Ley; casi todas teniendo sus homónimas a nivel nacional, encuadradas en el Instituto de España, al que la gran mayoría de las de la Región están Asociadas.

Las Academias constituyen un foco de pensamiento crítico, creativo y de conocimiento; un ejemplo de actitud ética y un referente moral ante los retos de una sociedad líquida, carente de principios, donde el esfuerzo, la dedicación, el compromiso y la verdad están continuamente puestos en cuestión. Una Academia no es un chaqué, una medalla, un acto social, un diploma o una fotografía para el recuerdo, sino que es el compromiso de mucha gente; el trabajo colectivo y el afán común de mujeres y hombres agrupados en una corporación del saber. Las Academias no deben ser proyectos personales que respondan a intereses particulares ni a la proyección individual de sus dirigentes y miembros. Tampoco, rehenes del pensamiento único de unas pocas personas -de ahí su gobierno colegiado -, ni depender de intereses espurios, por eso su financiación institucional.

La actual Ley, fundamental para la regulación y ordenación de las Academias de la Región y para frenar iniciativas tendentes a desmembrar las existentes o queriendo constituir otras como chiringuitos ligados a intereses particulares de profesión o de afición, precisa de una adaptación al siglo XXI. Por ejemplo, en la vía de acceso, determinada en los Estatutos de cada Academia. donde se precisa, en la mayoría, el aval de tres Académicos, lo que puede propiciar el amiguismo e imposibilitar el acceso a personas de brillante trayectoria profesional, académica o creativa, que carece de amistades en esa Academia. La nueva ley debería apostar por el acceso libre, por méritos propios, debidamente contrastados y evaluados de forma objetiva y rigurosa, conforme a un baremo público y, todo ello, establecido con carácter básico y fundamental en la misma. También debería establecer requisitos más exigentes para la creación de nuevas Academias, debiendo ser vinculantes los informes del Instituto de España y del propio Consejo de Academias, porque tienen que velar, al igual que el Gobierno Regional, por la creación de instituciones de excelencia.

"La marca Academia de la Región de Murcia debe ser atractiva para el patrocinio empresarial y para el mecenazgo"

La nueva Ley debería establecer un procedimiento igual en todas las Academias para la elección y nombramiento de Presidente/a y una limitación de mandatos, así como la inclusión de un código ético y de buen gobierno. Por su parte, el Consejo de Academias, además de su función asesora, debería ser más más ejecutivo, con el carácter vinculante de sus informes y con una participación más activa en los asuntos de su competencia en la Comunidad Autónoma por parte de sus integrantes, verdaderos especialistas, cuyos conocimientos pueden contribuir a una sociedad mejor, más culta y responsable.

Las Academias deben de abrir puertas y ventanas a la cooperación privada para su financiación, pero desde un posicionamiento ético y de responsabilidad social. Hay que incrementar los recursos, pero sin ataduras ni peajes. La marca Academia de la Región de Murcia debe ser atractiva para el patrocinio empresarial y para el mecenazgo.

La Administración, por su parte y ante la imposibilidad de disponer de una sede académica conjunta, debería proporcionar una sede virtual común, donde alojar en un portal público toda la información sobre la actividad de las Academias y sobre su agenda diaria. Sería una forma de unir a las Academias con el servicio público para la promoción de la cultura, la creatividad y el conocimiento.

Las Academias debieran ser unas instituciones vivas, dinámicas, críticas, pero leales institucionalmente y que aporten un sentido ético y de ejemplaridad digno de tenerse en cuenta. Se hace necesaria, por tanto, una norma reguladora actualizada y útil para unas instituciones que deben de perseguir la excelencia en sus actividades y desarrollo.

Antonio José Mula Gómez

Académico Correspondiente de la Real Academia Alfonso X el Sabio 

Autor del libro 'Las Academias de la Región de Murcia. Orígenes, sentido, organización y régimen jurídico' (RAAXES, 2015)

 

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