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tribuna libre / OPINIÓN

No tengas miedo del teletrabajo

15/03/2020 - 

VALÈNCIA. Partamos de una base: España no está preparada para el teletrabajo. Dispone de las herramientas tecnológicas, pero no de la cultura empresarial. Quien contrata no confía en sus trabajadores, así que es difícil que lo haga si encima no los ve. Y la mayoría de empleados creen que acabarán en pijama, sin ducharse, engordando 10 kilos y comiendo chocolatinas.

Vamos a ir rompiendo el miedo paso a paso. Porque, lo creamos o no, la incertidumbre por tener que poner en marcha las tareas en nuestra casa genera un nivel de ansiedad demasiado similar al que nos provoca el Estado de Alarma. O el propio coronavirus. Y debemos ser conscientes de que no debería ser así.

Para todos aquellos que vayan a tener la oportunidad de trabajar en remoto: consideraos héroes. Gracias a esto la economía española está cayendo menos de lo que se supone que se desplomaría en un país de servicios y turismo. Y permitirá que muchas compañías no apliquen ERE's porque, aunque no lo parezca, mucha actividad va a tener que mantenerse.

Para quien es soltero/a y afronta esta situación por primera vez (aunque este consejo sirve para todos los colectivos): aprovecha el fin de semana y hazte un horario de todo. Desde cuándo vas a hacer ese informe que tienes pendiente al momento en que pondrás la lavadora. Pero también qué pausas harás (como mínimo las mismas que cuando estabas en la oficina), cuándo harás deporte (hay tutoriales en Youtube) y cuándo pararás.

Esto último es fundamental. Teletrabajar no debería significar hacer lo mismo las mismas horas pero en distinto lugar. Hay gente que es más productiva por la mañana. Otra por la tarde. Y alguna por la noche. Se debería aprovechar esto. Pero esto parte de los directivos: hoy todo es medible, pero no se establecen objetivos concretos. Y si esto no ocurre, no sabremos si se ha trabajado bien o no. Planteemos tareas diarias, semanales y mensuales. Y conoceremos cómo estamos funcionando.

Parte dos: somos padres y tenemos niños en casa. Seamos realistas y pensemos que no podremos estar ocho horas delante del ordenador. Esa es la primera premisa que debemos aceptar para rebajar el nivel de estrés. Pero lo cierto es que, como dice Jason Fried en su charla TEDx, habitualmente trabajamos en micromomentos a causa de las interrupciones constantes de jefes, compañeros y notificaciones.

Dicho esto, y tras dejar claro (porque tu pareja estará igual que tú) qué planificación vamos a seguir, desconecta los datos del móvil una hora y aprovéchala para ir a tope. Te sorprenderá lo que eres capaz de terminar sin que nadie te quite la concentración. Y aplica eso a los instantes donde puedas en tu día a día: cuando madrugabas y cogías el coche y ahora puedes usar ese tiempo para ti, cuando tus niños/as comen y cenan y están entretenidos viendo la tele, cuando se van a dormir. Pero recuerda que la prioridad van a ser ellos. Y que cuanto menos caso les hagas, menos te van a dejar hacer lo que tienes pendiente.

Aun así, no todo el mundo va a ser bueno trabajando en su casa, como no todos lo somos en una oficina. Pero, por primera vez, disponemos de la ventaja de poder demostrar que las jornadas de ocho horas son innecesarias con la actual tecnología. Veamos series. Descansemos. Conciliemos. Hablemos por teléfono con amigos sin sentirnos culpables por si nos pilla nuestro superior. Aprovechemos y generamos nuevos contactos con mails, redes o Skype, que el día a día que nos comía nos impedía hasta la fecha. Y pensemos algo: somos la primera generación de la historia de la humanidad que puede hacer esto. Y hasta ahora la mayoría no lo hacía. Quizá es tiempo de preguntarse el por qué.

David Blay es periodista y autor del libro El viaje del equilibrista.

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