PRESENTA 'A CONTRATIEMPO'

Mónica Nombela: "Publicar 'A contratiempo' es un sueño cumplido"

12/12/2020 - 

MURCIA. Mónica Nombela es una jurista autodidacta con más de veinticinco años de experiencia profesional. Estudió Derecho en la Universidad Pontificia de Comillas (ICADE), en la especialidad de Letrado Asesor de Empresas. Aparte de abogada ejerciente, es consultora de empresas y mediadora. Fue directora de la Asociación de la Empresa Familiar de la Provincia de Alicante (AEFA). Preside, desde su creación en 2015, la tertulia femenina Mesa y Mantel, de la que fue su fundadora. Escribe en prensa regularmente cada semana desde 2011 y cuenta con más de cuatrocientas columnas publicadas. En la actualidad, escribe cada domingo, en Alicante Plaza, la columna Del derecho y del revés. Entre tanto, si encuentra algún segundo libre, se lo dedica a su pasión lectora y escritora en el ámbito literario. Por eso ahora cambia radicalmente de tercio y publica su primera novela: A contratiempo. Un libro que acaba de presentar esta semana en Fundesem. 

— A pesar de esa pasión por la lectura y la escritura, plasmada en textos de opinión y en algunos relatos, es ahora cuando publicas tu primera novela…
— Escribir una novela es una aspiración que he tenido siempre. No es algo reciente, sino que he empezado muchas veces. Tengo varios inicios de novelas que se han quedado en dos o tres capítulos. Sin embargo, hasta que no encontré esta historia, hace ya varios años, no me lo había planteado en serio. En otras ocasiones me había parecido interesante la idea, pero algo me impedía continuarla. En este caso, me enganchó del todo la historia y quise seguir escribiendo. De todas formas, la novela lleva ya dos años terminada, pero ha tenido un proceso de corrección muy arduo hasta que ha llegado ya este destilado. Ha habido mucho trabajo en el momento creativo, pero también en la corrección.

— ¿Cuándo se siente uno preparado para publicar su primer libro?
— Me dedico al ejercicio profesional como abogada. He tenido tenido que compatibilizar mi trabajo y mi faceta personal, por lo que me ha costado mucho tiempo. Sin embargo, en todo esto entra en juego también el pudor. Cuando estás dispuesto a superar el pudor de compartir lo que cuentas, entonces, ese es el momento de publicar un libro. Al principio, compartí la novela con mi madre, pero no quería que mi padre la leyera, aunque la leyó. A partir de ahí, ya la puede leer cualquiera.

— Haces un giro radical y ahora hablas de relaciones de amor, amistad, familia…
— Sí, es un cambio de registro muy potente. Yo llegué al mundo de la opinión de la mano de Miquel González, director de Alicante Plaza, y no había pensado jamás en escribir opinión, pero llevo ya más de cuatrocientas columnas publicadas. Empecé escribiendo poesía, así que no sé muy bien cómo pasó esto, pero hace ya diez años que escribo opinión porque me atrapó. Siempre he querido escribir, desde que tengo catorce años, y entonces pensaba que serían otros géneros. Ahora resulta que me tengo que reivindicar en la literatura, por circunstancias de la vida, pero lo cierto es que siempre había querido escribir una novela. Era para mí un reto, un sueño, así que ya me doy por satisfecha porque he cumplido ese sueño.

— Hablas de una revolución personal de la protagonista. ¿En qué consiste? 
— Silvia, la protagonista, está en una vida que realmente no es la que ella ha elegido, sino la que le ha venido dada. No es lo que ella habría deseado y, de hecho, con lo que sucede, se ve arrastrada hacia una situación personal complicada. Tenía una existencia un tanto anodina, hasta que se reencuentra con su pasado y reconecta con su verdadero ‘yo’, algo que le lleva hacia una auténtica revolución personal al reencontrarse con su pasado.

— ¿De dónde bebe tu inspiración para esta historia? ¿Qué hay de propio en ella?
— Me he inspirado en situaciones de la vida cotidiana, personas que conozco y rincones por los que transito. Obviamente hay una cuestión ahí que me es muy cercana, como es el hecho de que Silvia viva en Alicante siendo de Madrid. Pero, por lo demás, me he inspirado en historias de la vida y en sensaciones que tenemos las mujeres de una cierta edad, que nos planteamos dónde estamos y si la vida que estamos llevando es fruto de nuestra elección.

— Desde luego, la portada sí tiene mucho de ti…
— Sí. Mi hijo, que es el autor, se inspiró en mí para el dibujo de la portada. No era mi intención, pero él quiso que fuera así, y al final está muy logrado. Después, no quise que la transformara para que no se pareciera a mí, porque no me importaba. De todas formas, es una versión en uno de mis días en los que debo estar muy favorecida, porque no tengo ninguna arruga y estoy estupenda, pero sí. Pero cada uno tiene que llegar a sus propias conclusiones. Algunos dirán que Silvia soy yo. Sin embargo, ella tiene cosas mías, pero no es la única que las tiene. Resulta muy difícil abstraerse de quién es uno mismo al escribir un libro, así que el texto tiene mucho de mí, pero no solo la protagonista, sino todos los personajes.

— Como dices, hay dos ciudades protagonistas en el libro, que son Alicante y Madrid…
— Al principio la novela se iba a ubicar en València, pero finalmente decidí que fuese Alicante. Quería contar que la protagonista estaba desplazada porque, para volver, primero te tienes que ir. Silvia vuelve a reencontrarse con su pasado porque primero se ha ido de allí. Entonces, se reencuentra, después de mucho tiempo, con familia y amigos. Yo también lo hice en su momento. Soy de Madrid y llevo 24 años en Alicante. Se mencionan en el libro algunos rincones de la ciudad y creo que al público alicantino le resultará interesante ver por dónde pasea la protagonista. Son lugares importantes para mí y por eso los menciono.

— ¿Por qué A contratiempo?
— Viene del hecho de que, a Silvia, la búsqueda del amor se le dificulta permanentemente. Pasan cosas que le impiden que consiga ese gran amor que ella busca. Pero es también una figura musical. Tengo mucha pasión por la música y, en ella, hay veces que, a pesar de los contratiempos, la canción sigue sonando bien. Al final, eso es lo importante, que a pesar de las dificultades, la cosa suene bien. 

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