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Cuando 'La casualidad tiene sus argumentos' y hay autores con historias que contar

21/01/2020 - 

MURCIA. La casualidad les llevó a reunirse una vez a la semana en La escuela de escritores de la Fundación Trinitario Casanova para hablar de literatura y leer sus propios relatos. Los temas eran propuestos por un 'maestro' catedrático de Lengua y Literatura, Juan Cano Conesa. El grupo de autores ideaban, a partir de ahí, distintos argumentos a los que daban forma literaria. Así, entre relatos, recomendaciones de lectura y apuntes sobre sobre Salinger, Berlin o Landero, entre otros muchos, transcurrió un curso que ha dado sus frutos; uno de ellos ha tomado la forma de libro, bajo el nombre La casualidad tiene sus argumentos, el tercero que publica la fundación con la obra de los alumnos de estos talleres.

La casualidad tiene sus argumentos (III) tuvo su puesta de largo el pasado viernes, durante una presentación celebrada en  el Casino de Murcia, en el que también se obsequió a los autores participantes con una copia de la ilustración correspondiente a su relato, todas ellas realizadas por la artista Nuria Díaz. Aunque el libro no está a la venta, hay ejemplares que se pueden consultar en la Biblioteca Regional.

Durante el acto, que fue presentado por Esteban de la Peña, Juan Cano, que además del guía de este curso ha sido el coordinador de la publicación, tuvo una mención para cada uno de los autores. Igualmente, en la introducción del libro analiza cada uno de los textos publicados.    

Así, de La Pianista, de Carlos Fernández García, destaca que "es un hermoso relato" por el que "transcurre una cascada de emociones, tratadas con sabiduría investigadora y competencia narradora. Es un estudio espléndido de la condición femenina y de la historia de la música". Sobre Tatuaje, de Albertina Reinón Martínez, señala que la autora "tiene oficio y capacidad para contar historias tan llamativas e intensas como la de Gladys, una mujer resolutiva y de gran personalidad", al tiempo que subraya "el perfecto equilibrio entre la peripecia y la descripción".

Dolores Gil Alcayna es la autora de El sueño, donde da vida a Marie-Thérèse Walter, que fue modelo y amante de Picasso. Juan Cano escribe que se trata de "una historia sugerente, llena de implicaturas hermosas, por las que el lector asiste a una lección notable de cultura. Es un texto de lenguaje lírico, bello y sensitivo". Por otra parte, sobre La percepción del percebe, por Perceval Pérez, de Cristina Fernández Picazo, escribe que es "muy interesante desde el punto de vista narratológico", al tiempo que "contiene una disparatada e inteligente sucesión de genialidades cómicas inesperadas".

Respecto a Avatares, de Amador Cuadrado, donde se relatan unos hechos acontecidos durante la Guerra Civil española, Juan Cano señala que "se trata de una historia intrigante, escrita con una prosa limpia y llena de guiños (...) La intriga se mantiene a través de una acción que circula alrededor de ese anecdotario recurrente que pasa por los anales de los pueblos y de las familias". Igualmente, el 'maestro' Cano apunta que Calor de otoño, de Eloy Escuer, plantea "una analepsis interesante", donde los recuerdos son "el motor de una estructura narrativa que va ensamblando el pasado en una historia intrigante y de transcurrir colmado de evocaciones, oscuridad y miedo". 

Sobre Una familia italiana, de Gio Croatto, destaca que el autor "escribe con mucha soltura y con no menos oficio, desvelando de forma magistral el interior de sus personajes y reservando dotes de creador cuando los finales dan una salto inesperado en la lógica del 'aurea mediocritas' del discurso". Asimismo, de Historia de dos corbatas, de José Miguel Rubio Polo, Cano subraya su estilo inconfundible y muy personal, al tiempo que señala que el relato, que "contiene pasajes muy hermosos", es "una mezcla de pormenores y remembranzas que desembocan en un final a los Boris Pasternak".

    

Por otro lado, respecto a Jugadas del destino, de Maite Hernández Serrano, dice Juan Cano que "se trata de un cuento-cuento, tradicional y con un toque de costumbrismo melodramático y moral", con "un estilo claro, funcional y ameno". Advierte que más de uno se quedará enganchado a esta lectura. Igualmente, Sandokán Emilio Salgario 78 pesetas, de Miguel Ángel Díaz Pintado, hace pensar al catedrático que el autor "atesora hechuras de escritor avezado", al tiempo que añade: "El lenguaje fresco y gracioso de sus acuerdos y desacuerdos estéticos nos hacen pensar en Antoine de Saint-Exúpey".

Parada, de María Ángeles Cebrián López, "es un bello guiño al lector", en el que "la mezcla de amores soñados y de lecturas cumplidas hacen que el relato cumpla la ley de enseñar y deleitar", dice Juan Cano. Añade sobre La camioneta y otros relatos o huellas de la memoria, de Manuel Lineros Tello,  que "atesora tanto conocimiento, estilo, gracia y perspicacia suficientes como para hacernos respirar el aire de la Andalucía profunda (...) se nota que el autor ha leído lo que no está escrito". 

Sobre Selva, de Mercedes Chereguini Olmos, el prologuista dice que es "un relato que cautiva". "Todo está contado de forma sencilla y delicada" y con un argumento "bello"; "hay una especie de estribillo lleno de ternura que atrae por su sencillez y dulzura: ¿Te acuerdas?", recuerda a su vez el catedrático. Asimismo, respecto a El silencio de las palabras, de María Ángeles Hernández-Gil Bordallo, escribe Juan Cano que "deja caer la autora pensamientos hondos enmarcados en una prosa de eficacia comunicativa intensa. Y lo hace lentamente, con notable mansedumbre formal, a pesar de que debajo de esa superficie se encuentran turbulencias de tipo existencial narradas con un estilo muy interesante e inteligente". 

Finalmente, Irresoluto y carencia y el modo en que dejarlo de serlo, de Silvia Nortes Manjavacas, le ha parecido al catedrático un "prodigio de imaginación y de gracia, con una sintaxis impecable. Algunas de sus ingeniosidades ocasionan más de una carcajada. ¿Ese desparpajo, esa desenvoltura...!".