VALÉNCIA. La seguridad de una intervención quirúrgica no depende solo de la técnica empleada, sino también de los recursos disponibles para responder ante posibles complicaciones. En el Hospital Quirónsalud Murcia, la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) forma parte de una estructura asistencial que integra quirófanos, Urgencias y especialidades médicas y quirúrgicas para atender a pacientes que necesitan vigilancia intensiva y soporte vital. A esta capacidad de respuesta se suman la tecnología especializada y un modelo de cuidados que tiene en cuenta tanto la recuperación del paciente como el acompañamiento a su familia.
El centro integra la actividad de Urgencias, los quirófanos, los servicios de diagnóstico y las especialidades médicas y quirúrgicas con su Servicio de Medicina Intensiva. Esta organización facilita la coordinación entre equipos y permite atender a pacientes que necesitan vigilancia continua, tratamientos especializados o soporte de sus funciones vitales.
La disponibilidad de una UCI dentro del propio hospital cobra especial importancia ante complicaciones médicas, intervenciones quirúrgicas complejas o enfermedades previas que incrementan el riesgo clínico. Su función no consiste únicamente en atender situaciones de riesgo vital, sino también en proporcionar una estructura de respuesta cuando la evolución del paciente requiere cuidados que no puede ofrecer una hospitalización convencional.
La UCI como respaldo a la seguridad hospitalaria
La seguridad del paciente abarca tanto la prevención de complicaciones como la capacidad de actuar cuando estas se producen. En determinadas circunstancias, una alteración respiratoria, un problema cardiovascular o una infección grave pueden provocar un deterioro rápido que exige vigilancia permanente y decisiones clínicas especializadas.
La UCI de Quirónsalud Murcia está preparada para atender a pacientes en situación crítica mediante monitorización continua, técnicas avanzadas de soporte vital y la intervención de profesionales especializados en Medicina Intensiva.
La integración de este servicio con Urgencias, los equipos quirúrgicos y las demás especialidades favorece una atención coordinada. Así, cuando un paciente presenta una complicación grave, los profesionales pueden compartir información y ajustar las decisiones diagnósticas y terapéuticas a su evolución.
Este respaldo resulta especialmente relevante en la cirugía de mayor complejidad y en pacientes con patologías cardiovasculares o respiratorias previas. Aunque la mayoría de las personas intervenidas no necesitan ingresar en cuidados intensivos, determinados casos requieren una vigilancia más estrecha durante el postoperatorio.
El hospital contempla entre sus prestaciones la atención al postoperatorio de riesgo y al paciente neuroquirúrgico. En estas situaciones, intensivistas, cirujanos y anestesiólogos trabajan de forma coordinada para controlar la evolución, detectar posibles complicaciones y proporcionar el soporte necesario.
Disponer de estos recursos en el propio centro permite planificar la asistencia antes, durante y después de una intervención, cuando las circunstancias clínicas hacen necesaria esa continuidad asistencial.
Tecnología y especialización para atender al paciente crítico
La actividad de una Unidad de Cuidados Intensivos combina tecnología, vigilancia permanente y conocimientos especializados. Los equipos permiten seguir la evolución clínica y detectar cambios que pueden requerir modificaciones inmediatas en el tratamiento.
Soporte respiratorio ante situaciones graves
La insuficiencia respiratoria es una de las situaciones que pueden requerir ingreso en la UCI. Se produce cuando los pulmones no consiguen aportar suficiente oxígeno al organismo o eliminar adecuadamente el dióxido de carbono. Puede aparecer, entre otras causas, como consecuencia de una neumonía grave, una enfermedad respiratoria crónica agudizada o determinadas complicaciones médicas y quirúrgicas.
Para estos pacientes, el hospital dispone de ventilación mecánica invasiva y no invasiva. La modalidad no invasiva utiliza una mascarilla para ayudar a respirar sin necesidad de intubación, mientras que en los casos más graves puede ser necesario conectar un respirador mediante un tubo endotraqueal.
La elección del tratamiento depende de la situación de cada paciente. El objetivo es mantener una oxigenación adecuada, reducir el esfuerzo respiratorio y proporcionar el soporte necesario mientras se trata la enfermedad que ha provocado el deterioro.
Monitorización cardiovascular y reanimación avanzada
Las alteraciones cardiovasculares graves también pueden comprometer la vida del paciente. Algunas arritmias, las complicaciones de un infarto o los episodios de shock pueden dificultar que la sangre llegue en cantidad suficiente a los órganos.
En estos casos, la monitorización cardíaca y hemodinámica permite controlar parámetros como el ritmo cardíaco y la presión arterial. Cuando la situación lo requiere, el equipo puede recurrir a tratamientos farmacológicos y procedimientos especializados.
La cartera de servicios de Quirónsalud Murcia incluye técnicas como la cardioversión eléctrica, la reanimación cardiopulmonar avanzada y distintos procedimientos de soporte circulatorio.
Respuesta ante infecciones graves
Otra de las situaciones que requieren cuidados intensivos es la sepsis, una disfunción de órganos potencialmente mortal provocada por una respuesta desregulada del organismo frente a una infección. En los casos más graves puede evolucionar hacia un shock séptico y comprometer el funcionamiento de órganos como los riñones, los pulmones o el corazón.
El tratamiento exige actuar con rapidez para controlar la infección, estabilizar la circulación y proporcionar soporte a los órganos afectados. La coordinación entre Medicina Intensiva, Urgencias, Medicina Interna, Cirugía y otras especialidades resulta esencial para abordar tanto las consecuencias de la infección como su origen.
El factor humano: cuidar al paciente y acompañar a su familia
La tecnología es imprescindible en los cuidados intensivos, pero su utilidad depende de la capacidad de los profesionales para interpretar los datos clínicos, anticiparse a posibles complicaciones y adaptar los tratamientos a cada situación.
El equipo de Medicina Intensiva, junto con el personal de enfermería especializado, atiende a personas cuya situación puede cambiar en poco tiempo y que necesitan una vigilancia constante. A esa exigencia clínica se suma una dimensión humana: el ingreso en una UCI puede generar miedo, incertidumbre y dificultades de comunicación, especialmente cuando el paciente necesita sedación o se encuentra desorientado.
Por eso, la atención no se limita a mantener las funciones vitales. También debe procurar aliviar el dolor, preservar la dignidad de la persona y mantener una comunicación clara con sus familiares. La humanización de los cuidados intensivos implica reconocer las necesidades físicas, emocionales y familiares que acompañan a una enfermedad grave.
La recuperación, además, puede continuar después del alta de la UCI. Algunas personas experimentan debilidad muscular, fatiga, dificultades para recuperar su autonomía o alteraciones emocionales tras una enfermedad crítica o un periodo prolongado de inmovilización. Según las necesidades de cada paciente, esta etapa puede requerir seguimiento médico, rehabilitación y apoyo de diferentes profesionales.
El objetivo de la Medicina Intensiva es superar la fase más grave de la enfermedad y favorecer, en la medida de lo posible, la recuperación de la autonomía y la calidad de vida.
UCI Neonatal: tecnología y cercanía desde los primeros días
La seguridad asistencial también resulta fundamental cuando los pacientes son recién nacidos que necesitan cuidados especiales. El Hospital Quirónsalud Murcia cuenta con una UCI Neonatal destinada a atender a bebés prematuros y recién nacidos que presentan complicaciones.
La unidad dispone de incubadoras, sistemas de monitorización continua y tecnología para proporcionar soporte respiratorio y favorecer la adaptación del bebé a la vida fuera del útero. Entre las situaciones que pueden requerir estos cuidados figuran la prematuridad, las dificultades respiratorias, las infecciones neonatales y los problemas de alimentación.
El trabajo de neonatólogos y profesionales de enfermería se coordina con Obstetricia y Pediatría para adaptar la asistencia a las necesidades de cada recién nacido, especialmente cuando el embarazo o el parto presentan un mayor riesgo de complicaciones.
El acompañamiento familiar forma parte de este enfoque. El hospital favorece el acceso de los padres a la unidad durante las 24 horas, siempre que la situación clínica lo permita, y promueve su participación en los cuidados. El contacto cercano, la lactancia materna y la comunicación con los profesionales contribuyen a mantener el vínculo familiar durante la recuperación.
Además, el centro dispone de una Family Room, un espacio concebido para facilitar la cercanía entre los padres y sus bebés.
Una respuesta especializada en los momentos más delicados
La capacidad de atender situaciones clínicas complejas requiere combinar profesionales cualificados, tecnología y coordinación entre servicios. En el Hospital Quirónsalud Murcia, la Medicina Intensiva constituye un respaldo para la actividad hospitalaria, desde la atención a complicaciones médicas graves hasta el seguimiento de pacientes quirúrgicos que necesitan vigilancia especializada.
Bajo la dirección del doctor Juan Carlos Pardo Talavera, jefe de Medicina Intensiva de Quirónsalud Murcia y Quirónsalud Tenerife, el servicio reúne los recursos necesarios para proporcionar soporte respiratorio y cardiovascular, reanimación avanzada y atención a pacientes críticos.
La seguridad asistencial también se construye a través de la continuidad de los cuidados y del acompañamiento a las familias. Porque, en los momentos de mayor vulnerabilidad, la capacidad de respuesta de un hospital no se mide únicamente por sus medios técnicos, sino también por la preparación de sus profesionales para utilizarlos y cuidar de cada persona.