Margallo reivindica el papel de los empresarios en Murcia: "Hemos vivido una edad de la inocencia. Eso se acabó"

Tierra de empresas

Reclama una Unión Europea con mayor peso político para afrontar el nuevo escenario internacional

El exministro comparte sus reflexiones sobre el panorama geopolítico y sus efectos sobre la economía en la tercera edición de 'Tierra de Empresas' ante centenares de empresarios y autoridades

  • José Manuel García-Margallo, en un momento de su intervención.
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MURCIA. La geopolítica ha dejado de ser un asunto lejano para las empresas. Condiciona dónde compran, a quién venden, cuánto pagan por la energía y con qué garantías pueden planificar sus inversiones. El exministro de Asuntos Exteriores José Manuel García-Margallo ha advertido este lunes en Murcia de que las reglas que durante décadas sostuvieron las relaciones internacionales están cediendo ante la fuerza y ha reclamado una Unión Europea con mayor capacidad de decisión para defender sus intereses. "Hemos vivido una edad de la inocencia. Eso se acabó. Hay que adaptarse a los nuevos tiempos", ha señalado.

La tercera edición de Tierra de Empresas, organizada por Murcia Plaza, ha contado con el respaldo de la Comunidad Autónoma, CaixaBank, Hefame, Hozono Global, el Colegio Oficial de Fisioterapeutas de la Región de Murcia, IMED Hospitales, Inversus, El Pozo–Grupo Fuertes, Pujante, la Comunidad de Regantes del Campo de Cartagena, Veolia y la Autoridad Portuaria de Cartagena.

Margallo ha protagonizado una entrevista con el director de Murcia Plaza, Francisco Valero, en la tercera edición de Tierra de Empresas, el encuentro organizado por Murcia Plaza en el Auditorio y Centro de Congresos Víctor Villegas. Ante empresarios, directivos y representantes institucionales de la Región, el exministro ha repasado las consecuencias económicas de las tensiones internacionales, el proteccionismo de Estados Unidos, la competencia china y las relaciones con Marruecos, con una advertencia que ha atravesado toda su intervención: las empresas necesitan entender el nuevo escenario y la política debe ofrecer una estrategia para desenvolverse en él.

"Estamos viviendo una etapa muy convulsa. Quizá la más convulsa desde 1945", ha afirmado Margallo, que al inicio de su intervención ha recordado su vinculación con Murcia, donde pasó sus primeros nueve años. A su juicio, el cambio va más allá de una sucesión de crisis: supone la sustitución de un orden basado en normas por otro en el que las grandes potencias utilizan su fuerza militar y económica para asegurar sus posiciones.

  • José Manuel García-Margallo, entrevistado por Francisco Valero -

"La economía se ha convertido en un arma de guerra", ha resumido. Desde esa perspectiva, las decisiones sobre aranceles, energía o cadenas de suministro responden a intereses geopolíticos que las compañías deben incorporar a sus cálculos. El precio sigue siendo relevante, pero ya no basta para decidir dónde producir o de qué proveedor depender.

La pandemia dejó una muestra de esa vulnerabilidad, según ha recordado el tambié exeurodiputado, con las dificultades para conseguir productos esenciales y la dependencia europea de suministros del exterior. Aquella experiencia obligó a revisar una organización de la producción que había primado los costes. Ahora, ha explicado, la seguridad del abastecimiento y la garantía de recibir los pedidos están ganando peso en las decisiones empresariales.

En ese contexto, Margallo ha situado el fortalecimiento de la Unión Europea como la principal respuesta para España. Ha defendido avanzar en la integración, hasta plantear unos Estados Unidos de Europa, y dotar al proyecto comunitario de mayor peso político. Su diagnóstico sobre la posición actual de los europeos ha sido crítico: "En medio estamos nosotros. Somos claramente herbívoros. Nadie nos tiene en cuenta".

 

Si Europa no es fuerte, no estarás en la mesa. Serás el menú"

 

El exministro considera que Europa corre el riesgo de quedar al margen de decisiones que afectan directamente a su seguridad y a sus intereses económicos. Frente a ello, ha reclamado una posición común y una relación estable con Estados Unidos, al que sigue considerando el socio más próximo por sus valores, pese a la incertidumbre que atribuye a Donald Trump. La alternativa a una Europa fuerte, ha advertido, es perder capacidad para participar en el reparto de poder: "No estarás en la mesa. Serás el menú".

Trump ha ocupado una parte relevante de la conversación. "Es un personaje de película", ha señalado Margallo, que ha descrito su manera de negociar como transaccional: comienza con exigencias máximas y después va cediendo hasta alcanzar el objetivo que persigue. En su interpretación, ese método permite entender algunas de sus amenazas y sus cambios de posición.

Para las empresas, sin embargo, el problema reside en la dificultad para anticipar sus decisiones. Margallo ha advertido de que la incertidumbre sobre los aranceles complica la planificación de quienes exportan a Estados Unidos, una cuestión especialmente relevante para el tejido productivo de la Región. A su juicio, el proteccionismo estadounidense responde a una tendencia más amplia, que ya se manifestaba con las ayudas y los incentivos a las compañías nacionales durante la etapa de Joe Biden, y que Trump ha intensificado.

El exministro ha vinculado ese giro al discurso sobre la deslocalización industrial y la pérdida de empleos, así como a los desequilibrios económicos de Estados Unidos. Su conclusión es que las empresas deben contar con un escenario de mayor protección del mercado estadounidense y prepararse para operar en él, aunque considera que ese país continúa siendo un socio más fiable que China o Rusia.

Sobre China, Margallo ha defendido la necesidad de explorar su mercado, al tiempo que ha alertado de las condiciones en las que compiten las compañías europeas. Ha situado entre las prioridades de Pekín la sustitución de importaciones por producción propia y la expansión de su presencia comercial mediante las infraestructuras de la nueva Ruta de la Seda.

  • José Manuel García-Margallo, en un momento de su intervención. -

También ha advertido de que los obstáculos a la entrada de productos chinos en otros mercados pueden dirigir parte de esa producción hacia Europa y aumentar la presión sobre sus empresas. En ese punto, ha acusado a China de competir con subvenciones y ventajas que, a su entender, incumplen las reglas comerciales. Se trata de un mercado que no se puede ignorar, ha sostenido, pero al que hay que acercarse con conocimiento de sus condiciones y de sus riesgos.

La relación con Marruecos ha llevado la conversación al terreno de la seguridad, las fronteras y la competencia agrícola. "Con Marruecos tenemos que llevarnos bien", ha afirmado el exministro, que ha recordado la importancia de la cooperación entre ambos países para vigilar el Estrecho, gestionar la inmigración y mantener sus intercambios económicos.

Ese entendimiento debe ir acompañado, según ha defendido, de límites claros y del respeto a la inviolabilidad de las fronteras. Margallo ha contrapuesto la política de apaciguamiento con otra que haga saber que vulnerar las reglas tendrá consecuencias. En ese marco, ha advertido de que una hipotética pérdida de Ceuta y Melilla supondría una conmoción política, social y territorial de primer orden, con repercusiones también económicas.

El exministro, que fue diputado por Melilla, ha reclamado, además, atención a las condiciones de competencia de la agricultura marroquí, incluidos los controles sanitarios y el uso del agua. Su planteamiento pasa por mantener la cooperación y las oportunidades económicas sin renunciar a defender los intereses españoles.

En clave nacional, Margallo ha pedido a los partidos propuestas de futuro y una mirada que supere la confrontación inmediata. Ha citado la iniciativa del Grupo Plaza con Horizonte 2040 como ejemplo del debate que le gustaría encontrar en una campaña electoral, con una mayor participación de la sociedad civil y de las empresas en la definición de los objetivos del país.

  • José Manuel García-Margallo y el director de Murcia Plaza, Francisco Valero. -

También ha cuestionado la falta de nuevas cuentas públicas. "No había visto nunca que un gobierno se pase una legislatura sin presentar presupuestos", ha afirmado, antes de recordar que un presupuesto constituye la expresión cifrada de un proyecto político. Sin esa herramienta, ha sostenido, resulta mucho más difícil gobernar y concretar una dirección económica.

Su mensaje final a los empresarios ha combinado confianza y exigencia de adaptación. Margallo ha defendido que no pueden rendirse ante la incertidumbre y que deben prepararse para una revolución tecnológica que afectará a todos los sectores. Esa transformación, ha explicado, obliga a revisar las necesidades de empleo y a formar a los trabajadores para las ocupaciones que vienen.

"No puedes saber los inmigrantes que necesitas sin saber tu capacidad productiva", ha señalado, al vincular el debate migratorio con los cambios que introducirá la tecnología en el mercado laboral. Por ello, ha insistido en la educación y la formación como herramientas para evitar que desaparezcan empleos sin que sus trabajadores puedan acceder a otros.

"Tenemos una clase empresarial espléndida", ha afirmado Margallo, que ha animado a afrontar esta etapa con capacidad de adaptación y "paciencia estratégica". Una tarea para la que ha considerado necesario que empresas, sociedad civil y responsables políticos compartan una visión de futuro.

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