Convertir el polvo de extintores caducados en un material capaz de retrasar la propagación del fuego, aprovechar los restos de una cantera para crear arrecifes artificiales o fabricar nuevos envases a partir de residuos de la industria agroalimentaria. Son algunas de las aplicaciones que se están investigando en la Región de Murcia para dar una segunda vida a materiales que hasta ahora terminaban convertidos en desechos.
Estas iniciativas forman parte de la línea de I+D que el Instituto de Fomento de la Región de Murcia (Info) mantiene desde 2020 con los centros tecnológicos regionales. El objetivo pasa por avanzar en economía circular y conseguir que los residuos generados por una actividad industrial puedan convertirse en materias primas o recursos aprovechables por otras empresas.
Uno de los proyectos más singulares se desarrolla en el sector agroalimentario. El Centro Tecnológico de la Energía y el Medio Ambiente (CETENMA) trabaja en 'Succdown', una investigación destinada a transformar el lactosuero, el líquido sobrante durante la elaboración del queso, en ácido succínico, un compuesto con aplicaciones y valor para la industria química.
También los restos procedentes de la actividad agroalimentaria están encontrando nuevos usos. El Centro Tecnológico del Calzado y del Plástico (CETEC), mediante el proyecto 'Aplauso', y el Centro Tecnológico Nacional de la Conserva y Alimentación (CTNC) han desarrollado plásticos y envases activos utilizando residuos generados por esta industria.
CETENMA, por su parte, ha conseguido obtener L-lisina, un aminoácido empleado industrialmente, utilizando residuos textiles de algodón como punto de partida.
La reutilización llega igualmente a uno de los sectores tradicionales de la Región. El Centro Tecnológico de Materias Primas Minerales y Materiales (CTMármol) desarrolla 'ArtReef' junto al Centro Tecnológico Naval y del Mar. La iniciativa busca aprovechar residuos procedentes de las canteras para fabricar arrecifes artificiales destinados a la regeneración de fondos marinos.
Los escombros también pueden regresar al proceso productivo. El Centro Tecnológico de la Construcción (CTCON) trabaja en su transformación en áridos reciclados que posteriormente pueden emplearse para fabricar elementos prefabricados de hormigón.
De los extintores caducados a nuevos materiales contra el fuego
Otro de los proyectos pone el foco en un residuo especialmente complicado de gestionar: el polvo procedente de extintores que han quedado fuera de uso. El Centro Tecnológico del Metal (CTMetal) desarrolla 'Firecap', con el que estudia su reutilización como aditivo retardante del fuego para materiales de construcción.
La solución combina este residuo con otros compuestos orientados a mejorar la eficiencia energética de los edificios, de manera que un material destinado inicialmente a ser eliminado pueda incorporarse a nuevos productos para la construcción.
El propio CTMetal ha trabajado además en 'Piromat', un proyecto con el que ha desarrollado nuevas aleaciones destinadas a mejorar la conversión de residuos plásticos en combustible mediante procesos de pirólisis.
Estas investigaciones forman parte de un programa regional dividido en tres líneas. Además de financiar directamente proyectos de I+D, contempla actuaciones de vigilancia tecnológica para analizar patentes y tendencias que puedan afectar a cada sector y ayudas para adquirir equipamiento científico y técnico con el que actualizar los laboratorios de los centros tecnológicos.
Desde 2020, el Info ha destinado más de 33,5 millones de euros al conjunto de estas tres líneas. Dentro de los proyectos desarrollados durante este periodo, 38 investigaciones de I+D han estado específicamente relacionadas con la valorización de residuos.
El programa tendrá continuidad durante los próximos años. La convocatoria correspondiente al periodo 2027-2028 dispondrá de 10 millones de euros, cofinanciados por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (Feder), y está previsto que se abra antes de que termine este año.
El consejero de Empresa, Empleo y Economía Social, Luis Alberto Marín, señala que la continuidad del programa responde al papel de los centros tecnológicos como apoyo a la investigación de las empresas regionales. A su juicio, facilitar que sectores como el mármol o la industria conservera accedan a estos desarrollos permite que las compañías puedan competir no únicamente mediante el precio, sino también a través del conocimiento y la innovación.
Marín sostiene además que los proyectos realizados durante estos años han mostrado que determinados residuos pueden convertirse en una nueva fuente de ingresos para las empresas, en lugar de limitarse a ser un coste asociado a su eliminación.