MURCIA (EP). España despertó sobrecogida este miércoles por la tragedia ferroviaria en Urda (Toledo). A las 8:30 horas, el sistema de seguridad LZB —que solo opera ya en la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla— registró una caída que provocó la detención de al menos seis trenes. Apenas seis minutos después, se dio autorización para retomar la marcha al maquinista del AVE, que recorrió unos 25 kilómetros hasta embestir al Iryo que permanecía parado en la vía.
Con un balance de fallecidos que se eleva a 69 personas y más de un centenar de heridos ingresados en hospitales de Castilla-La Mancha, la negra racha del transporte ferroviario suma ahora un nuevo contratiempo en las conexiones con origen en la Región de Murcia.
En este clima de conmoción e incertidumbre en las vías, el tren 6775 de la compañía Ouigo, que realizaba el trayecto entre Murcia y Valladolid, ha quedado completamente detenido en el interior de un túnel a la altura de Aranjuez tras sufrir un enganchón en la catenaria. Según ha confirmado la propia operadora, esta incidencia no ha provocado daños personales entre el pasaje ni la tripulación, aunque sí ha obligado a desplegar un operativo de auxilio.
Transbordo a Chamartín, autobuses e indemnizaciones del 200%
Para rescatar a los viajeros atrapados en el túnel, la compañía ha coordinado el envío de un segundo tren con el objetivo de trasladar a los usuarios "a la mayor brevedad" hasta la estación de Madrid-Chamartín.
Por su parte, aquellos pasajeros cuyo viaje continuaba hacia Segovia o Valladolid deberán completar el trayecto restante por carretera a bordo de autobuses fletados para la ocasión. De igual modo, la circulación en el sentido inverso (Madrid Chamartín-Valladolid) ha quedado cancelada, permitiendo a los afectados solicitar la devolución del importe o cambiar su pasaje de manera gratuita.
Como compensación por los trastornos causados en un momento de máxima sensibilidad para los usuarios del tren, Ouigo ha anunciado que abonará a todos los viajeros afectados una indemnización equivalente al 200% del coste del billete, al tiempo que mantiene abiertos sus canales habituales de atención al cliente.