CARTAGENA. La reclamación de los pescadores de la Región de disponer de más jornadas para trabajar ha sumado un respaldo en la Eurocámara. La Comisión de Pesca del Parlamento Europeo aprobó el pasado 13 de octubre, con 21 votos a favor y cuatro en contra, el informe de Carmen Crespo que pide garantizar una media mínima de 180 días de pesca anuales por embarcación y acabar con la doble regulación de la gamba roja. Se trata de una petición de reforma, que todavía no modifica las condiciones en las que faena la flota.
En paralelo, el sector respalda la propuesta de las cinco comunidades mediterráneas para cambiar el sistema que determina los días de pesca de arrastre. La iniciativa, acordada por la Región de Murcia, Cataluña, Comunidad Valenciana, Andalucía y Baleares, plantea que las oportunidades de pesca se calculen a partir del estado del conjunto de los recursos y de las particularidades de cada territorio, en lugar de quedar condicionadas por la situación de la especie más vulnerable.
El patrón mayor de la Cofradía de Pescadores de Cartagena y presidente de la Federación Murciana de Cofradías de Pescadores, Bartolomé Navarro, explica a Murcia Plaza que el documento cuenta con el visto bueno del sector. «Esa carta está hecha por los políticos, los directores y los consejeros, pero está con la autorización de los sectores pesqueros de las distintas comunidades del Mediterráneo», señala.
La propuesta se remitirá al comisario europeo de Pesca y Océanos, Costas Kadis, y busca una evaluación más amplia de las pesquerías. El objetivo de las autonomías es mantener las exigencias de conservación, pero adaptar las decisiones a la evolución real de los recursos y evitar que una misma restricción se aplique de manera uniforme a zonas con situaciones diferentes.
Navarro vincula esta petición con una reivindicación que la flota lleva tiempo trasladando a las instituciones europeas: disponer de jornadas suficientes para trabajar y eliminar la combinación de límites de capturas y de días que afecta a la pesca de la gamba roja. «No puede ser las dos cosas», reclama.
Una cuota que no se puede pescar por falta de días
El representante de los pescadores sostiene que asignar una cantidad de capturas pierde utilidad si el barco no dispone de tiempo para agotarla. Para explicarlo, plantea el ejemplo de una embarcación con 4.000 kilos de gamba autorizados y solo quince días para capturarlos. En ese supuesto, calcula que podría obtener unos 800 kilos, muy lejos de la cuota concedida.
La demanda del sector pasa por revisar esa doble regulación y acercar el calendario de actividad a los 180 días anuales que vienen reclamando los pescadores. Navarro también considera que la flota ya ha realizado un esfuerzo importante para adaptarse a las exigencias europeas y rechaza que la respuesta siga siendo acumular nuevas limitaciones y medidas compensatorias.
El informe impulsado por Crespo, eurodiputada del PP y presidenta de la Comisión de Pesca, concreta cómo propone acabar con esa doble limitación: eliminar el total admisible de capturas de gamba roja y mantener la regulación por días de pesca. Además, pide mayor flexibilidad para las pesquerías mixtas y que las decisiones incorporen su impacto económico y social.
El texto insta a la Comisión Europea a presentar una propuesta legislativa antes del próximo 1 de diciembre para revisar el Plan Plurianual del Mediterráneo occidental. Entre sus prioridades figura que la situación de la especie más vulnerable deje de condicionar las posibilidades de pesca del conjunto de la flota. El respaldo en la comisión parlamentaria constituye un paso en esa reclamación, pero no equivale a la entrada en vigor de los 180 días ni a la eliminación de las cuotas.
La eurodiputada también reclama reconocer las inversiones de la flota en artes más selectivas, innovación y mejoras tecnológicas. «Ahora necesitamos que esos esfuerzos se traduzcan también en oportunidades de pesca y en una actividad económicamente viable», señala en la nota remitida tras la votación. El informe pide apoyar las decisiones en estudios científicos y socioeconómicos actualizados, con evaluaciones adaptadas a las particularidades de los caladeros.
El patrón mayor cartagenero también pide que las exigencias alcancen a los países no comunitarios que faenan en el mismo mar. «Que se adapten a nuestra forma de pescar», reclama, al defender que el esfuerzo de conservación debe ser compartido por el conjunto de las flotas del Mediterráneo. Una demanda que coincide con la petición del informe de exigir mayor reciprocidad a terceros países, reforzar la lucha contra la pesca ilegal y garantizar financiación para modernizar el sector.
Evaluar el conjunto de los recursos y adaptar las restricciones a cada zona
La alternativa de las cinco comunidades propone observar la evolución de varias especies de forma conjunta. Para ello, plantea analizar la biomasa disponible, los cambios en los tamaños de los ejemplares y la relación entre la cantidad que se captura y la que permanece en el mar. Una vez validados científicamente esos indicadores, servirían para determinar las medidas de gestión.
Si las poblaciones evolucionan de forma estable o favorable y las capturas se mantienen dentro de límites seguros, el sistema permitiría mantener el nivel de explotación. Si aparecen señales negativas, se aplicarían medidas proporcionadas a la situación de cada zona y recurso.
Las autonomías también defienden que conservar los caladeros no dependa exclusivamente de reducir las jornadas de trabajo. Entre los instrumentos que proponen combinar figuran las vedas biológicas, los cierres temporales de determinadas áreas, las mejoras en la selectividad de las artes y las actuaciones específicas sobre algunas especies.
La iniciativa da continuidad a la reunión del pasado 3 de septiembre con Kadis. En aquel encuentro, el comisario planteó sustituir el criterio actual por una media de las evaluaciones de distintas poblaciones. Las comunidades consideran que esa alternativa seguiría presentando dificultades por las diferencias en los datos disponibles y en las escalas geográficas de los estudios, de ahí su apuesta por una evaluación del conjunto del ecosistema.
El gasóleo absorbe las ayudas mientras la flota permanece en parada biológica
A las restricciones pesqueras se suma el coste del combustible. Navarro considera insuficientes las ayudas destinadas a compensar su encarecimiento y sostiene que el aumento del precio del gasóleo ha absorbido el alivio que debían proporcionar. La subida «se los comió», resume sobre la compensación que identifica con los 20 céntimos por litro.
Según explica, las cantidades varían en función de las características de cada embarcación y de su actividad. Cita importes de entre 2.000 y 4.000 euros para algunos barcos, frente a ayudas de unos cientos de euros para los más pequeños. Su valoración es que esas cuantías no bastan para compensar el incremento de los gastos de explotación.
La flota de arrastre se encuentra en parada biológica desde el 1 de octubre hasta el 2 de noviembre y, según detalla Navarro, la previsión es retomar la actividad el día 3. El representante del sector diferencia esta veda de la anterior paralización por reducción del esfuerzo pesquero, para la que señala compensaciones de entre 10.000 y 18.000 euros por embarcación, dependiendo de sus características.
Respecto a las movilizaciones, el dirigente pesquero asegura que han quedado aparcadas por el momento tras los contactos de los representantes del sector con el Ministerio. «De momento lo hemos parado todo», explica.