MURCIA. Era parada obligada para muchos murcianos que iban a pasar el verano a Santiago de la Ribera, San Javier o Los Alcázares en los años 60, 70 y 80, cuando para llegar al soñado destino veraniego se circulaban por una carretera de doble sentido y los trayectos -puede que en un Seat 1430 con más ocupantes de los que hoy se permitirían -se hacían largos y calurosos, ya que lo de 'poner el aire' se reducía a mantener la ventanilla bajada. Muchos recuerdan ya de entonce la mítica venta San Antonio -en la antigua carretera de san Javier-, un icónico establecimiento en el término municipal de Baños y Mendigo donde se olía a leña y brasa nada más llegar, que ahora se vende por 390.000 euros.
Así figura en el portal inmobiliario Idealista, donde se informa de que la histórica venta, situada junto a autovía (señalizada su entrada desde la misma) y cerrada desde hace años, busca nuevo dueño. Indica que el inmueble de 900 m² construidos, 750 m² útiles (cuya venta está gestionada por Inmoamm), cuenta por dos enormes salones y un bar en planta baja donde poder ofrecer todo tipo de servicios, "desde el día a día de trabajo por su espectacular ubicación hasta la celebración de cualquier tipo de evento por la capacidad de aforo".
Asimismo, añade que la venta dispone de "una espectacular cocina montada", que "sus salones crearán el espacio perfecto y privilegiado para poder ofrecer cualquier tipo de servicio" y que "sus sótanos el alojamiento perfecto para almacenar cualquier tipo de mercancías".
La Venta San Antonio nació originalmente como parada tradicional de tránsito y mesón de cocina típica murciana, a pie de la antigua carretera que conectaba Murcia con el Mar Menor, una ruta muy frecuentada antes de la construcción de las autovías modernas, funcionando como punto de descanso para viajeros, transportistas y veraneantes que se dirigían a la costa, ofreciendo productos típicos de la tierra y comidas caseras. Con los años, el local evolucionó y se convirtió en referente de la gastronomía popular y los asados de la zona.
Además de las paradas a primera hora de camioneros, de los almuerzos de moteros y de la confluencia de viajeros, la Venta San Antonio también fue escenario de celebraciones y comidas familiares de los vecinos de las pedanías murcianas de Baños y Mendigo, Corvera o Sucina, teniendo lugar allí bodas, bautizos, comuniones y comidas de empresa. El plato principal era el cordero asado al horno de leña y las ensaladas murcianas con productos de la tierra.