Fisioterapia para cuidar el corazón y recuperar la autonomía tras un ictus

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Contenido ofrecido por Colegio Oficial de Fisioterapeutas de la Región de Murcia
  • Formación sobre fisioterapia en cardiología, impartida por Francisco Javier Conesa a profesionales del programa GRECARM
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Este 8 de septiembre, la fisioterapia vuelve a celebrar su Día Mundial poniendo el foco en dos problemas de salud que afectan a millones de personas: el ictus y las enfermedades cardiovasculares. Una fecha para recordar algo que nos concierne a todos: cuidar la salud antes, durante y después de la enfermedad.

Las cifras ayudan a entender la dimensión del problema. Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en el mundo y provocan 20,5 millones de fallecimientos cada año. Además, 1 de cada 4 personas sufrirá un ictus a lo largo de su vida.

Ante esta realidad, la prevención importa. Y mucho.

Mantenernos activos es una de las herramientas que tenemos a nuestro alcance para proteger nuestra salud. Sin embargo, hablar de actividad física no significa necesariamente correr, ir al gimnasio o practicar deporte varias veces por semana. También es caminar, subir escaleras, levantarnos de la silla con más frecuencia, salir a pasear o jugar con nuestros hijos o nietos.

Pequeños gestos que cuentan, especialmente en una sociedad en la que pasamos cada vez más tiempo sentados. Actualmente, el 31 % de los adultos y el 80 % de los adolescentes no realizan la actividad física recomendada. Frente a esos datos, hay un mensaje que merece la pena repetir: cualquier movimiento es mejor que ninguno.

Mantenerse activo ayuda a proteger frente a las enfermedades cardíacas y el ictus, además de contribuir al control del peso, mejorar la capacidad física y ayudar a reducir la presión arterial y el colesterol. Para quienes llevan mucho tiempo sin hacer ejercicio, tienen una enfermedad o conviven con alguna limitación, empezar puede generar dudas. Y ahí el fisioterapeuta también tiene mucho que aportar, valorando la capacidad física y ayudando a encontrar una forma segura y adaptada de realizar ejercicio.

Porque la fisioterapia no comienza cuando aparece una lesión

La fisioterapia también tiene un papel importante cuando aparece una enfermedad cardiovascular y el paciente necesita someterse a una operación cardíaca. El trabajo comienza incluso antes de la intervención, preparando al paciente para lo que vendrá después. Se realizan ejercicios para fortalecer la musculatura respiratoria y enseñar técnicas que ayudarán a respirar mejor y eliminar secreciones tras la cirugía. También se prepara al paciente para realizar movimientos cotidianos, como incorporarse de la cama o levantarse de una silla, que pueden resultar más difíciles durante los primeros días de recuperación.

Después de la operación, el objetivo es ayudar al paciente a recuperar progresivamente su capacidad física y su autonomía. Primero será necesario volver a moverse con seguridad, ponerse de pie y comenzar a caminar. Poco a poco, el trabajo avanzará hacia la recuperación de la fuerza y la resistencia necesarias para retomar las actividades de la vida diaria.

Al principio, avanzar puede significar dar unos pasos por la habitación. Después, recorrer un pasillo. Más adelante, recuperar fuerza y resistencia para volver a casa, subir escaleras, hacer la compra o salir a pasear. La recuperación no termina con el alta hospitalaria: el objetivo es que la persona pueda recuperar, progresivamente, su vida cotidiana y su autonomía.

En el caso del ictus, ese camino puede ser especialmente largo. Un ictus puede afectar al movimiento, la fuerza, el equilibrio y la capacidad para caminar, haciendo que tareas que antes eran automáticas necesiten esfuerzo, ayuda y tiempo.

Siempre que la situación médica lo permita, es importante que la fisioterapia comience durante las primeras 48 horas. A partir de ahí, el trabajo puede dirigirse a recuperar movimiento, fuerza, equilibrio y capacidad para caminar, reducir el riesgo de caídas y abordar problemas como la rigidez o el dolor.

Pero detrás de todos esos términos clínicos hay cosas mucho más sencillas y mucho más importantes: volver a levantarse solo de una silla, mantenerse de pie, caminar hasta otra habitación, salir de casa o necesitar menos ayuda para desenvolverse.

Son avances que quizá desde fuera parezcan pequeños. Para quien está trabajando por recuperarlos, pueden significar muchísimo.

Y todo esto ocurre también cada día en la Región de Murcia. Los fisioterapeutas murcianos acompañan a personas que necesitan volver a caminar después de un ictus, recuperar fuerza tras una enfermedad cardiovascular o aprender a mantenerse activas de manera segura. También trabajan con personas mayores que quieren conservar su independencia y con pacientes que conviven con enfermedades crónicas.

La fisioterapia está presente en muchos más momentos de nuestra salud de los que a veces imaginamos. No solo interviene cuando necesitamos recuperarnos, sino también cuando el objetivo es prevenir, conservar nuestras capacidades o mantener la autonomía durante el mayor tiempo posible. Un trabajo que cobra especial importancia ante enfermedades como el ictus o las cardiovasculares, donde mantenerse activo y recuperar aquello que la enfermedad ha limitado puede marcar una gran diferencia en el día a día.

Por eso, este 8 de septiembre es también una oportunidad para reivindicar una fisioterapia presente en la prevención y en la recuperación. Una profesión sanitaria que trabaja para recuperar capacidades perdidas, pero también para conservarlas durante el mayor tiempo posible.

Desde el Colegio Oficial de Fisioterapeutas de la Región de Murcia queremos felicitar hoy a todos los fisioterapeutas de nuestra Región y reconocer el trabajo que realizan cada día.

Y queremos lanzar un mensaje a la sociedad: no hace falta esperar a enfermar para empezar a cuidar nuestra salud. Movernos más, mantenernos activos y pedir ayuda profesional cuando la necesitemos puede ser siempre un buen comienzo.

Porque prevenir importa. Recuperar importa. Y poder seguir haciendo nuestra vida, también.

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