Región

Reportaje

El pueblo de Molina de Segura que se transporta a Jerusalén: La Torrrealta y su Vía Crucis Viviente único en el mundo

Cerca de 200 vecinos de esta pedanía molinense representan la Pasión de Jesús todos los Miércoles Santo, una tradición que tras pasar por Fitur aspira a ser de Interés Turístico Regional

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  • Personajes antes de la representación.
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MURCIA. Es Miércoles Santo y la oscuridad se apodera del pueblo. La llegada de una fila de romanos, escoltada por una banda de tambores, anuncia que algo grande va a suceder. La gente aguarda expectante. Mientras intentan descubrir qué ocurre, las campanas de la torre de la iglesia marcan la hora en punto. Son las once de la noche. Todo se apaga y solamente unas pocas antorchas y varios fuegos iluminan la puerta del templo, convertido en un Pretorio, la morada del gobernador romano Poncio Pilato. De repente, irrumpe una muchedumbre con palmas en las manos que acompañan a un hombre que camina sobre un burro: es Jesús de Nazaret. Los vecinos contemplan sus últimas horas de vida. Tras la traición de Judas, el ‘nazareno' se entrega. Ante la atenta mirada de todos los asistentes, pasa a ser juzgado por Poncio Pilato.

Esta Jerusalén de hace 2.000 años es en realidad La Torrealta, una pedanía del sur de Molina de Segura habitada por unos 1.500 vecinos. La escena, de unas horas dos horas de duración, se repite todos los años en Miércoles Santo desde 1998. Numerosos visitantes y curiosos se acercan hasta esta localidad llena de romanos, antorcheros y apóstoles torrealteños para ser testigos de cómo, aquel hombre que es recibido primero entre aclamaciones, después pasa a ser increpado al grito de “crucifícalo”, “crucifícalo”, tal y como exclaman varios de los 200 personajes que encarnan el llamado Vía Crucis Viviente de La Torrealta, una representación única en el mundo.

Pasado, presente y futuro

  • Imagen de los comienzos del Vía Crucis. -

Antonia López Ruiz, presidenta de la Asociación Cultural la Cruz de Torre Alta y Paco Cantero, director de la representación, reciben a Murcia Plaza y explican que este Vía Crucis nació en 1982, aunque hubo un parón de quince años y hasta 1998 no se reanudó. Desde entonces la representación se celebra ininterrumpidamente y ha conseguido atraer cada vez más visitantes: “Los primeros años, representábamos algunas estaciones dentro de la iglesia. Hasta que nos dimos cuenta de que tenían éxito aquellas que hacíamos fuera. Por eso unos 3 o 4 años después, decidimos que todo el Vía Crucis se desarrollara en la calle”. El avance trajo consigo más inversiones para mejorar los materiales “Al principio, la plaza no estaba engalanada para las escenas; sin embargo, ahora tiene varios decorados, como una pintura en la pared que simula el cuadro de la última cena”. Y, por supuesto, para una indumentaria renovada: “Todos los años se hacen trajes nuevos”.

El Vía Crucis, también conocido como “camino de la cruz”, está formado por 14 estaciones. Se define como una oración que permite a los creyentes acompañar a Jesús, desde que es condenado a muerte hasta que su cuerpo es colocado en el sepulcro. Así lo describe el padre Brian, párroco de La Torrealta: es un acto donde “coges tu propia cruz y vas detrás del Señor”. El sacerdote remarca a este diario que los vecinos lo tienen muy interiorizado y por eso lo saben representar muy bien, “ya sea portando velas, con sus oraciones o simplemente viendo y escuchando”. Por eso La Torrealta, en su camino por convertir su Vía Crucis en algo más especial aún, decidió incorporar, además de las 14 estaciones, otros momentos de la vida de Jesucristo, como la entrada triunfal en Jerusalén, la oración en el huerto, la última cena y la resurrección.  También recrean la muerte de Judas, afligido por la traición a su maestro.

Este evento se ha consolidado como uno de los mayores atractivos de la Semana Santa de Molina de Segura y ahora aspira a lograr la declaración de Interés Turístico Regional. Por eso quieren traspasar fronteras y llevaron su escaparate hasta la Feria Internacional de Turismo (Fitur) celebrada en Madrid el pasado mes de enero. Personas de relevancia como la ministra de Defensa, Margarita Robles, y el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García Page, entre otras autoridades, pudieron visitar el stand donde se encontraban los participantes del Vía Crucis, convertidos en actores durante una noche.

Emoción y pasión

  • Las mujeres lloran la muerte de Jesús. -

Para los vecinos de La Torrealta, participar como personaje en el Vía Crucis tiene un impacto emocional “porque todo el mundo te ve actuar y por los nervios de los momentos previos a comenzar”. Y también porque las emociones nacen dentro de la propia representación. La presidenta de la asociación así lo reconoce: “Yo me meto en la piel de María Magdalena y no me espero al final para llorar: durante el recorrido ya se me escapa alguna lágrima. El Vía Crucis es nuestra vida”.  Los vecinos sienten esta pasión, que transmiten a los asistentes. Ese sentimiento no es sólo clave para la continuidad del evento, sino que forma parte de las vidas de los torrealteños: “Llevamos nuestras cruces personales al Vía Crucis, y luego por ejemplo, cuando miras al Cristo crucificado, lo sientes de verdad. Por todos estos sentimientos permanece el Vía Crucis después de tantos años”, confiesa Antonia López.

La larga trayectoria de esta representación da también para anécdotas y curiosidades. “Un año dejó de llover a las pocas horas de empezar y salimos corriendo a secar las sillas", comenta la ‘cabeza visible’ de la asociación. Tanto Antonia como Paco rememoran también el Vía Crucis de 2022, un año “que llovía a cántaros” e ignoraban si iban a salir, pero que finalmente salieron: “Fue la única procesión que salió en toda la Región de Murcia”. La recreación les dejó una bonita estampa: “Cuando llegamos a la puerta de la iglesia, había muchísima gente con los paraguas esperándonos. Fue impresionante”, recuerdan.

El Señor resucita y el Vía Crucis Viviente de La Torrealta termina de forma gloriosa. Pero aún queda noche para una última estación: el tradicional reparto de monas con chocolate en la puerta de la iglesia. Tras degustar estos dulces, los participantes se despiden, pero en su cabeza y en su corazón sienten la emoción de escenificar un nuevo Vía Crucis el próximo año.

  • Estación en la que Jesús muere en la Cruz. -

 

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