JUMILLA. Hay edificios que forman parte de la memoria de una ciudad aunque durante años hayan caído en el abandono. El Pósito de Jumilla es uno de ellos. Sus muros han sido almacén de grano, han acogido una escuela y, desde hace más de medio siglo, guardan buena parte del patrimonio de las hermandades de Semana Santa. Ahora, después de décadas de deterioro, el inmueble afronta por fin una rehabilitación integral que pretende devolverle la dignidad y, sobre todo, garantizar su seguridad durante muchos años.
Las obras ya han arrancado y supondrán una inversión de 573.000 euros, IVA incluido, financiada íntegramente por el Ayuntamiento de Jumilla. La alcaldesa, Seve González, ha anunciado esta semana el inicio de una actuación largamente esperada sobre uno de los edificios históricos vinculados a la memoria cultural y religiosa del municipio.
El Pósito nació ligado a una función esencial en las sociedades agrícolas: almacenar cereal y garantizar el abastecimiento de la población en épocas de escasez. Con el paso del tiempo, el inmueble fue también utilizado como escuela y acabó adquiriendo una nueva función vinculada a una de las tradiciones más arraigadas de Jumilla. Desde la década de los setenta, sus dependencias sirven como lugar de almacenamiento de tallas, tronos y otros bienes de las hermandades de Semana Santa que carecen de una sede propia.
Ese uso continuado, unido a la falta de una intervención integral durante décadas, ha dejado una profunda huella en el edificio. Humedades, pavimentos deteriorados, problemas de distribución y, especialmente, una cubierta muy dañada habían convertido el espacio en un lugar poco adecuado para conservar un patrimonio de semejante valor.
“Quien entraba en el Pósito se encontraba humedades persistentes, pavimentos en mal estado y una distribución interior que dificultaba el movimiento de los tronos”, ha explicado la alcaldesa. Pero el principal problema se encontraba sobre sus cabezas: una cubierta completamente deteriorada, con goteras constantes y que suponía un peligro real tanto para las piezas almacenadas como para las personas que accedían al edificio.
La situación resultaba especialmente preocupante por la naturaleza de lo que alberga el inmueble. No se trata únicamente de recuperar un edificio histórico, sino también de proteger una parte importante del patrimonio artístico y cultural de Jumilla, representado en las imágenes y enseres de sus cofradías.
Una nave más abierta y funcional

- Obras en el Pósito. -
- Foto: AYTO. JUMILLA
La intervención se concentrará en la nave de 568 metros cuadrados situada en la calle Pósito. Uno de los principales objetivos será transformar el interior en un espacio mucho más diáfano, eliminando los elementos que actualmente dificultan la entrada y el movimiento de los tronos.
La actuación contempla también la sustitución completa de la cubierta, una de las partes más deterioradas del inmueble. Además, se mejorará el sistema de evacuación del agua de lluvia y se ganará altura en la nave para facilitar su utilización.
Las fachadas serán igualmente rehabilitadas con el objetivo de combatir las humedades que han afectado al edificio durante años. También se actuará sobre el acceso, que será más cómodo y accesible.
El proyecto va mucho más allá de una reparación estructural. La reforma incluirá la renovación completa de las instalaciones eléctricas, la construcción de aseos adaptados y la incorporación de sistemas de renovación de aire y de protección contra incendios. Todo ello permitirá adaptar el inmueble a unas condiciones de uso y seguridad acordes con la función que desempeña.
El Ayuntamiento ha establecido un plazo de ejecución de ocho meses, por lo que el Pósito no estará listo para la próxima Semana Santa. Una circunstancia que el Consistorio asume como parte de una intervención concebida con una perspectiva mucho más amplia.
“Lamentablemente no va a poder estar disponible para esta próxima Semana Santa, pero creo que se trata de una actuación a largo plazo”, ha señalado Seve González, que ha defendido la necesidad de acometer ahora una reforma completa para evitar que el edificio vuelva a encontrarse en una situación similar. “Hay que hacer las cosas bien, que tengamos un edificio en condiciones óptimas de seguridad durante muchos años y que las hermandades que guardan aquí su patrimonio puedan dormir tranquilas por las noches”, ha añadido.
Con el comienzo de las obras, el Pósito inicia así una nueva etapa. Tras años de espera y deterioro, el antiguo edificio destinado al almacenamiento de grano dejará atrás las humedades, las goteras y las dificultades de acceso para convertirse en un espacio seguro y funcional. Una recuperación que no solo afecta a un inmueble, sino también a la memoria de Jumilla y a buena parte del patrimonio que las hermandades han conservado entre sus muros durante más de medio siglo.

- Obras en el Pósito. -
- Foto: AYTO. JUMILLA