MURCIA. Esta historia sobre la transformación de una antigua charcutería de Ceutí en una casa moderna, funcional y con piscina entre celosías se parece un poco al cuento de la Cenicienta, solo que en este caso la varita mágica ha estado en manos de un estudio de arquitectura y el hechizo no desaparece al sonar las doce campanadas. El relato podría comenzar así: "El tiempo parecía haberse detenido entre mostradores de madera y cámaras frigoríficas en este local, de esos que lo vendían todo y que eran punto de encuentro vecinal...". Así lo recuerda David Bermejo, director de DBArquitectos, responsable de que este establecimiento haya renacido como "una vivienda contemporánea profundamente conectada con el paisaje y la emoción".
"El encargo partía de un lugar cargado de memoria. En la planta baja, la vieja carnicería aún conservaba su esencia; sobre ella, la vivienda familiar donde durante décadas transcurrió la vida del matrimonio ahora retirado. Lejos de borrar ese pasado, el equipo decidió escucharlo", añade Bermejo, quien señala que "desde el primer análisis, la lectura del lugar fue precisa. Una fachada a poniente, más cerrada y defensiva, contrastaba con un chaflán orientado al sur lleno de potencial. Fue ahí donde surgió la idea clave: transformar la limitación en recurso".
Este profesional, cuyo estudio se encuentra en Las Torres de Cotillas, explica que "la respuesta arquitectónica se materializó en un patio ventilado cubierto, articulado mediante celosías de barro cocido, un elemento tradicional reinterpretado que se convertiría en el hilo conductor del proyecto. Este filtro permite el paso de la luz, el aire y la intimidad, evocando una arquitectura mediterránea atemporal".
En este sentido, la inventiva llevó a sacar partido de la rampa típica de accesibilidad al ultramarinos, ya que aprovechando el encofrado de hormigón se reutilizó, adaptándola al nuevo vaso de piscina. "Luego vimos que ese entrada de supermercado con rampa y escalera típica se reconvertía en nuestro patio exterior ventilado con piscina o lámina de agua", cuenta Bermejo.

- Proyecto de una casa en una tienda de ultramarinos en Ceutí -
- Foto: DAVID BERMEJO ARQUTECTOS
También destaca el acceso a la vivienda, que "se redefine como un zaguán contemporáneo, un espacio de transición que rinde homenaje a la tradición y organiza la vivienda. Desde este punto, se despliega el ala de día, orientada hacia el patio en chaflán, donde se concentran las mejores visuales y condiciones ambientales".
Asimismo, apunta que "el corazón de la casa es un gran salón permeable, conectado visual y físicamente con el patio, donde se integra una lámina de agua a modo de piscina. La arquitectura aquí se diluye: interior y exterior dejan de ser conceptos opuestos para convertirse en una experiencia continua. La ventilación cruzada y la luz natural construyen el confort de manera pasiva". Para este espacio se barajaron dos opciones: un mueble divisorio que abrazara un pilar de estructura existente que no se podía demoler o, la que fue la propuesta 'ganadora', un mueble separativo a medida que a pesar de dejar visto el pilar creaba mayor sensación de espacio diafano y dialogaba mejor con el entorno
De mostrador a cocina: memoria transformada

- Proyecto de una casa en una tienda de ultramarinos en Ceutí -
- Foto: DAVID BERMEJO ARQUTECTOS
David Bermejo manifiesta que uno los gestos más significativos del proyecto es la transformación del antiguo mostrador de la carnicería en "una cocina office de carácter orgánico", abierta al salón. "Las formas suaves y las paletas cromáticas mediterráneas sustituyen el recuerdo del comercio por una atmósfera doméstica cálida y sensorial", describe, al tiempo que explica que "el espacio se convierte en un entorno biofílico, donde materiales naturales, texturas y referencias al paisaje generan un interior que respira naturaleza. Más que una reforma, se trata de una operación de paisajismo interior: crear un lugar donde antes no existía".
La antes mencionada celosía de barro cocido también juega un papel esencial, ya que está presente tanto en fachada como en elementos interiores, actuando como filtro, separador y símbolo. "Divide el ala de día y el ala de noche, pero también unifica el lenguaje arquitectónico", asegura el arquitecto, que ha recurrido a "materiales que refuerzan esta narrativa: estucos a la cal, pinturas minerales con base de arcilla, y una cuidada modulación de alturas".
En este sentido, se ha jugado con la altura de los techos, ya que "es más bajo en la cocina, aportando intimidad, mientras que el salón se expande en vertical, equilibrado por elementos de obra que recogen la escala humana". "En contraste con la apertura del área social, el ala de noche, orientada al norte y entre medianeras, ofrece recogimiento. Aquí se ubica una suite principal en concepto abierto, con espacios de baño diseñados para la relajación, conectados a un pequeño patio interior donde emerge un árbol como elemento central", añade David Bermejo. Dos habitaciones adicionales completan el programa, manteniendo siempre la ventilación y la conexión con pequeños vacíos interiores que aportan luz y vida.
Tras esta magia arquitectónica, donde antes predominaban los olores de embutidos y la actividad comercial, hoy se respira "brisa mediterránea, luz filtrada y calma". Tanto es así que en este cuento con final feliz los propietarios aseguran que han encontrado su "paraíso perdido", donde ser felices y comer perdices.

- Proyecto de una casa en una tienda de ultramarinos en Ceutí -
- Foto: DAVID BERMEJO ARQUTECTOS

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