MURCIA. La naturaleza no deja de sorprender a quien abandona el asfalto y se interna en los caminos arbolados que recorren Sierra Espuña. Lo que el caminante no espera encontrarse, seguramente, es con toda una lección de arquitectura en pleno corazón del parque regional. Y es que el bar-quiosco situado junto al paraje natural de la Fuente del Hilo -un establecimiento que desde los años ochenta ha sido un popular punto de encuentro para familias, senderistas y ciclistas que buscan reponer fuerzas- ha sido objeto de una interveción arquitectónica con la que se han recuperado las vistas y se ha apostado por la madera y la construcción sostenible sin aumentar la superficie edificada.
"El resultado es una arquitectura que busca pasar a un segundo plano para dar protagonismo a lo verdaderamente importante: el paisaje, la luz, la vegetación y la experiencia de disfrutar de Sierra Espuña. Porque intervenir en un entorno natural de estas características exige algo más que resolver un programa de necesidades. Supone comprender el lugar, respetar su historia y encontrar la manera de mejorar lo existente sin alterar aquello que lo hace especial, uno de los paisajes más valiosos de la Región de Murcia". Así lo señala el equipo que ha participado en el proyecto, liderado por el estudio murciano Blancafort-Reus Arquitectura, con Patricia Reus y Jaume Blancafort (arquitectos), Candy García (interiorista) y el Grupo I+D+i Contemporary City and Architectural Design de la UPCT. Como promotor de la actuación figura la subdirección general de Patrimonio Natural y Cambio Climático.

- Cenador en la Fuente del Hilo. -
- Foto: MuB Foto
Patricia Reus señala que "en pleno corazón del Parque Regional de Sierra Espuña se encuentra este espacio que forma parte de la memoria y la experiencia de quienes disfrutan de la naturaleza en la Región de Murcia. Rodeado por un pinar centenario, fruto de los trabajos de reforestación de los montes, este enclave reúne un extraordinario valor ecológico y paisajístico y acoge un área recreativa con restaurante que constituye un punto de encuentro para trabajadores, visitantes y amantes de la montaña". No obstante, el edificio -que comenzó siendo un pequeño quiosco-bar construido en los años ochenta- acusaba el paso del tiempo y las sucesivas reformas y ampliaciones. El resultado, apunta la arquitecta, es que se había convertido "en un conjunto de volúmenes desordenados, con espacios poco funcionales y una relación cada vez más difícil con su entorno".
Ante esa situación, el proyecto de Blancafort-Reus Arquitectura partió de una premisa clara: rehabilitar el edificio sin aumentar su impacto. "No se trata de construir más, sino de ordenar mejor lo existente, devolverle su funcionalidad y conseguir que el restaurante vuelva a formar parte del paisaje de una manera natural", explican los arquitectos, que mantuvieron la superficie construida original, eliminando los anexos que habían desvirtuado el edificio inicial y reorganizando los espacios interiores.
"Uno de los gestos más importantes del proyecto consistió en desplazar el volumen del porche añadido con posterioridad. Esta operación permitió recuperar la entrada de luz natural y las vistas hacia el exterior desde el comedor, además de generar una nueva terraza soleada. La entrada principal adquierió mayor protagonismo y se resolvió garantizando la accesibilidad, mientras que el conjunto ganaba coherencia arquitectónica y visual", explican.

- Cenador en la Fuente del Hilo. -
- Foto: MuB Foto
La nueva pieza de porche-cenador se concibió como "una construcción ligera y sostenible". "Se ejecutó en seco, mediante una estructura de madera contralaminada y un revestimiento de madera acetilada, con materiales que cuentan con certificaciones de producción sostenible. La elección de estos sistemas constructivos permitió reducir la intervención sobre el terreno y aportar una imagen cálida, acorde con el carácter natural del enclave", añaden.
Asimismo, "el proyecto aprovecha las soleras de las terrazas existentes para situar los nuevos cuerpos edificados, evitando nuevas ocupaciones de suelo innecesarias. Incluso las huellas de los anexos demolidos se conservan como testimonio de las distintas etapas por las que ha pasado el edificio. Una manera de entender la transformación arquitectónica no como un borrado del pasado, sino como una evolución capaz de reconocer su propia historia".
Desde Blancafort-Reus también llaman la atención sobre el hecho de que "la nueva zona de porche está pensada para disfrutarse durante todo el año. Los huecos estan protegidos con sistemas móviles de vidrio tipo cortina que permiten que el cenador se abra completamente al paisaje, haciendo que el límite entre interior y exterior prácticamente se desvanezca".
El bar-quiosco de la Fuente del Hilo también ha renovado su imagen exterior, destacando el equilibrio entre continuidad y renovación. "La nueva volumetría dialoga con las cubiertas inclinadas preexistentes y mantiene el color original de la fachada, pero introduce nuevos materiales, detalles y texturas que permiten distinguir las distintas etapas constructivas. La combinación de cubiertas y volúmenes configura una composición unitaria en la que lo antiguo y lo nuevo conviven sin competir", apuntan los arquitectos sobre este establecimiento tradicional que lleva más de cuatro décadas ofreciendo descanso y gastronomía en el corazón de Sierra Espuña.

- Cenador en la Fuente del Hilo. -
- Foto: MuB Foto