VALÈNCIA. Está todavía lejos de convertirse en un hype como el de la inteligencia artificial generativa, pero cada vez se habla más y crecen las expectativas sobre lo que traerá el emprendimiento cuántico al ecosistema. Verdad que atrae ya miles de millones de inversión para aquellos que descubren aplicaciones prácticas en lo que algunos llaman el Quantum-as-a-Service (QaaS), pero esto acaba de empezar.
Las bases de la mecánica cuántica empezaron a asentarse en 1900, aunque la teoría matemática y el formalismo completo que hoy conocemos no llegaron hasta 1925. Es entonces una ciencia relativamente nueva cuyo objeto de estudio es el mundo microscópico, el mundo de las cosas que son tan pequeñas que no las podemos ni ver y en el que ocurren cosas extraordinarias, tanto que hay que celebrarlas.
En 2025 celebramos el Año Internacional de la Ciencia y la Tecnología Cuánticas. El propósito era acercar la física cuántica al público general y destacar cómo esta disciplina es fundamental para tecnologías que utilizamos a diario. Gracias a ella disponemos hoy del láser, la fibra óptica, los semiconductores, los escáneres médicos o los relojes atómicos que posibilitan el GPS. Todos estos avances se consideran fruto de la primera revolución cuántica.
Un mundo de oportunidades
Pero ahora estamos en la segunda. Se supone que el hombre ya es capaz de manipular y controlar en el laboratorio sistemas cuánticos individuales como átomos, fotones o electrones y recrear fenómenos como el de la superposición o el entrelazamiento. Este dominio es el que marca el inicio de la segunda revolución cuántica.
Ya fuera del laboratorio, se trata de crear cosas nuevas donde muchos atisban la apertura de todo un nuevo campo de oportunidades. “Bueno, yo creo que dentro de no mucho estar en cuántica va a ser lo más. ¿Cuántas veces en la historia se tiene la oportunidad de reescribir la industria. No tantas, y la cuántica lo permite”, declaraba Paloma Cabello, destacada inversora asociada a la innovación y deeptech en un foro sobre comunicaciones cuánticas.
Más allá de la inversión privada, llama también la atención la apuesta pública por el desarrollo de estas tecnologías en nuestro país. El año pasado, España puso en marcha la Estrategia Nacional de Tecnologías Cuánticas (2025-2030), que contempla una inversión pública inicial de más de 800 millones de euros. El plan busca movilizar hasta 1.500 millones de euros sumando inversión privada. El dinero se destinará a tres áreas clave: computación, comunicaciones y sensórica cuánticas.
Las que ya se han atrevido
Habiendo dinero y oportunidad de negocio, a los emprendedores corresponde convertir estas tecnologías en un valor invertible buscando aplicaciones prácticas y reales. En nuestro ecosistema todavía son pocos. Se calcula que existen alrededor de 40 startups vinculadas al sector cuántico, frente a las cerca de 400 relacionadas con la IA.
Algunas de las que existen lideran ya el sector. Una es Qilimanjaro Quantum Tech la única startup española que trabaja en el desarrollo de ordenadores cuánticos analógicos de pila completa. Fundada en Barcelona en el año 2019, capitanea el proyecto Marta Pascual Estarellas (CEO) con un equipo que el año pasado formaban ya 67 empleados.

Se presentan como “una empresa de computación cuántica que acelera el desarrollo de ordenadores cuánticos útiles mediante la creación de sus chips cuánticos analógicos característicos”. Sur ordenadores están diseñados para resolver problemas comerciales complejos en el entorno industrial y científico.
Entre sus últimos lanzamientos se encuentra SpeQtrum, una plataforma en la nube como servicio que proporciona acceso remoto a ordenadores cuánticos clásicos, analógicos y digitales.La empresa ha sido respaldada tanto por capital privado como público, aunque se halla ahora negociando nuevas rondas.
Otra de las más arropadas por el capital es Multiverse Computing. La compañía de San Sebastián ha recibido más de 215 millones de euros desde su fundación y está en proceso de negociación de una megarronda de 500 millones de euros que la catapultaría oficialmente a la categoría de unicornio, con una valoración superior a los 1.500 millones de euros.

La principal propuesta de valor de Multiverse Computing es hacer que la inteligencia artificial sea más eficiente, accesible y sostenible. Mediante su tecnología de compresión de modelos de lenguaje, logran reducir drásticamente los requisitos computacionales y el consumo de energía sin sacrificar el rendimiento. Pemiten así que las empresas ejecuten IA avanzada de forma local o privada. Según EU Startups, la compañía atesora ya más de 160 patentes.
Las comunicaciones cuánticas son también un sector estratégico ante la posibilidad de que alguien consiga desarrollar algún día un superordenador capaz de descifrar los algoritmos criptográficos clásicos que actualmente aseguran la mayoría de nuestras comunicaciones y datos digitales. En este terreno se mueven startups como la de QDynamics que estudia el comportamiento de los sistemas de distribución de claves cuánticas (QKD) en condiciones de red reales.
Por su parte, en g2-Zero desarrollan fuentes de fotones individuales y otros componentes fotónicos cuánticos basados en semiconductores para aplicaciones en comunicaciones, computación y sensado cuánticos. Su objetivo, dicen, “es abordar la creciente necesidad de soluciones seguras y eficientes en la transmisión de información”. La innovación de esta spin-off del CSIC ha sido respaldada internacionalmente al ser seleccionada por programas de élite como el incubador de defensa Quantum DeepLab de la OTAN y la Agencia Espacial Europea (ESA)
En lo que respecta a Valencia actúa también como un polo clave de innovación en tecnologías cuánticas, destacando especialmente en el desarrollo de fotónica. Figuran en esta vertiente compañías tan punteras como con compañías punteras como DAS Photonics o VLC Photonics.