CARTAGENA. ¿Qué es vivir con lujo? Los dueños de esta casa en la localidad cartagenera de Los Urrutias lo tenían claro. Para ellos, no está en la ostentación ni en acabados refinados, sino en poder disfrutar de unas vistas que cambian dependiendo de los reflejos de sol sobre los azules del Mar Menor; que se respira cuando se siente la brisa marina en el rostro; que se presenta mientras uno se ducha contemplando el mar; o que se materializa al dejar entrar la luz por todos los rincones de su vivienda. Todo estos 'lujos' se encuentran en este original hogar al que se le incorporó un contenedor industrial como segunda planta para instalar el dormitorio. Una novedosa solución para ganar el espacio que necesitaban unos clientes cuyo sueño era vivir frente al mar.
Este pequeño milagro de transformar una pequeña casa de pescadores en primera línea del Mar Menor -con poco presupuesto y de una forma tan innovadora- en un lugar perfecto y con espacio suficiente para iniciar una nueva vida, fue obra de Xpiral, el estudio de arquitectura fundado por Javier Peña. Y aunque el proyecto data de 2017, se trata de una de esas viviendas que nunca deja de sorprender y ser objeto de interés, ya sea por su reconocimientos en prestigiosos concursos o por protagonizar artículos en reputados medio de comunicación.
Esto último es lo que ha ocurrido recientemente con una publicación en El País, titulada Un contenedor marítimo convertido en hogar: historia de la casa más especial del Mar Menor, que se convirtió en una las noticias más leídas del veterano diario. Es, por tanto, un buen momento para redescubrir esta vivienda, que ya llamó la atención cuando se ejecutó la obra y que más de diez años después continúa asombrando a aquellos que visitan la zona.
Según recuerda el estudio de arquitectura la antigua casa necesitaba una rehabilitación para garantizar el confort y una ampliación para poder adaptarse a las necesidades familiares de los nuevos inquilinos. También había que preparar la vivienda, que disfruta de una conexión directa con un paisaje del Mar Menor, para las condiciones climáticas propias del ambiente marino.

- Vivienda en Los Urrutias, de Xpiral -
- Foto: DAVID FRUTOS
El proyecto partió de un contenedor marítimo sometido a un proceso 'ad hoc de tuning' -modificado y personalizado para este caso específico-, que partiendo de una perspectiva hiperlocal (desde los materiales a la identidad) y unos presupuestos lowcost se integró en un contexto urbanístico de vivienda adosada muy característico de este pueblo pesquero.
Durante la obra, el container reutilizado fue perforado en diversos puntos y customizado con prótesis específicamente posicionadas que habilitaron nuevos espacios como una ducha que se adapta al cuerpo o un tragaluz que reconfigura la iluminación interior.
Posteriormente el volumen se envolvió en aislante y lona de camión naranja metalizada proveniente de una empresa de carrocerías próxima. El nuevo cuerpo fue fabricado en un taller cercano para posteriormente ser trasladado y colocado sobre la pre-existencia. Hormigón visto, suelo radiante, chapa metálica aboyada, plásticos como policarbonato o PRFV configuraron la expresiva materialidad de esta casa.
La propuesta planteada partió de una investigación sobre la idea del 'reciclaje directo'. Era necesario -apuntan los arquitectos- "reflexionar sobre cómo el diseño puede ofrecer una experiencia que se perciba a través de los sentidos del reciclaje, fomentando un posicionamiento fenomenológico del mismo. Esta postura se basa en el empleo de estrategias propias del diseño metabólico -que entiende la arquitectura y el diseño como seres vivos-, el cual usa la gestión de la materia y la energía para producir nuevos protocolos espaciales".
Una disertación sobre la arquitectura y su función que se puede traducir y vivir con una sola palabra: lujo.

- Vivienda en Los Urrutias, de Xpiral -
- Foto: DAVID FRUTOS