Vivimos obsesionados con la acumulación de información. En la era del dato y la transformación digital, el verdadero reto para las organizaciones ya no es únicamente recolectarlo, sino tener la valentía y la infraestructura para compartirlo internamente. Recientemente he finalizado mi etapa universitaria con una investigación empírica sobre la cultura del Data Sharing (intercambio de datos), comparando cómo ecosistemas tan distintos como el del departamento de Información y Documentación frente al de Economía Financiera y Contabilidad asumen este reto. Lo que descubrí es el reflejo exacto de por qué fracasan muchas estrategias empresariales hoy en día.
A priori, podríamos pensar que la desconfianza a colaborar y abrir el conocimiento es una cuestión puramente técnica, pero los datos nos cuentan otra historia. En mi estudio analicé si existía una brecha de género en la predisposición a compartir información. Partí de una hipótesis inicial clara: esperaba que las mujeres investigadoras mostraran de forma natural una mayor tendencia a la colaboración abierta. Sin embargo, los datos empíricos refutaron esta idea por completo. El resultado fue revelador: el género no actúa de forma aislada, sino que está profundamente condicionado por el entorno y la cultura de la disciplina.
El hallazgo más llamativo fue observar cómo las investigadoras del área de Economía Financiera y Contabilidad representaban el perfil más conservador y reacio al intercambio. Un 100% de ellas mostró una nula disposición a ceder bases de datos no publicadas. Además, este mismo grupo registró la cota mínima de optimismo ante la obligatoriedad futura de compartir datos en su área, puntuando esta posibilidad con un deficiente 3,5 sobre 10. En el extremo diametralmente opuesto, las investigadoras del área de Documentación lideraban la apertura, siendo el colectivo que más comparte sus datos de forma habitual (un 50%). No se trata de un rasgo de género, sino del peso aplastante de la cultura corporativa: en el ámbito económico y financiero, la información original se percibe como un activo de alta competitividad y sufre las barreras del secreto comercial. El proteccionismo y el miedo a perder la exclusividad frenan la colaboración.
"Si la cultura del propio entorno es lo que polariza nuestras actitudes, necesitamos directivas que impulsen un cambio de paradigma"
Desde mi posición en la dirección de comunicación y la colaboración diaria con empresarias y directivas, veo constantemente cómo este mismo escenario se replica en los Consejos de Administración. La competitividad extrema a menudo levanta muros. Las áreas financieras operan bajo dinámicas de prudencia que levantan "silos de información". Sin embargo, ninguna estrategia de marketing digital, crecimiento o inteligencia de negocio puede funcionar si los departamentos no comparten sus métricas.
Aquí es donde el liderazgo femenino y la visión estratégica tienen una oportunidad de oro. Si la cultura del propio entorno es lo que polariza nuestras actitudes, necesitamos directivas que impulsen un cambio de paradigma. No basta con acumular datos empíricos; el verdadero valor competitivo surge cuando establecemos alianzas interdisciplinares y marcos seguros que permitan la colaboración.
Como gestora de la información orientada a la estrategia digital, entiendo que exigir a las empresas o a los investigadores que compartan sus datos sin ofrecerles garantías es pedir un salto al vacío. Se necesitan políticas claras, incentivos y nuevos perfiles técnicos profesionales, como el Data Steward o curador de datos, capaces de garantizar un flujo ético, seguro y estandarizado de la información.
El futuro del liderazgo no consistirá en guardar celosamente la mejor base de datos en un cajón, sino en saber cómo estructurarla, compartirla y exprimirla para que toda la organización tome las mejores decisiones. Esa es la verdadera ventaja competitiva.
Alba María Fernández López
Graduada en Gestión de Información y Contenidos Digitales (UMU)
Directora de Comunicación Institucional de la Cátedra Mujer Empresaria y Directiva
Secretaria de la Cátedra Mujer Empresaria y Directiva