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¿Murcia requiere un obelisco masónico?

José Echegaray, cuyo busto ha desaparecido de la esquina del Teatro Romea, se negó a formar parte de la masonería

Publicado: 21/06/2026 · 06:00
Actualizado: 21/06/2026 · 06:00
  • Pintura de Roma atribuida a Robert Sayer
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MURCIA. Madrid, Londres, París, Roma, Londres, Berlín, Estocolmo y muchas ciudades europeas y americanas tienen algún obelisco en sus plazas más visitadas. Muchos de ellos tuvieron rituales masónicos en su inauguración. Otros se alzan en plazas llenas de geometricidades de exquisita y mistérica inspiración masónica. Cada cual que crea en la bondad esencial de la masonería o no. Pero, es obvio: un monolito de cierta altura que se alza en una ciudad tiene significación o alusión masónica, sí o sí. Los quince proyectados metros de altura de la i gigante de dicha plaza constituyen un obelisco masónico.

En Murcia, dicen noticias, se va a remodelar, innecesariamente, una plaza de casi reciente aparición: la llamada, justamente de 'La Opinión', por tener su sede allí la sucursal murciana de esa cadena periodística. La plaza muestra ahora una decoración muy discutible, pero en plena vigencia de su plazo de vida, habida cuenta de su presupuesto. Es de toda evidencia que la necesidad de renovarla es nula. Se puede pensar lo contrario. Mi punto de vista es el que aquí redacto.

Seiscientos mil euros se van a gastar en la remodelación. Dicen que pensada para homenajear a la Huerta de Murcia. La Huerta de Murcia sucumbió, por pura necesidad, hace alguna década. Murcia es una ciudad de servicios; particularmente, de consumo. Nació como venta del camino, en un lugar de cruce de río, caminos al norte desde Cartagena, y de Este (Elche) hasta el Oeste (Lorca). Luego, Abderráman II la hizo plaza militar, dotándola de una formidable muralla, envidia de toda la península. Y siempre fue agrícola; no tanto de regadío como de secano regado. Más tarde, ya con la venida de Grandes Almacenes y ciudades de consumo, llegó a ser lo que es. Las Peñas Huertanas se encargan, con encomiable eficacia, de mantener firme el recuerdo de lo que fue. Hoy, la Huerta es residencial, girando su consumo en torno al centro de la ciudad y a las ciudades comerciales.

La Huerta no necesita una plaza que la ensalce. Las necesidades que cubre esa plaza son otras. Y, sobre todo, el obelisco proyectado tiene, se quiera o no, un significado hermano del que tienen todas las todas ciudades europeas con tal dato urbanístico.

Me pregunto si la desaparición del busto de don José Echegaray, en la esquina NE del Teatro Romea, tiene que ver también que ver algo con esta ofensiva, tan legítima como otra cualquiera, de masonizar la ciudad. Echegaray se negó a formar parte de la masonería. Acaso por eso nunca fue Presidente del Gobierno.

Si nada de esto es cierto, que se deje en paz la Plaza de La Opinión, bien surtida de ornamento vigente, y devuélvase a don José Echegaray a su sitio cabe el Romea. La masonería es una organización particular, absolutamente respetable; pero no deja de ser parte de la ciudadanía. Para dar cabida a sus símbolos, acaso se debería tener más consenso.

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