Lo Ferro, con sabor a melón

Opinión

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A propósito de...

"Sentado, con ligera inclinación y la mirada clavada en el suelo, el rostro del artista se mimetiza con el arrebato o el plañido de su cante. A su lado, el sonido brillante de la guitarra ataca con fuerza conmovedora, rasgando en las cuerdas lo que la letra calla: la fatalidad, la brevedad de las cosas… El tocaor golpea la madera, acentuando el compás sin apagar la voz"

Publicado: 19/07/2026 · 06:00
Actualizado: 19/07/2026 · 06:00
  • La cordobesa Carmen Carmona.
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La luna vino a la fragua

con su polisón de nardos.

El niño la mira mira.

El niño la está mirando.

-Huye, luna, luna, luna

………………………………..

Si vinieran los gitanos,

harían con tu corazón

collares y anillos blancos.

-Niño, déjame que baile.

Cuando vengan los gitanos,

te encontrarán sobre el yunque

con los ojitos cerrados

(Lorca)

 

A treinta kilómetros de la capital, tras la vega del Segura y la barrera montañosa, la tierra se abre en extensa llanura, bajo la mirada de piedra del Cabezo Gordo, que asoma en el camino hacia Torre Pacheco. Una atmósfera ocre y dorada envuelve campos de cultivo y tierras recién cosechadas, salpicados de esparto y chumberas… La luna se insinúa, flotando en un azul que aún pertenece al día.

En Lo Ferro (Roldán) se celebra la 46 edición del concurso-festival internacional de arte flamenco. Prestigioso evento, que reúne a grandes figuras del género para reconocimiento a las destacadas e impulso a nuevos artistas. Más de 30.000 euros en premios y el máximo galardón: el Melón de Oro, al mejor dotado.

 

El himno del mundo cañí constituye la esencia del flamenco"

 

El recinto, al aire libre, con capacidad para unas 2.000 personas, se va llenando de jóvenes, mayores, expertos, aficionados y curiosos que acuden a la gala: miradas, murmullos de evocación y expectativa compartida. Al fondo, una plataforma elevada en torno a la que se organizan los asientos. Pantallas LED acercan la escena a la audiencia. Equipos de sonido y de iluminación dibujan sombras y profundidad, creando sensaciones.

El flamenco es una manifestación artística surgida en Andalucía de la fusión del pueblo romaní y otras culturas. Los gitanos transformaron el dolor y la resistencia, y la marginación de su etnia, en grito, música y movimiento, naciendo los tres palos del flamenco: cante, toque y baile. Desde el quejío solemne y trágico de la soleá, hasta el vivo y festivo de las bulerías, el himno del mundo cañí constituye la esencia del flamenco.

Recientemente, el presidente del Gobierno ha entregado las condecoraciones de la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio y la Orden del Mérito Civil a destacadas personalidades de raza gitana por el 600 aniversario de su llegada a España.

 

El flamenco se estudia en academias, pero durante siglos se propaló por tradición oral, dando lugar a una genealogía con nombres propios. Hoy, nuevas generaciones toman el relevo"

 

Sentado/a, con ligera inclinación y la mirada clavada en el suelo, el rostro del/la artista se mimetiza con el arrebato o el plañido de su cante. A su lado, el sonido brillante de la guitarra ataca con fuerza conmovedora, rasgando en las cuerdas lo que la letra calla: la fatalidad, la brevedad de las cosas… El tocaor golpea la madera, acentuando el compás sin apagar la voz.

Sobre el escenario, otros artistas jalean, conectando emocionalmente con el público que, a menudo, manifiesta su entusiasmo con expresiones tradicionales, guardando, durante los momentos de mayor reconocimiento, un silencio reverencial.

A veces, alguien exclama por acá: “Ahora viene la nieta de…”, y por allá: “Este es el sobrino de…”, como si este arte se transmitiera igual que la sangre azul: por ADN.

El flamenco se estudia en academias, pero durante siglos se propaló por tradición oral, dando lugar a una genealogía con nombres propios. Hoy, nuevas generaciones toman el relevo.

 

El tejido empresarial se convierte en cultivo de la memoria"

 

Fuera de las tablas, otras manos sostienen también su futuro: un grupo de jóvenes participa en la realización del evento y en la edición de la revista El Melón, publicación anual dedicada a la divulgación y reflexión en torno al mundo flamenco y el cante jondo.

Fundamentales aquí son también los aficionados 'cabales', porque eso es lo que son los patrocinadores de este certamen, afanados, nunca mejor dicho 'por amor al arte', en sostener y difundir la cultura flamenca: empresas autóctonas del campo de Cartagena apadrinan el festival, poniendo la economía y la creación de riqueza al servicio del folclore y de la tradición murcianos. El tejido empresarial se convierte en cultivo de la memoria.

La noche fresca avanza, sobre la tarima, una silueta se recorta a contraluz: cabeza alta, espalda recta, el pecho, encarado, se adelanta elevando la barbilla con poderío, clavando los ojos al frente. Su anatomía y movimientos se vuelven lenguaje corporal suscitando sensaciones, emociones…, hilo conductor de un guion, a menudo trágico, construido sin palabras.

Los brazos de la artista se extienden dibujando ondas fluidas, las manos aletean como palomas y rizan el aire conmovido, improvisando una coreografía de sombras.

Punta, tacón, puntera… “ta”, "tacatá", "Ta"… El ritmo del tacón sobre la tarima lo marca el latido del corazón. Dolor, aflicción, pasión en estampida. Se puede escuchar, ver, oler y experimentar un torbellino que arrolla. Palmas, taconazos… y “trocotrón". Ahínco, insistencia, vehemencia… porque, como decía Lorca, “lloro porrrque me da la gana”. 

Poco a poco la sangre roja se calienta, la emoción contenida del público sube de volumen y el oxígeno parece incendiarse. En lo alto, las estrellas colapsadas se preguntan ¿Qué está pasando ahí abajo?...

Una vía de escape

El flamenco es una vía de escape, un cauce por el que dejar salir las emociones, convirtiendo el arte en terapia. Creando una corriente eléctrica con el espectador que, desde la butaca, puede realizar su propia catarsis. 

Dos características lo definen por excelencia:

  • *Singularidad: los artistas no son cantantes, ni bailarines, ni músicos, sino cantaores, bailaores y tocaores. Y no salen a escenario: se arrancan. El flamenco no es una función para ver, sino, para sentir.

En este arte, libertad y disciplina son dos caras de la misma moneda: Improvisación y método afloran tras un trabajo riguroso, metódico y técnico, definiendo su estructura. 

  • *Universalidad: El flamenco es el lenguaje del espíritu, una forma de expresar lo humano, mediante el cante y el baile acompañados por la guitarra, que no necesita traducción.  

Considerado estética universal, fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, el 16 de noviembre de 2010.

No conoce razas ni fronteras. Si la cuna del flamenco es la región de Andalucía, hoy su geografía ya es universal, exhibiéndose en los mejores escenarios del mundo: Osaka, Nueva York... y la Región de Murcia, donde Lo Ferro se ha consolidado como una de las grandes citas internacionales del género.

La velada se corona. La escarcha se derrite al calor de los aplausos y la luna, ojo de latón prendido en el raso de la noche, se resiste en su retirada. La magia se deshace, pero el pellizco perdura asido a las entrañas.

El concurso-festival de cante flamenco  de Lo Ferro tiene lugar en la localidad de Torre Pacheco, Región de Murcia, los días 20 a 26 de julio: hay que verrrlo.

 

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