En enero de este año advertíamos en estas páginas que los montes pelados de Galeras, Atalaya y la Sierra Minera eran «el recordatorio de plantaciones sin seguimiento que murieron al primer verano». Lo escribimos como advertencia. Esta semana, al leer que el Ayuntamiento de Cartagena acaba de recibir 1.155.406 euros del Fondo Social Europeo para reforestar precisamente Galeras, con los mismos colaboradores de siempre y sin que nadie haya rendido cuentas de los millones anteriores, comprendemos que la advertencia llegó demasiado tarde. O quizás demasiado pronto.
No cuestionamos que Galeras necesite intervención urgente. Lo dijimos entonces y lo mantenemos. Lo que cuestionamos es el modelo con el que se gestiona esa intervención: dinero público, adjudicación directa, colaboradores de confianza y resultados que solo conocen quienes los ejecutan.
El proyecto que no es lo que parece
Conviene leer con atención la noticia antes de aplaudir. Los 1.155.406 euros no proceden de un fondo de reforestación ni de un programa medioambiental. Proceden del Fondo Social Europeo, cuyo objetivo es la formación y el empleo. El proyecto consiste en formar a 40 personas desempleadas durante 12 meses mediante trabajos reales en el entorno de Galeras. Los árboles no son el fin: son el aula.
Los indicadores de éxito que el Ayuntamiento deberá justificar ante Europa no serán tasas de supervivencia de plantones ni hectáreas efectivamente revegetadas. Serán personas formadas, horas de formación impartidas y módulos completados: jardinería, construcción, fontanería, energía solar fotovoltaica. Objetivos legítimos, pero ajenos al resultado medioambiental que la ciudadanía imagina cuando escucha hablar de reforestar Galeras con un millón de euros.
Dicho de otro modo: si dentro de doce meses los árboles han muerto, el proyecto puede seguir siendo un éxito a ojos de Bruselas. Porque Bruselas no preguntará por los árboles.
Cuatro millones anteriores sin auditoría pública
El proyecto Bosque Romano se desarrolló desde mediados de 2022 hasta diciembre de 2025 con un presupuesto total de cerca de 4 millones de euros procedentes de fondos NextGenerationEU, de los cuales la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica aportó 3,64 millones. Casi cuatro años de trabajo. El balance lo ha hecho la propia ANSE: 37 hectáreas renaturalizadas.
Puede que sea cierto. No tenemos motivos para dudarlo. Pero tampoco tenemos motivos para confirmarlo, porque no existe ningún informe de auditoría externa, ninguna verificación independiente y ningún documento público que certifique cuántos plantones siguen vivos hoy. El balance lo firma quien ejecuta el proyecto. En cualquier actividad económica seria, eso no se llama auditoría: se llama memoria propia.
La pregunta que ningún documento oficial responde es sencilla: de todos los árboles plantados con dinero público en Cartagena en la última década —en Galeras, en Atalaya, en la Sierra Minera, en Fajardo— ¿cuántos han sobrevivido al tercer verano? No al primero, que es fácil con riego de apoyo. Al tercero, cuando el sistema se retira y el árbol debe valerse por sí mismo.
Una formación construida sobre resultados que nadie ha verificado
El programa anterior —el PEEF «ADLE Contribución a Espacios Históricos del Casco Antiguo de Cartagena», clausurado en mayo de 2026— formó a 40 personas en las mismas especialidades que ahora se proponen para Galeras. El Ayuntamiento presentó sus resultados con satisfacción: 20 personas de los 80 participantes en los dos programas simultáneos se habían incorporado al mercado laboral.
El dato merece leerse con calma. Una tasa de inserción del 25% en programas cuyo objetivo declarado es precisamente la inserción laboral. El Servicio Público de Empleo Estatal cifra en más del 50% la tasa media nacional para este tipo de iniciativas. Cartagena llega a la mitad de ese referente.
La pregunta incómoda es esta: si el programa formativo anterior dejó sin empleo al 75% de sus participantes, y si la metodología medioambiental aplicada no ha podido certificarse externamente como un éxito, ¿qué exactamente se transfiere a los 40 nuevos alumnos? Los certificados de profesionalidad que obtendrán son títulos oficiales válidos. Lo que cabe preguntarse es si una formación práctica aplicada sobre proyectos sin auditoría independiente prepara realmente a alguien para competir en un mercado laboral que exige resultados, no memorias de actividad.
Los mismos de siempre, siempre sin concurso
Este es ya el cuarto proyecto consecutivo en el que aparecen como colaboradores ANSE, ARBA y Cetenma junto al Ayuntamiento: el Proyecto Atabaire, el Bosque Romano, el proyecto del algarrobo en el Campo de Cartagena —1,6 millones de fondos FEDER, enero de 2026— y ahora el proyecto ADLE-Galeras. En ninguno de los cuatro casos consta que el Ayuntamiento haya publicado un pliego de condiciones técnicas ni convocado un proceso de concurrencia competitiva.
Conviene aclarar que las organizaciones ecologistas participan como colaboradoras, no como adjudicatarias directas. Pero esa distinción formal no resuelve la pregunta de fondo: ¿existen en la Región otras organizaciones con capacidad técnica para ejecutar estos trabajos? ¿Se ha evaluado alguna vez si el modelo actual es el más eficiente? La Ley 9/2017 de Contratos del Sector Público exige transparencia y concurrencia en el uso de fondos públicos para garantizar que se elige la mejor opción disponible, no la más cómoda. No afirmamos que se esté incumpliendo la ley. Afirmamos que la ausencia de procesos públicos documentados impide saberlo.
El calendario que no engaña
Las elecciones municipales en Cartagena se celebrarán en mayo de 2027. Quedan doce meses desde el anuncio de este proyecto. Si todo va según lo previsto, concluirá en vísperas de la campaña electoral. Las noticias de inauguración, los actos de plantación con voluntarios y las fotografías junto a los primeros brotes verdes llegarán en el momento políticamente más oportuno. No decimos que esa sea la motivación. Decimos que el calendario existe y que cualquier ciudadano puede calcularlo. Y que cuando el gasto público y el calendario electoral coinciden con tanta precisión, la obligación de la transparencia se vuelve más urgente, no menos.
Lo que Galeras merece de verdad
Galeras necesita reforestación real: con especies autóctonas, riego garantizado más allá del proyecto, seguimiento técnico independiente y resultados verificables por cualquier ciudadano. Lo necesita porque es un recurso turístico y paisajístico de primer orden, porque el castillo que se pretende poner en valor necesita un entorno digno, y porque los 250.000 cruceristas que desembarcaron en el puerto de Cartagena en 2025 merecen encontrar laderas verdes, no colinas peladas que confirman todos los prejuicios sobre el sureste español.
Nada de eso está reñido con emplear a 40 personas para realizar los trabajos, ni con colaborar con organizaciones que conocen el terreno. Lo que sí está reñido con todo ello es la opacidad sobre los resultados, la ausencia de concurrencia pública y la costumbre de diseñar proyectos con los ojos puestos en los requisitos del fondo financiador en lugar de en el paisaje que se pretende transformar.
Dentro de doce meses, alguien presentará una memoria con fotos de plantones y personas sonrientes. Lo que nadie presentará, salvo que se exija, es un informe técnico independiente que certifique cuántos de esos árboles seguirán vivos en el verano de 2029. Esa es la pregunta que Galeras merece que alguien responda. Y que hasta ahora nadie se ha molestado en formular oficialmente.
Fuentes:
Diario La Verdad (24/05/2026) · Paco Morales, «Sin verde no hay turismo de calidad: el reto pendiente de Cartagena», Murcia Economía (enero 2026) · Web oficial Bosque Romano - Ayuntamiento de Cartagena · Fundación Biodiversidad / MITECO (septiembre 2024) · Boletín ARBA Cartagena-La Unión 2025 · Ley 9/2017 de Contratos del Sector Público · Dr. Francisco José Conesa Cánovas · ADLE - Ayuntamiento de Cartagena, clausura PEEF «Contribución a Espacios Históricos del Casco Antiguo» (mayo 2026) · Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), tasas de inserción laboral programas experienciales · Autoridad Portuaria de Cartagena, estadísticas cruceros 2025.