A principios de 1963 se puso de moda en Estados Unidos una canción, “Flotando en el viento”, que había escrito el año anterior el cantautor Bob Dylan. Tras plantear una serie de preguntas retóricas sobre la guerra, la libertad y el compromiso, Dylan las resolvía todas con el mismo latiguillo: “La respuesta, amigo mío, está flotando en el viento”.
De la mano de Ángel Gutiérrez Álvarez, aquella ola no tardó en llegar a España. Primero como radiotelegrafista y luego como jefe de comunicaciones, ese ovetense trabajaba en Iberia, una compañía española de aviación. Aprovechando sus vuelos a Nueva York, traía a nuestro país muchas novedades musicales estadounidenses. A partir de 1960 compaginó su trabajo en Iberia con un programa radiofónico, “Caravana Musical”, emitido por “La Voz de Madrid”. Sin clausurarlo, en 1963 empezó en “Radio Peninsular” su mítico espacio “Vuelo 605”. Con el nombre artístico de Ángel Álvarez, en la primavera de aquel año incluyó en sus programas la canción de Dylan.
Leer a Clausewitz hace que te tomes tus propios pensamientos un poco menos en serio
En agosto de 1964, con la falsa excusa de que algunos de sus buques habían sido atacados en el golfo de Tonkín, el presidente Lyndon B. Johnson envió tropas estadounidenses a combatir junto con las fuerzas de Vietnam del Sur contra el ejército de Vietnam del Norte y los guerrilleros comunistas survietnamitas del Viet Cong. De prestar solo ayuda material a sus aliados vietnamitas, había pasado a implicar directamente a su país en la guerra. Entonces se desató un movimiento contra lo que algunos llamaban la Segunda Guerra de Indochina (la primera era la que habían perdido los franceses). Los nuevos pacifistas coreaban una de las estrofas de “Flotando en el Viento”: “¿Cuántas veces deben volar las balas de cañón, antes de ser prohibidas para siempre?”
Aquel año se cumplían dos décadas y media de la victoria en la Guerra Civil de las tropas encabezadas por el general Francisco Franco. Con esa excusa, el Ministerio de Información y Turismo llevó a cabo una gran campaña de propaganda. Con el lema “25 años de Paz”, se montaron tres iniciativas, una de Publicaciones, otra de Exposiciones y una tercera de Actos Públicos. Las autoridades franquistas buscaban renovar la legitimación de su autoritario régimen, que hasta entonces se basaba principalmente en su triunfo bélico. Quizás les pesaba el reproche que el 12 de octubre de 1936 les había lanzado el filósofo Miguel de Unamuno en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca: “Venceréis, pero no convenceréis.” En ese sentido, con el objetivo de modernizar e impulsar la economía española, aquel año empezaron a aplicar el Primer Plan de Desarrollo que habían aprobado en los meses anteriores. Y tuvieron éxito. Sin embargo, algunos españoles, tanto universitarios como obreros, se adhirieron al movimiento contra la guerra de Vietnam. Los comunistas, que luchaban contra el imperialismo estadounidense, confluyeron con los pacifistas, que querían acabar con todas las guerras. Y ambos se oponían al régimen franquista.
A pesar de las protestas, las autoridades franquistas enviaron a Vietnam del Sur una Misión Sanitaria Española. No dejándose arrastrar por su proverbial anticomunismo, ni por su deseo de consolidar su alianza con los estadounidenses, sino atendiendo a la cautela impuesta por Franco, no enviaron combatientes. Más bien, sus doce miembros eran médicos, enfermeros y otros profesionales sanitarios. Aquellos uniformados de la Sanidad Militar del Ejército de Tierra llegaron a Saigón en septiembre de 1966. A los pocos días se trasladaron al delta del Mekong, donde prestaron atención sanitaria a la población local. Visto el negativo curso de la guerra, la misión española finalizó en 1971; dos años después los americanos se retiraron de Indochina; en 1975 el ejército de Vietnam del Norte ganó la guerra; al año siguiente los comunistas impusieron una República Socialista en todo el territorio vietnamita. Habían pasado casi tres lustros desde “Flotando en el Viento”, pero todavía no se habían prohibido las balas de cañón. Es más, los proyectiles seguían volando cuando, llegado 2004, falleció Ángel Álvarez.
Ante esos datos, muchos españoles se preguntan cuándo convocará elecciones.
Ese mismo año, con el nombre de “Crónicas”, Dylan publicó el primer volumen de sus memorias. En un par de páginas aludía a un mamotreto que, escrito por el prusiano Carl von Clausewitz, había sido publicado póstumamente por su viuda en 1832. Aquel largo tratado militar, uno de las más prestigiosos en su campo, se titulaba apropiadamente “De la Guerra.” Ante la sorpresa de muchos pacifistas, Dylan no solo confesaba que lo había leído en su etapa juvenil, sino también que sentía una mórbida fascinación por aquellos asuntos. Según dijo, “leer a Clausewitz hace que te tomes tus propios pensamientos un poco menos en serio”.
Puesto que parecía que negaba lo que había escrito en ‘Flotando en el Viento’, aquella confesión ejemplificaba una actitud bastante frecuente entre los políticos: afirmar una cosa y, antes o después, sostener lo contrario.
Puesto que parecía que negaba lo que había escrito en “Flotando en el Viento”, aquella confesión ejemplificaba una actitud bastante frecuente entre los políticos: afirmar una cosa y, antes o después, sostener lo contrario. En ese aspecto, nuestro presidente Sánchez es un auténtico campeón: iba a poner a disposición de la justicia a los sediciosos catalanes de 2017, pero los indultó, les eliminó el delito de sedición, les rebajó el de malversación y, finalmente, los amnistió; nunca iba a pactar con Podemos, ni con Reunirse, pero pactó con ambos; declaró que España había sufrido en Ceuta un ataque a su integridad territorial, pero después dijo que se trataba de una crisis migratoria; anunció que todos los intrusos serían devueltos a Marruecos, pero los ha instalado en el puerto de Ceuta; se quejó de que los servicios de seguridad no les habían avisado, pero resultó que habían enviado más de diez alertas …Ante esos datos, muchos españoles se preguntan cuándo convocará elecciones. Pues bien, la respuesta, amigo mío, está flotando en el viento.