El Campo de Cartagena: agro y energía

Opinión

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"El Campo de Cartagena está volcado en difundir riqueza, energética y alimentaria, desde hace más de sesenta años"

Publicado: 12/07/2026 · 06:00
Actualizado: 12/07/2026 · 06:00
  • Canal de drenaje D-7 del Campo de Cartagena.
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En el año 59, comenzó a funcionar la Refinería de Petróleos de Escombrera, municipio de Cartagena. Llegó a dar luz a más de media España. Luego, con el Trasvase de Muñoz Silva, el ministro de Franco que ejecutó ideas republicanas, el Campo de Cartagena alimentó a buena parte de Europa en cuanto a verduras y frutales. Además de proporcionar puestos de trabajo a inmigrantes y nativos. 

Es decir, el Campo de Cartagena está volcado en difundir riqueza, energética y alimentaria, desde hace más de sesenta años. A nadie en Cartagena se le ocurre decir que el petróleo que entra por su puerto debe ser sólo para aprovechamiento de Cartagena. En cambio, el agua del trasvase Tajo-Segura, que se nutre de excedentes de la cabecera del Tajo, sí ve cuestionada la propiedad de su procedencia: el agua, aseguran gente como los políticos castellano-manchegos, es suya; de esa región. El petróleo llega en los barcos, y el agua de Los pantanos de Entrepeñas y Buendía llega del cielo. Tan extraños a las tierras respectivas son los barcos de Escombreras como las borrascas que diluvian sobre la cabecera del Tajo. Los ribereños de esos pantanos no fabrican el agua por la noche. Ni los cartageneros elaboran el petróleo nocturnamente. Ambas son riquezas ajenas pero naturales, que, tras su elaboración e ingenio, han de servir, en la medida justa a toda la nación.

 

"Decir que los pantanos, hechos con el dinero de todos, son de la comarca donde se encuentran, es un disparate socioeconómico descomunal"

 

Cualquier turista que pasa el Puerto de la Cadena, para pasar a la costa, puede ver las muchas conducciones de electricidad, en altas torres, pequeñas y medianas, que se disparan hacia el abanico que desde Cartagena se distribuye para abastecer a buena parte de España. Y es que el paisaje del Campo de Cartagena tiene esa componente aérea absolutamente solidaria. La electricidad, así como la gasolina de Escombreras salen al resto del país, sin parar día tras día. Y eso sin contar con los numerosos conductos con sustancias nada inocentes, que atraviesan la región hacia otras Españas, que lo necesitan.

Mi biografía ha vivido bastante tiempo atravesando el Campo de Cartagena. Desde mis diez años, mi padre, Inspector de Enseñanza Primaria, me llevaba en sus visitas a las escuelas de San Javier, de Roldán o Los Alcázares. Aún recuerdo la terrible carretera, llena de badenes, de Balsicas a San Javier, cuando se popularizó la expresión “cambio de rasante”, que tantas desgracias produjo. Luego, con el uniforme de alférez de complemento, un año y medio hasta San Javier, para servir a la nación. Por último, dos años como profesor de Instituto en La Unión. Por eso soy testigo de ese cambio de la fisonomía del Campo de Cartagena, en el suelo y en el aire. Los regadíos por goteo en el suelo, y los cables que llevan servicio y riqueza a tanta España.

La riqueza española es de todos los ciudadanos de España. Decir que los pantanos, hechos con el dinero de todos, son de la comarca donde se encuentran, es un disparate socioeconómico descomunal. Y eso, aunque la izquierda verde lo haya hecho dogma. Agua, petróleo y electricidad para todo el país.

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