MURCIA. Las pedanías murcianas cogen impulso de cara al inicio del nuevo curso político y social. Entre proyectos de inclusión, la recuperación del patrimonio ferroviario de la huerta y el refuerzo de los equipamientos culturales, el municipio perfila una hoja de ruta centrada en equilibrar los servicios e inversiones entre el casco urbano y sus localidades.
Churra última su centro de día
Entre las novedades más esperadas para este año destaca el nuevo centro de día para personas con discapacidad de Churra. La obra, de hecho, encara ya su fase final: los trabajos de pintura rematarán este próximo septiembre y, justo después de las vacaciones, los operarios se centrarán en acondicionar la zona exterior del edificio, situado al lado de la residencia de la pedanía.
El resultado será un espacio mucho más amplio y luminoso que el actual, pensado para más de cien usuarios. Ofrecerá dos servicios distintos en el mismo recinto: por un lado, 50 plazas de centro de día tradicional con comedor y atención diurna; por otro, un área enfocada a la autonomía personal para ayudar a los usuarios en su formación del día a día.
El Palmar como punta de lanza
Por su parte, El Palmar se convertirá en septiembre en el punto de partida del primer Plan de Acción Integral en Pedanías. Esta iniciativa busca analizar al detalle las carencias de cada zona a través de evaluaciones técnicas y de la propia voz de los vecinos, fijando así prioridades para los próximos años.
En paralelo, el proyecto para dotar a la pedanía de un nuevo centro municipal en el antiguo colegio Escuelas Nuevas sigue sumando pasos. Siete empresas aspiran ya a construir este complejo de más de 2,35 millones de euros, que permitirá a la biblioteca ganar el doble de espacio (superando los 650 metros cuadrados) e incluso salas de estudio y áreas de usos múltiples.
Escudo de protección para la memoria ferroviaria de Los Ramos
La conservación de la identidad local también ha dejado un paso importante en Los Ramos-Alquerías. El Ayuntamiento ha propuesto incluir la antigua estación de tren en el Plan General de Ordenación Urbana con un nivel de Protección Patrimonial Parcial. El movimiento llega tras un informe favorable de Arqueología y busca frenar el deterioro del edificio, que recientemente fue incluido en la Lista Roja de Hispania Nostra por su estado de abandono.
Y es que la parada tiene su historia: se inauguró en 1884 dentro de la línea Madrid-Cartagena y fue durante más de un siglo un punto neurálgico para la economía de la huerta, conectando los productos hortofrutícolas murcianos con el resto de España. El conjunto conservado guarda desde el inmueble principal y la venta de billetes hasta la antigua cantina y los pabellones de viviendas, un patrimonio que ahora busca una segunda vida tras décadas sin uso.