MURCIA. Atrás quedaron los veranos en los que Murcia se paralizaba por completo nada más arrancar agosto. La estampa habitual de persianas bajadas a cal y canto y calles desiertas durante semanas va perdiendo fuerza frente a un flujo continuo de gente que se deja notar en el tráfico, las tiendas y las terrazas del centro. Un paseo rápido por la capital basta para comprobar que la ciudad mantiene el movimiento incluso en las semanas centrales del mes.
Aunque el calor aprieta a mediodía y obliga a buscar la sombra, la ciudad ya no se apaga como antes. El ritmo no se detiene gracias a un mapa urbano distinto: vecinos que acortan o reparten sus días libres, trabajadores que mantienen su rutina en la capital y un número cada vez mayor de turistas que eligen la ciudad para pasar unos días o hacer una parada en su ruta.
Vacaciones más cortas que llenan los restaurantes del centro
Ese cambio de dinámica se hace especialmente evidente a la hora de comer. Un lunes cualquiera a mediodía, varios restaurantes del centro de la capital registran una afluencia notable, con mesas ocupadas casi en su totalidad. Es una estampa que contrasta llamativamente con las primeras semanas de julio, cuando el ambiente en el interior de los locales era sensiblemente más tranquilo y apenas se contabilizaban cuatro o cinco mesas en servicio.

- Terraza en Murcia. -
- Foto: CPM IMAGEN
"Desde el año pasado ya se llena esto bastante, en agosto no se vacía. Seguramente sea porque la gente no tiene tanto poder para poder irse de vacaciones o veranear tanto tiempo", explica una de las camareras de un conocido restaurante de la zona centro. Su testimonio refleja cómo el bolsillo condiciona los veraneos largos fuera de la capital, concentrando más salidas a comer o cenar en locales climatizados. En las calles, aunque se nota menor densidad de peatones que en otros meses del año, no existe el paisaje desolado de veranos anteriores: la ciudad mantiene el pulso y, a partir de la segunda semana del mes, la afluencia se intensifica.
La Fama y La Merced pierden su tradicional respiro en el aparcamiento
Ese flujo constante también se traslada a la circulación y al aparcamiento. Entornos como las calles traseras de la Universidad de La Merced o el barrio de La Fama —puntos que tradicionalmente se quedaban vacíos facilitando el estacionamiento a los trabajadores— vuelven a registrar un alto volumen de coches.
Pese a que el colegio Parra permanece cerrado dejando libres varias plazas y el aparcamiento es gratuito durante todo el mes, apenas quedan dos o tres huecos a partir de media mañana. "Otros veranos ha sido muy fácil aparcar por aquí, pero ahora la mayoría de calles están llenas y si vienes pasadas las 10 no hay casi sitio", comenta una trabajadora de la zona.

- Viandantes en Murcia, en agosto. -
- Foto: CPM IMAGEN
Sin embargo, la rutina estival sigue marcando sus ritmos y, en las horas de más calor, a partir del mediodía, el paseo por la vía pública flojea. Esto lleva a supermercados, bazares y comercios locales a cerrar sus puertas a partir de las dos de la tarde. "Esta semana, la del ecuador de agosto, solo abrimos por la mañana porque se nota que está bastante vacío, además así podemos también nosotros desconectar", aclara la dueña de una tienda en la Plaza Sardoy.
Una decisión que comparten en una cafetería cercana, donde apenas entra un par de clientes para pedir café para llevar —los que trabajan en agosto— o alguna mesa de personas mayores. "Nosotros también cerramos este mes por la tarde porque se nota que hay menos gente", coincide su camarera.
El turista internacional pide más oferta cultural y comercios abiertos
Frente al cierre vespertino del pequeño comercio local, las arterias peatonales como Trapería y Platería muestran una cara muy distinta empujada por el turismo exterior. En una conocida franquicia de maquillaje en Trapería, abierta mañana y tarde salvo dos sábados del mes, el perfil de cliente ha cambiado drásticamente. "Hay clientes islandeses, noruegos, franceses y muchos belgas, así que en agosto ya no se vacía; hay gente local, pero también turismo", señalan desde el mostrador.

- Calle Trapería de Murcia. -
- Foto: MURCIA PLAZA
Esta presencia internacional choca con la falta de oferta comercial o cultural durante las tardes. "Muchos turistas nos preguntan qué pasa, que por qué están cerradas tantas cosas. Querían ver museos pero solo abren un día, no entienden. Debería hacerse algo para que Murcia no diera esa sensación de cerrada, ya sea a través del Ayuntamiento o de hablar con los comercios, pero remontar este mes porque ya no es lo de antes", protesta la dependienta ante la queja constante de los visitantes.
En la misma línea se encuentran en una tienda de regalos en Platería, donde aseguran mantener ventas durante todo el día. "Es verdad que a las 5 de la tarde no sale nadie, pero turistas sí tenemos, además compran, así que se agradece. Nosotros gracias a Dios estamos bien y no notamos esa sequía en agosto", afirman. A su juicio, los hábitos han cambiado definitivamente: "La gente no puede permitirse ya dos meses de vacaciones y muchos en agosto no se van porque está todo saturado. Es cierto que mucha gente tiene casa en la playa, pero entre semana la gente hace vida aquí y vas a cenar y te encuentras con gente".