MURCIA. Tuve la suerte de que el gran catedrático de Historia Antigua de la Universidad de Murcia, el riojano Antonino González Blanco, se cruzara en mi vida, o al revés, y me hiciera cofrade de la creencia en la procedencia romana, latina, indoeuropea del nombre de esta ciudad de Murcia; a saber, Myrtia. Hoy, al encontrarse restos romanos -o, mejor dicho, de civilización romana- del siglo I de nuestra era, en pleno centro urbano, ya no cabe duda: Murcia es nombre impuesto por gente romana. No es árabe. La mención a Madina Múrsiya, en lugar de Al-Múrsiya, ya implicaba que la lengua árabe no reconocía como topónimo al vocablo. Por eso lo antecedía de madina (ciudad), para esclarecer su naturaleza sociourbana. Y no lo transmitió con la partícula locativa Al-.
Ya antes que don Antonino, el inolvidable Académico de la Real Academia Alfonso X el Sabio, don Antonio de Hoyos, insistió en la conjetura del Licenciado Cascales, de que la diosa Myrtia, que tenía en Roma culto y altar en el Trastevere romano donde se levanta hoy el Circo Romano, trasunto de aquél de las carreras de la película 'Ben Hur', era el significado del vocablo. Lo hizo De Hoyos, en su discurso de entrada en la RAAX.
Leo en la prensa que hay hasta una moneda romana y restos de una casa con hipocausto; es decir doble suelo, y, en el más bajo suelo, corrientes de agua caliente, para templar las dependencias de la mansión. Eso indica romanos, o descendientes de romanos, de clase alta. Es un lujo. Y donde hay ricos, hay muchos pobres, que los mantienen, claro. Y que esos romanos sufrieron primero germanización por los visigodos; muy cerca está el enclave de Torres de Cotillas (Cotillas=Godillas). Y, luego claro está, por los musulmanes. ¿Bizantinos antes que los árabes? Quizá.
Algo he oído comentar, con extrañeza, sobre lo alejado del río, principal responsable de vida y asentamiento humano. Pero, vean, cercanísimo a esos predios de San Esteban, se halla San Miguel, la parroquia. En las dos riadas máximas que se conocen, el agua del Segura y Guadalentín, inundaron la ciudad por San Antolín, antiguo interior de meandro, que estrangularon. Y el agua desbordante daba la vuelta, precisamente en San Miguel, para volver al crecidísimo cauce de siempre. Es de suponer que aquellos romanos primeros irían alejándose de las riadas, según éstas fueran más furibundas que otras veces. Recordemos que no había pantanos en los afloramientos del Segura y afluentes. Y hallaron que allí ya estaban a salvo de ahogamientos y otras desgracias malandrinas del río, Por demás, se han hallado también unos cuantos cilindros de pozo. Tenían agua in situ.
Yo celebro, cuanto puedo, estos hallazgos romanos, que ya contextualizan con los hallados en Joven Futura -laderas occidentales de Espinardo- y restos de la villa del Cabezo de Torres, cuyas columnas ornan la fachada de San Andrés. Por supuesto que estos romanos, los primeros de ellos, vinieron desde Cartagena, inmediatamente después de la conquista por Escipión de la ciudad. Murcia, en origen, es una colonia cartagenera, fundada por los legionarios licenciados tras la victoria.
Por aclarar queda la sospechosa orientación según Cardus y Decumanus de la Trapería y Platería, exactamente igual que si hubieran sido hechas por romanos, de haber fundado ciudad, con centro en Las Cuatro Esquinas. Pero, por ahora basta. Cascales, De Hoyos y Antonino llevaban razón.
Murcia es romana, al fin.

- Myrtia -