MURCIA. El paisaje tradicional de la huerta de Murcia vuelve a lucir en todo su esplendor uno de sus elementos más representativos. El Ayuntamiento ha concluido los trabajos de restauración de la histórica chimenea de la antigua fábrica de Licores Barceló, situada en la pedanía de Algezares, una actuación orientada a consolidar estructuralmente este bien protegido y asegurar su conservación a largo plazo como parte de la memoria obrera e industrial del municipio.
Construida en 1946 por José Riquelme Almagro y Diego López López, esta estructura de ladrillo macizo artesanal roza los 30 metros de altura y representa una de las muestras mejor conservadas de la arquitectura fabril de mediados del siglo XX en la zona. A los pies de este coloso se elaboraban productos emblemáticos de la época, como el brandy dedicado a Saavedra Fajardo o el célebre "Anisete Algezareña", cuya marca comercial se convirtió durante décadas en un referente para la industria licorera de toda la Región.
La intervención, que ha contado con una inversión municipal de 25.586 euros, se ha llevado a cabo respetando escrupulosamente los materiales y las técnicas constructivas originales. En la corona del inmueble, los técnicos han sellado las grietas mediante morteros tradicionales de cal, varillas de fibra de vidrio y grapas de acero inoxidable, aplicando además un tratamiento hidrófugo transpirable para proteger la fábrica de ladrillo frente a las filtraciones de agua.
De forma paralela, las labores en la base han permitido eliminar humedades, eflorescencias, pintadas y diversos elementos añadidos en épocas pasadas que alteraban la estética del monumento. Durante la visita al resultado final, el concejal de Planificación Urbanística, Antonio Navarro, subrayó la importancia de esta obra para revalorizar la identidad de Algezares y salvaguardar un símbolo esencial del pasado productivo murciano que forma parte del inventario municipal con el máximo grado de protección patrimonial.