MURCIA. Murcia venció a la lluvia y la cabalgata de Sus Majestades de Oriente pudo celebrarse sin sufrir las inclemencias del agua. El desfile se adelantó a 16.30 horas, aprovechando que el pronóstico de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) concedía una ventana de claros sin precipitaciones durante unas horas, tal y como se acordó en una reunión de coordinación entre los servicios municipales y los cuerpos implicados en la organización y seguridad. Murcia había aguantado el pulso, a diferencia de otros municipios de la Región que optaron por adelantar sus eventos, y finalmente le salió bien la decisión.
La calle Mozart fue el punto de partida. Allí se habilitó una zona específica para personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA), lo cual significó que, en este espacio, el cortejo contó con iluminación y sonido atenuados, y no hubo venta de sillas in situ en la calle Pío Baroja. Además, el Ayuntamiento informó de que la recaudación de las sillas se destinará a proyectos para mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad.

- El Rey Melchor, en la Cabalgata de los Reyes Magos de Murcia, en 2026. -
- Foto: CPM IMAGEN
La Gran Cabalgata de Reyes de Murcia apostó este año por una puesta en escena protagonizada por la naturaleza, la creatividad y la fantasía a través de más de un centenar de espectáculos, con un show lleno de color, música, bailes y regalos.
Tras la calle Mozart, los Reyes y su corte enfilaron por Torre de Romo y prosiguieron hacia Hermanos Cerón, Alameda de Colón, Avenida Canalejas, Puente Viejo y Plaza Martínez Tornel. Una hora después, pasadas las cinco y media, Sus Majestades llegaban a la Gran Vía. Después se encaminaban hacia la Avenida de la Constitución y concluían en la Plaza Circular.

- El Rey Baltasar, en la Cabalgata de los Reyes Magos de Murcia, en 2026. -
- Foto: CPM IMAGEN
Al finalizar el desfile, Gaspar, Melchor y Baltasar se trasladaron al Belén Municipal, donde realizaron una ofrenda simbólica. Fue el broche de oro a una jornada que, pese a la lluvia matutina y los avisos meteorólogicos, se desarrolló sin contratiempos. No en vano, antes de la cabagalta, sus Majestades mantuvieron su agenda con su tradicional visita a centros benéficos, orfanatos y hospitales de Murcia, llevando esperanza, sonrisas y cariño a quienes más lo necesitan.