MURCIA (Efe). Los sondeos arqueológicos en el yacimiento de San Esteban de Murcia han sacado a la luz nuevos restos de cerámicas que llevan a retrasar los inicios de urbanización de este arrabal andalusí, situándolo a finales del siglo XI o principios del XII, un siglo después de las estimaciones iniciales.
Así lo ha explicado este lunes el director de las excavaciones arqueológicas, Clemente López Sánchez, que ha detallado que los sondeos han sacado a la luz una zona que se utilizaba como vertedero y sobre la cual se asentaron posteriormente las primeras edificaciones. En esa área de vertedero han aparecido materiales que, a falta de una datación más precisa con los métodos de carbono, su tipología permite ubicarlos a finales del siglo XI o principios del XII.
No hay sin embargo, restos posteriores a esa época, lo que hace pensar que el vertedero dejó de emplearse como tal en esos años, situando en esa fecha el comienzo de la urbanización del arrabal, que hasta ahora se venía datando a principios del siglo XI, por lo que estos hallazgos retrasarían en torno a un siglo su filiación temporal.
Así, entre los restos que han salido a la luz en las últimas semanas, destacan piezas de vajilla con pinturas típicas del estilo califal, con tonos verdes y rojos, que se producían en los siglos X y XI, misma época de la que data un candil de barro, también hallado en la escombrera.
En ella han aparecido también restos cerámicos de principios del siglo XI, pero otras piezas datadas a finales del siglo XII no se han encontrado ya en este vertedero, sino en las viviendas, lo que permite acotar el inicio de la urbanización del arrabal.
Entre los restos posteriores a la urbanización del barrio que han salido a la luz, López Sánchez ha destacado una jarra que se encuentra completa y está ricamente decorada con motivos vegetales y epigráficos, y que dataría del siglo XIII. También se ha recuperado un fragmento de una tinaja cuya decoración recrea un arco de yesería, de una calidad “espectacular”.
Destaca asimismo una pequeña placa de oro, de apenas un centímetro de largo y dos milímetros de espesor, pero en la que se aprecia una laboriosa decoración en forma de cadena, un finísimo trabajo de orfebrería.
Restos óseos de animales
Además, se han hallado restos óseos de animales: por un lado un esqueleto de un perro al que le falta el cráneo y con la posición de las patas como si hubieran estado atadas, lo que refiere una muerte violenta, y el esqueleto completo de una yegua que tiene la particularidad de que lleva puestas las herraduras.
Junto este esqueleto se han hallado también el cráneo de un segundo equino y las patas de un tercero, en una zona próxima al funduq o posada, que puede remitir al hecho de que ese establecimiento contara con establos para los comerciantes y visitantes que llegaban a la fonda.
López Sánchez ha señalado que el proceso de documentación de todas estas piezas está siendo complejo, y más aún el de interpretación, y ha subrayado que los restos encontrados son un “reflejo fiel” de cómo era la vida cotidiana de los murcianos de la época andalusí y de cómo fueron evolucionando sus viviendas.
60 edificaciones
Así, el yacimiento comprende unas 60 edificaciones, en algunas de las cuales se encuentran hasta cinco capas de sedimentos, que son fruto de ampliaciones y modificaciones de las mismas a lo largo de los años.
Hoy comienzan a trasladarse los vestigios que se están encontrando en los sondeos a un almacén municipal para su conservación, con el objetivo de que puedan volver a ubicarse en el lugar exacto en el que se encontraron una vez que termine todo el proceso de puesta en valor del yacimiento y la construcción de una plaza ajardinada sobre el mismo, en un plazo aproximado de tres años.
Para la alcaldesa de Murcia, Rebeca Pérez, esta fase de sondeos, que funcionan a modo de catas en los puntos en los que se colocarán los pilares que van a sujetar la plaza sobrevolada sobre el yacimiento, está siendo “apasionante” porque los hallazgos que se van sucediendo permitirán entender cómo era Murcia de hace mil años y su evolución.
Los hallazgos dados a conocer este lunes se suman a otros en las últimas semanas, como los restos óseos de ejemplares de dromedario, muy escasos en la arqueología peninsular de época islámica, en la que apenas se han documentado una quincena de restos de este tipo.
También a través de estos sondeos se halló una especie de “caja fuerte”, una tinaja en un lugar oculto, cuyo proceso de excavación fue complejo e hizo que el sondeo, que habitualmente dura cinco semanas, se prolongara hasta las 10 semanas.
La alcaldesa ha recordado asimismo que las excavaciones están dejando patente la “calidad y sofisticación” de las redes de saneamiento, letrinas, conducciones de agua y canalizaciones de pluviales que se desarrollaron en este arrabal.
Por el momento, ha dicho, los sondeos están avanzando a un ritmo más rápido de lo previsto, con 27 de los 59 puntos ya excavados, y el objetivo es que la mitad de ellos estén finalizados cuando acabe el mes de junio.
Para la consejera de Cultura y Turismo, Carmen María Conesa, este proyecto es una “gran demanda social” y permitirá a todos los murcianos conocer el origen de la ciudad y cómo era el día a día en la Murcia del siglo XII a través del gran centro de interpretación que se va a abrir para dar a conocer los pormenores del yacimiento.