MURCIA. Los proyectos para devolver el protagonismo al río Segura y a la huerta murciana encaran meses decisivos. El Ayuntamiento de Murcia ha reactivado con paso firme dos de las actuaciones más esperadas fuera del centro urbano: el Riacho de la Morda, cuyas obras ya han sido adjudicadas definitivamente, y el Meandro del Vivillo, que se encuentra en plena fase de movimientos de tierra. Ambos proyectos forman parte de una estrategia para rescatar el patrimonio histórico y natural que conecta la ciudad con sus pedanías.
Un nuevo espacio de ocio en el Riacho de la Morda
Tras completar los trámites de adjudicación a finales de diciembre —necesarios después de que la primera empresa seleccionada renunciara al contrato—, el Riacho de la Morda encara su recta final. El objetivo de las fuentes municipales es que este nuevo recorrido peatonal de 1,5 kilómetros esté terminado este verano. El itinerario se ha concebido como una zona de recreo familiar, por lo que el proyecto incluye la instalación de 50 bancos y 14 mesas de picnic en áreas de sombra.
Este sendero no es solo una ruta deportiva, sino un viaje por la historia de la huerta. El trazado cruza puntos de gran valor patrimonial, como el Caserío de la Voz Negra y la Acequia Mayor de Barreras, además de proteger espacios de alto interés ecológico como la olmeda situada en el límite de la estación de mercancías. Se trata de una intervención que busca poner en valor el sistema de riego tradicional y la biodiversidad que lo rodea.
El Meandro del Vivillo recupera su cauce histórico
A pocos kilómetros, en la zona del Meandro del Vivillo, las máquinas ya trabajan en una superficie de 20.000 metros cuadrados para devolver al Segura su forma original. Las obras, que se iniciaron en noviembre, se centran ahora en la margen izquierda para recuperar la sinuosidad del río. Esta operación es clave para la seguridad, ya que al eliminar el trazado rectilíneo que se le dio hace tres décadas, se consigue frenar la velocidad de la corriente y reducir así el riesgo de desbordamientos durante las crecidas.
Este proyecto también está logrando implicar a los vecinos. Hace apenas unos días, más de medio centenar de voluntarios participaron en una jornada ambiental para colaborar en la limpieza y conservación de este entorno. El Vivillo está llamado a ser una pieza maestra en el futuro corredor verde que unirá La Contraparada con Alquerías, permitiendo que los murcianos puedan recorrer el municipio a través de un paisaje natural recuperado y libre de especies invasoras.