MURCIA. El verano en Murcia no solo deja calles más despejadas, sino también un goteo constante de remates en las infraestructuras, el patrimonio y los espacios naturales del municipio. El Ayuntamiento ha completado en las últimas semanas una batería de intervenciones destinadas a poner en valor enclaves emblemáticos de la capital que van desde la historia industrial de la Huerta hasta el ocio en la sierra.
Uno de los puntos donde la transformación es más visible es en Algezares. Allí han finalizado los trabajos de conservación de la chimenea de la antigua fábrica de Licores Barceló, un hito del patrimonio industrial murciano que ya luce consolidado y libre de grietas y grafitis. La actuación, con un presupuesto de 25.500 euros, ha sellado la corona de la estructura mediante morteros de cal tradicionales y refuerzos de acero inoxidable, retirando además elementos añadidos en épocas posteriores para devolverle su imagen original.
En paralelo, el gran pulmón verde del municipio, el Parque Forestal del Majal Blanco, ha reabierto sus accesos tras una profunda renovación de su área recreativa. Con más de 800 hectáreas en el Parque Regional de El Valle y Carrascoy, el espacio cuenta ahora con un aparcamiento pavimentado de 36 plazas (con plazas adaptadas y aparcabicis), nuevos senderos accesibles, estructuras de sombra, zonas de picnic y más arbolado de moreras y pinos piñoneros para hacer frente a las altas temperaturas.
A este paquete de recuperación se le suma la recta final en las obras del Palacio del Almudí. Su histórico salón de actos cambiará de distribución para convertirse en una sala polivalente cultural y pasará a llamarse Salón Conde de Floridablanca. El espacio estará presidido de nuevo por el célebre retrato encargado en 1787 a Francisco Folch de Cardona, recuperando la memoria histórica de una estancia que acogerá desde conciertos de pequeño formato hasta conferencias y actos institucionales.