MURCIA. La transformación urbana de Murcia avanza estos meses a distintas velocidades. Mientras algunos de los grandes proyectos estratégicos en materia de patrimonio e infraestructuras verdes encaran sus etapas decisivas para ver la luz este año, otros asuntos troncales para la movilidad de la ciudad han vuelto a tropezar con la burocracia administrativa.
El contrapunto positivo lo pone el ámbito cultural con el centro de interpretación de la muralla medieval Madina Mursiya. El yacimiento de Santa Eulalia, desarrollado en gran medida con fondos europeos Next Generation que ya alcanzan los 1,17 millones de euros de inversión, estrenará a partir de octubre una experiencia de visita mucho más inmersiva.
Tras sacar a la luz en su primera fase una necrópolis islámica de los siglos IX a XII, los trabajos de la segunda fase —dotada con 285.000 euros— han permitido dejar a la vista elementos arquitectónicos ocultos y sumar paneles, pantallas, guías virtuales y mejoras en el torreón. Todo ello mientras el Ayuntamiento continúa tramitando la futura adquisición de los baños árabes para completar el complejo.
En paralelo, las obras no paran al otro lado del río Segura. La construcción del Parque de Barriomar, concebido como una gran infraestructura verde de 4,8 millones de euros para conectar el entorno urbano con la huerta tradicional y el Segura, intensifica su calendario de trabajos este verano. La histórica chimenea de la antigua conservera La Molinera luce ya restaurada en su cota original, al tiempo que cogen forma tanto el montículo para el área de juegos infantiles como el graderío del nuevo anfiteatro al aire libre.
Sin embargo, el contrapunto amargo a esta agenda de avances lo protagoniza el transporte público. El millonario contrato de autobuses del municipio, valorado en más de 731,5 millones de euros, ha sufrido un nuevo varapalo administrativo al recibir dos nuevos recursos en el último día de su periodo de exposición pública.
Después de haber superado una primera batalla judicial que obligó a modificar los pliegos y reabrir el proceso el pasado mes de junio, la licitación vuelve a quedar en el aire por las alegaciones presentadas por dos de las entidades que ya impugnaron el texto en la primera ocasión, devolviendo la incertidumbre a un servicio clave para la ciudadanía.