Murcia

La Huerta recupera su memoria: Murcia acelera el rescate de sus hitos históricos

  • Restos de la noria de la Landrona en Torreagüera
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MURCIA. El patrimonio de la Huerta de Murcia ha iniciado una carrera contra el reloj para frenar su deterioro y consolidar su identidad. A través de una serie de intervenciones urgentes, que combinan grandes inversiones económicas con blindajes jurídicos, las administraciones local y regional han activado una ofensiva para rescatar vestigios que se encontraban en situación crítica. Este movimiento busca que la arquitectura civil y la ingeniería hidráulica de los siglos XVIII y XIX dejen de ser ruinas olvidadas para convertirse en espacios vivos y protegidos en las pedanías murcianas.

El paso más reciente en esta estrategia ha sido la luz verde definitiva para la rehabilitación de la Torre Falcón, en Espinardo. Con una inversión de 737.700 euros y un plazo de ejecución de 15 meses, este emblema de la arquitectura señorial del siglo XVIII se someterá a una restauración integral. El proyecto no solo busca salvar la estructura del edificio, sino transformarlo en un centro de referencia social y cultural, devolviendo a los vecinos un espacio que llevaba décadas esperando una solución definitiva.

La Comunidad ha procedido al blindaje oficial de los restos de la noria de la Landrona, una antigua noria de sangre situada junto al azarbe. Esta protección legal de urgencia obliga a los propietarios a custodiar las piezas originales y, lo más significativo, permite el traslado de las ruedas metálicas para su restauración y exhibición didáctica. Se trata de una medida diseñada para evitar que el óxido y el abandono borren este testimonio clave del aprovechamiento hídrico tradicional.

Estas actuaciones marcan un cambio de ritmo en la gestión del legado huertano. Al unir la recuperación de grandes edificios señoriales con la protección de pequeños hitos hidráulicos, Murcia intenta recomponer el puzzle de su memoria histórica. El objetivo final de esta aceleración en las intervenciones es que el patrimonio de la huerta no solo sea recordado en los libros, sino que se mantenga como un elemento físico y funcional dentro del paisaje cotidiano del siglo XXI.

A este plan de rescate arquitectónico se han sumado, a principios de este año, dos proyectos clave que buscan devolver el protagonismo al paisaje natural y fluvial. El Ayuntamiento de Murcia ha reactivado con paso firme las actuaciones en el Riacho de la Morda y el Meandro del Vivillo, dos intervenciones que funcionan como arterias conectoras entre el casco urbano y sus pedanías.

En el caso del Riacho de la Morda, cuyas obras ya han sido adjudicadas definitivamente, el proyecto trasciende la mera conservación para convertirse en una nueva infraestructura verde. Según ha detallado el concejal de Planificación Urbanística, Huerta y Medio Ambiente, Antonio Navarro, la primera fase ya está en marcha con labores de poda, desbroce y limpieza de vegetación. Esta actuación de acondicionamiento se extiende a lo largo de 1.000 metros, abarcando el tramo que va desde el cruce de los Caminos de los Soldados y del Turbedal —en el límite con Alcantarilla— hasta la infraestructura de drenaje bajo las vías del ferrocarril.

 

 

 

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