MURCIA. La recuperación de la Ermita del Salitre sigue sumando avances y este jueves vivirá un momento clave para su adjudicación. El emblemático templo barroco, que permaneció tapiado y en el olvido durante más de cincuenta años, volverá a abrir sus puertas por segunda vez desde su clausura. Será este jueves 16 de julio, en una franja de apenas dos horas (de 9:00 a 11:00 de la mañana), para que las empresas interesadas en llevar a cabo la reforma puedan realizar la visita técnica obligatoria sobre el terreno antes de presentar sus ofertas al concurso público.
Este paso llega justo después de que el Ayuntamiento de Murcia haya sacado oficialmente a concurso las obras por un presupuesto de 346.034 euros. Los trabajos, una vez que se adjudiquen y arranquen sobre el terreno, tendrán un plazo de ejecución de seis meses con el objetivo de devolver al templo su esplendor original y frenar su alarmante estado de deterioro.
El futuro museo de los Auroros de la Huerta
Una de las grandes novedades de esta fase es el destino final que tendrá el inmueble. Aunque inicialmente se planteó como un espacio cultural genérico, el Consistorio ha confirmado que el edificio se transformará en el Centro de Interpretación de los Auroros de la Huerta de Murcia. La antigua capilla se convertirá así en un espacio de difusión, encuentro y divulgación de estos tradicionales cantos devocionales, devolviendo a este rincón de la ciudad su paisaje sonoro e identidad histórica.

- Interior Ermita del Salitre -
- Foto: HUERMUR
Para lograrlo, los trabajos se adaptarán al Grado 1 de protección patrimonial que ampara al inmueble, una intervención donde la prioridad en el interior será recuperar las pinturas murales al temple que el pintor murciano Manuel Muñoz Barberán realizó en 1952. Además, las obras contemplan consolidar los muros de carga, reparar las cubiertas, tratar la piedra erosionada de la fachada y recuperar la cruz y la veleta originales que coronaban la cúpula, devolviendo al tejado sus características tejas esmaltadas.
Una obra delicada sobre la Acequia Aljufía
La metamorfosis exterior también será profunda. Como las sucesivas capas de asfalto y el crecimiento de las calles Acisclo Díaz y Pasos de Santiago acabaron "enterrando" la base de la ermita, los operarios rebajarán la acera perimetral para destapar el sillar de piedra original que hoy queda oculto a la vista de los transeúntes.
Esta intervención para corregir el aislamiento del templo requerirá un cuidado extremo: el entorno se sitúa justo encima de la Acequia Mayor Aljufía, un espacio protegido como Bien de Interés Cultural (BIC). Por ello, el proyecto incluye una renovación del pavimento y una adecuación especial de la red subterránea de aguas pluviales para garantizar que el drenaje sea perfecto y no afecte a la histórica canalización de la huerta.