La copla vive: Juan Valderrama lo demostró en el Teatro Romea de Murcia

Murcia

  • Copla
Suscríbe al canal de whatsapp

Suscríbete al canal de Whatsapp

Siempre al día de las últimas noticias

Suscríbe nuestro newsletter

Suscríbete nuestro newsletter

Siempre al día de las últimas noticias

MURCIA. Acudí “los otros días” al Romea, a ver a Juan Valderrama, con su espectáculo así titulado 'La copla'. Y fue un acierto pleno. “A la copla la han querido matar muchas veces, pero no sabe morirse”, dijo el cantante y “hombre espectáculo” que es el vástago de aquel inolvidable Juanito Valderrama. Si caen en una ciudad, donde actúe, no lo duden, vayan a verlo. Sabe cantar, sabe decir, sabe contar, y narra la Historia de la Copla como él solo sabe hacerlo. Casi dos horas de espectáculo con su voz, un pianista, guitarrista y contrabajo. Apenas escenografía y él sólo, con la copla en sus labios, llenando el teatro. 

La copla nació cuando la República, y no es roja, ni azul. Es española. Y es poesía. Buena poesía. Tuvo letristas insignes, como el unionense Ramón Perelló ('La bien pagá') o Rafael de León ("verde como la albahaca"). Mientras escuchaba a Valderrama hijo, me vinieron a la cabeza aquellos versos de Don Manuel Machado: 

A todos nos han cantado
en una noche de juerga
coplas que nos han matado...

La copla es poesía que usa la flecha de la música, rítmica y evidente, para llegar al corazón. Lo lleva haciendo casi cien años más. Es el bolero español, así como el bolero es la copla del Caribe. Además, tiene una querencia flamenca. Gozar de la copla es sentir lo español verdadero, fuera de modas, de ideologías y de prejuicio alguno.

Joan Manuel Serrat aprendió a cantar escuchando coplas a las chachas por el patio de vecindad de su casa. Este cronista las aprendió en la radio de su abuela, con el sonido de fondo eléctrico y parásito, que, formaba parte de la misma canción, junto con la voz aguda de la cupletista. Juanito Valderrama, en el decir del propio Serrat fue el primer cantautor. Y no le faltaba razón. Estrellita Castro, Concha Piquer, Miguel de Molina, Dolores Abril, Lola Flores, Manolo Escobar, Carlos Cano… pasaron por la voz de Valderrama con toda la gloria posible, aggiornados por un leve tonillo de jazz, que modernizaba, sin herirla, a la copla eterna.

Qué error, el de la juventud que no asistió, ni siquiera testimonialmente, a esa explosión de autenticidad inmortal que es la copla. Únicamente por las letras, merece ser recuperada la copla. No hay que recuperarla, que ya lo está: no sabe morirse la copla; sino extenderla, sobre todo generacionalmente. La copla es escuela de amores. Y, por tanto, escuela de vida. Nada puede sustituir a la copla en ese cometido.

Ni una sola copla de las cantadas por la viril y emocionante voz de Valderrama me era ajena. Y eso, es un logro, porque igual les pasaba a todos los afortunados espectadores que, en el Romea, nos congregamos aquel día.

¡Viva la Copla!

Recibe toda la actualidad
Murcia Plaza

Recibe toda la actualidad de Murcia Plaza en tu correo