MURCIA. Pasear por el eje peatonal de Platería, Jabonerías o la plaza de Santo Domingo deja una estampa muy concurrida, con terrazas llenas y nuevos negocios de cosmética, calzado o moda que abren sus puertas continuamente. Sin embargo, detrás de ese trasiego diario se esconde una realidad que preocupa al tejido comercial de la capital: una altísima rotación de locales que dificulta que las tiendas independientes duren mucho tiempo abiertas. El centro no se apaga, pero sus escaparates cambian de nombre a una velocidad nunca vista.
El mercado inmobiliario en el corazón de Murcia se ha vuelto cada vez más exigente con los precios, especialmente en los locales de grandes dimensiones. Un ejemplo claro es el espacio de 300 metros cuadrados que ocupaba la antigua boutique de vestidos de fiesta y eventos Simona Blu en Platería, cuyo alquiler asciende a 5.200 euros mensuales, según los datos recogidos en el portal Idealista. No obstante, la presión real para el pequeño empresario se nota sobre todo en los espacios más reducidos.
En la misma calle Platería, un local de apenas 60 metros cuadrados se oferta por 3.000 euros al mes (lo que dispara el coste a 50 euros por metro cuadrado), mientras que un pequeño rincón de 45 metros en Santo Domingo ronda los 1.850 euros mensuales, un punto estratégico que recientemente ocupaba un negocio de restauración que apenas superó el año de vida.
"La rotación es constante. En este mismo local ha habido tres tiendas diferentes en los últimos años; antes hubo perfumería, luego una tienda de CBD que duró poco y ahora probamos nosotros", explica el gerente de una zapatería abierta el pasado mes de abril. Para este comerciante, el problema no es exclusivo de Murcia: "Los alquileres de 2.000 euros son caros, pero se pagan en cualquier capital como Albacete o Toledo. Lo que falla aquí es el apoyo: ves a mucha gente paseando, pero muy pocas compras. Aunque haya dinero, el consumo se va a internet o a las grandes superficies".
La falta de parking y la competencia de la periferia
A los costes fijos elevados se suma un problema logístico que repiten varios comerciantes de las calles tradicionales: el acceso al centro histórico. "Antes venía mucha gente de pueblos como Alhama o Cieza a pasar el día y comprar aquí. Ahora, con lo complicado que es aparcar en el centro, prefieren irse directamente a centros comerciales como Nueva Condomina, donde tienen parking gratuito, aire acondicionado y todas las marcas juntas", apuntan desde un comercio de joyería de la zona.
Esta fuga de compradores tradicionales no solo afecta a las tiendas de barrio, sino que altera la estrategia de las propias multinacionales. "Si te fijas, incluso grandes cadenas textiles como Inditex ya no invierten tanto en reformar o mimar sus tiendas del centro de Murcia en comparación con los macroestablecimientos que montan en las grandes superficies. Saben que el gran volumen de clientes de fuera ya no entra a la ciudad", recalcan una de las fuentes consultadas.
Del eje de Jabonerías a la plaza Cetina
Al girar hacia la calle Jabonerías, el paisaje comercial muestra esa doble cara del centro: persianas bajadas con el cartel de una inmobiliaria, como una antigua academia de idiomas y una tienda de ropa que cerraron sus puertas recientemente, conviven con nuevos proyectos de moda y estética que intentan hacerse un hueco en el mercado.
Esta inestabilidad se repite al moverse hacia otras arterias del casco histórico. Es el caso del entorno de la plaza Cetina, que recientemente se sumaba a las pérdidas nostálgicas para los habituales de la zona con el cierre de la boutique El armario de tu hermana.