MURCIA. La ciudad de Murcia acelera la redefinición de su suelo residencial mediante una doble estrategia a dos velocidades. Mientras la zona norte ha comenzado a materializar sobre el terreno su crecimiento con maquinaria pesada, el sur y la franja periurbana inician la fase de diseño que dará forma al futuro Plan General de Ordenación Urbana (PGOU).
El desarrollo más visible se concentra en la zona norte con la segunda fase de Nueva Condomina, donde se proyecta la edificación de 800 nuevas viviendas sobre una superficie de 2,1 millones de metros cuadrados. Con una inversión de 27,5 millones de euros, la actuación permitirá conformar un entorno de más de 1.000 hogares y dar respuesta a la demanda habitacional en esta área de la capital.
Sobre el terreno, las máquinas avanzan actualmente en la construcción de calzadas, aceras y el despliegue de las redes de saneamiento y suministro eléctrico. Además, el proyecto abarca la puesta a punto de espacios verdes, la instalación de colectores de aguas pluviales ante episodios de lluvias intensas y la habilitación de dos aparcamientos disuasorios en el acceso a La Alcayna. Si se cumplen los plazos de 18 meses, las obras concluirán a principios de 2028.
En el extremo opuesto, el Ayuntamiento fija su mirada a largo plazo en la Costera Sur y la franja entre la A-7 y Molina de Segura. Estas áreas han sido identificadas como las nuevas bolsas de suelo residencial prioritarias dentro del proceso de revisión del PGOU, destinado a sustituir al planeamiento actual, vigente desde el año 2001.
A partir de febrero, el comité técnico coordinado por Urbamusa integrará las conclusiones del proceso participativo impulsado junto a la Cátedra de Agenda Urbana para redactar el avance del Plan General. Según los planes del Consistorio, el documento definitivo se aprobará y saldrá a exposición pública en 2027 para trazar el crecimiento de Murcia en las próximas décadas.