MURCIA. El Ayuntamiento de Murcia ha impulsado en el Jardín de Floridablanca un Garden Living Lab, un laboratorio vivo en el que se probarán en condiciones reales soluciones tecnológicas destinadas a mejorar la conservación y gestión del arbolado urbano. El objetivo es avanzar de la monitorización de los ejemplares hacia una gestión cada vez más preventiva, basada en datos y capaz de anticiparse a posibles situaciones de riesgo.
"Queremos que nuestros árboles tengan una historia clínica, que podamos conocer cómo han respondido al calor, a una sequía, al riego o a un episodio extremo y que esos datos nos ayuden a tomar mejores decisiones. Floridablanca será nuestro banco de pruebas, lo que funcione aquí queremos trasladarlo progresivamente a otros parques y jardines de Murcia", ha señalado el concejal de Desarrollo Urbano y Ciudad Inteligente, José Guillén.
Los datos obtenidos por los diferentes sensores se integran en la plataforma municipal MiMurcia, donde los técnicos pueden consultarlos y analizarlos de forma centralizada. La generación de un histórico permitirá estudiar la relación entre las condiciones ambientales, el suelo, el riego y la evolución de los ejemplares, como paso previo al desarrollo de modelos predictivos mediante inteligencia artificial que puedan ayudar a detectar patrones y anticipar situaciones de riesgo. En este proceso se plantea también la creación de un gemelo digital del espacio.
Elección del jardín murciano

- Presentación del Garden Living Lab en Floridablanca. -
- Foto: AYTO. MURCIA
Floridablanca cuenta con una experiencia previa en la utilización de tecnología para monitorizar su arbolado. En 2017 y 2018 el Ayuntamiento ya incorporó sistemas de sensorización para comenzar a conocer el comportamiento de los árboles y avanzar en el uso de datos para su gestión. El Garden Living Lab supone ahora una evolución de ese trabajo y convierte el jardín en un banco de pruebas tecnológico, donde se podrán medir y validar nuevas soluciones antes de plantear su extensión a otros espacios verdes del municipio.
El proyecto comienza con dos dendrómetros y tres clinómetros inalámbricos instalados en las ramas de los ficus centenarios. Los dendrómetros registran las variaciones en el diámetro de las ramas, mientras que los clinómetros monitorizan su inclinación y posición, generando un histórico de su comportamiento.
El sistema incorpora además sensores en el suelo que miden parámetros como el oxígeno, la humedad, la temperatura y la conductividad eléctrica, permitiendo conocer mejor las condiciones en las que se desarrolla el sistema radicular y estudiar cómo optimizar la gestión del riego y el uso del agua.
Todos los dispositivos transmiten la información mediante tecnología LoRaWAN, un sistema de comunicaciones de bajo consumo, y funcionan de forma autónoma mediante batería y panel solar. El espacio estará además abierto a la colaboración con empresas, universidades y centros de investigación, que podrán utilizarlo para probar y validar soluciones tecnológicas en un entorno urbano real.
La elección de Floridablanca responde a las características singulares del jardín. Considerado el primer jardín público de España, sus orígenes se remontan a una pequeña alameda documentada ya en 1634. En 1786 comenzó su transformación en un espacio abierto a los ciudadanos y, durante el siglo XIX, incorporó nuevas especies y una importante actividad de experimentación botánica. Hacia 1890 llegaron los grandes ficus australianos que hoy forman parte inseparable de su paisaje.