MURCIA. Las tiendas de toda la vida en los cascos urbanos de la Región se enfrentan a un punto de inflexión decisivo. Al cambio acelerado en los hábitos de consumo y la digitalización se le suma ahora su reto más apremiante: la salida de las generaciones que han sostenido durante décadas los comercios de barrio y la falta de un relevo generacional que garantice su continuidad.
El diagnóstico del nuevo Plan Director de Impulso al Comercio Local de la Región de Murcia advierte de que muchos establecimientos con arraigo y gran valor social corren el riesgo de desaparecer simplemente por no encontrar quién tome el testigo cuando sus dueños se jubilan. Para evitar la pérdida de este tejido vivo en municipios como Murcia, Alcantarilla o Molina de Segura, la estrategia autonómica priorizará fórmulas de acompañamiento que permitan dar una "segunda vida" a estos negocios, conectándolos con emprendedores, familiares o nuevos profesionales.
Menos burocracia y más apoyo directo a pie de calle
El análisis del sector evidencia además la necesidad de ordenar el sistema de apoyo al pequeño comercio. Actualmente existe una gran variabilidad entre municipios: mientras algunas asociaciones locales y cámaras de comercio actúan como auténticos motores, muchos comerciantes individuales —absorbidos por el trabajo diario de levantar la persiana— encuentran serias dificultades para tramitar ayudas o participar en acciones colectivas.
Para resolver esta fragmentación, el Plan Director plantea coordinar mejor las convocatorias de subvenciones, simplificar los trámites y diseñar medidas específicas adaptadas a la realidad de cada entorno, desde los cascos históricos hasta las zonas rurales.
El objetivo final es transformar el modelo: que el comercio de proximidad no solo preserve su identidad tradicional, sino que atraiga nuevos proyectos innovadores en servicios y atención personalizada, capaces de revitalizar los centros urbanos y responder a lo que hoy demandan los vecinos.