MURCIA. Las sorpresas que a veces aparecen en redes sociales hacen, sin querer, que el patrimonio regional siga aumentando. Un día por casualidad, en uno de los muchos grupos de historia de nuestras pedanías de Murcia, apareció fotografiado un blasón perteneciente a una antigua torre de nuestra huerta, desaparecida por desgracia en el siglo pasado y que se situaba en Puente Tocinos.
Con una torre envuelta en leyendas, el escudo ha estado oculto en un almacén perteneciente a la nueva vivienda, erigida en el mismo lugar donde se ubicaba la antigua edificación. Ha pasado demasiado tiempo.
Una vez que se archivó la fotografía del mismo, en primer lugar, se comunicó inmediatamente a la Dirección General de Patrimonio Cultural la existencia de esta pieza, para que se comprobase si estaba o no incluida en los inventarios de la administración.
Posteriormente, comenzó una investigación paralela y de forma privada, en la que participaron varios eruditos en las distintas materias relacionadas con la talla de las armas. Sus conclusiones fueron interesantísimas: se trata de un blasón realizado alrededor del año 1680 y una labra poco común en Murcia, que podría asociarse al linaje Melgarejo, muy común en la población de Mula en siglos anteriores.

- Blasón de un palacete de Úbeda, de la orden de Calatrava, similar al encontrado en Puente Tocinos. -
- Fotos: RAÚL JIMÉNEZ LORCA
El cincelado en la piedra es una cruz floreteada (Cruz de Calatrava), orlada con catorce piezas redondas y sobre el escudo un yelmo con plumas. Estaría colocado en la fachada norte de la antigua torre, siendo sus últimos moradores los descendientes de la familia Martínez.
Debo recordar que los blasones son bienes de interés cultural protegidos, que deben estar localizados por parte de la Administración como mínimo y que sus propietarios conozcan la normativa en materia de patrimonio, con sus derechos y obligaciones.
Como por todos es sabido, la destrucción o desaparición de muchos edificios, palacios o imágenes en el pasado siglo XX ha hecho mucho daño al patrimonio histórico de la ciudad de Murcia y su huerta. Apariciones inesperadas como esta dan un pequeño soplo de vida al mismo, negándose este a morir definitivamente. Para ello debería contribuir activamente la Dirección General de Patrimonio Cultural, junto con todos los murcianos.
Raúl Jiménez y Lorca
Cronista de Torreagüera