MURCIA. Primer día, primera rueda de prensa. La nueva voz del PP de Murcia se estrenó el miércoles ante los medios de comunicación en González Adalid, el cuartel general de los populares en Murcia. Diego Avilés Correas centró su primer discurso en la actualidad nacional: Ceuta. No obstante, dedicó sus primeras palabras a la hoja de ruta que quiere tomar como portavoz municipal: prometió "respeto, tranquilidad, cercanía y consenso", pero también ofreció "contundencia" para exigir "lo que es justo". Después desarrolló la posición del partido: una declaración institucional de apoyo a los ceutíes, que "valen lo mismo que un murciano, un madrileño o un catalán"; un argumentario que apenas leyó, señal de que se había preparado el tema, un detalle que distingue a los portavoces.
El flamante portavoz del PP capitalino sustituye en el puesto a Mercedes Bernabé, quien había desempeñado esta labor desde el inicio del mandato. Tendrá que lidiar con dos 'miuras' de la oposición: por un lado, el socialista Ginés Ruiz Maciá, un concejal que ha hecho de la oratoria su principal activo político y que, pese a su tono en buena lid, nunca baja la guardia, siempre crítico con la gestión del Gobierno local. Y, por otro lado, Luis Gestoso, su homólogo de Vox, una vieja bestia negra de los populares, azote permanente desde el flanco diestro.
A sus 34 años, Diego Avilés encarna la hornada de jóvenes representantes públicos que hoy se abren paso en la política. Quienes han tratado con él le definen como una persona "afable, educada y conciliadora", y también "muy ejecutiva y responsable". Él se describe como un apasionado del arte sacro, cuya colección aumenta poco a poco buceando en portales de compraventa, y también como un aficionado de los coches y los viajes. Aunque es un fan confeso de Viva Suecia, sus gustos musicales son diversos: desde Bad Bunny hasta María Dolores Pradera, pasando por el Requiem de Mozart o Bohemian Rhapsody de Queen, sus dos piezas musicales favoritas. Pero lo que más le gusta es disfrutar del tiempo libre con su pareja y con sus amigos. "Eso me evade de todo y me hace sentirme pleno y feliz", cuenta el propio edil a Murcia Plaza.
Devoto del Perdón de Murcia
Nacido en 1992, Diego es el menor de una familia con tres hermanas que pasó una infancia feliz en las calles del "entrañable y castizo" barrio de San Antolín, "un pueblecito" dentro de la gran ciudad donde todos se conocen y se llaman por el apodo. "Si volviera a nacer, pediría volver a hacerlo allí", asevera. Atribuye todos sus valores a sus padres, sus dos grandes referentes y fuentes de inspiración "por su fe, por su manera de tratar a la gente y por su manera de entender la vida".
Cofrade del Perdón desde el mismo día en que nació, es ante todo un amante de la Semana Santa, la protagonista de sus primeros recuerdos. El Lunes Santo es el día más importante del año. Su padre es el histórico presidente de la Cofradía del Perdón, Diego Avilés Fernández. "Ser cofrade del Perdón es lo único que sé con certeza que va a quedar en mi vida para siempre. Espero serlo hasta el último día de mi vida", confiesa, emocionado al hablar sobre "una pasión que nunca cesa" y que ante todo supone un nexo de unión de su familia. "Siempre nos encontramos en torno a ella y espero que así lo sea siempre". De hecho, el pasado mes de marzo, ambos, padre e hijo, protagonizaron una escena "atípica y original": pregonaron juntos, a dos voces, la Semana Santa de La Alberca.

- Diego Avilés hijo y Diego Avilés padre, en el pregón de la Semana Santa de La Alberca. -
- Foto: AYTO
De hecho, descubrió su vocación política en el mundo de las cofradías, al conocer a los concejales de la época y al entonces alcalde de Murcia, Miguel Ángel Cámara. Le encantaba escuchar los análisis de su padre sobre la actualidad mientras comían. Con menos de diez años ya se fijaba en José María Aznar, a la sazón presidente del Gobierno: "Analizaba lo que decía, cómo lo decía, cómo se expresaba". A los 18 años se afilió al PP, entró en el Comité Ejecutivo Nacional de Nuevas Generaciones del PP y se convirtió en vocal de la Junta Municipal de su barrio, el Distrito Centro-Oeste, un puesto que mantuvo durante ocho años.
Al tiempo que se adentraba en la política, se graduó en Derecho por la Universidad de Murcia, aunque la Abogacía no le llamó la atención, más interesado en el mundo empresarial. Por eso cursó un máster en Dirección de Empresas (MBA) por Cerem Business School y decidió emprender: junto con dos socios fundó en 2013 una empresa turística mientras terminaba la carrera. Aquel proyecto le curtió y le ayudó a entender que "nadie le regala nada a un emprendedor". La compañía, que sobrevivió a momentos complicados, permaneció activa durante diez años. "La covid nos hizo muy difícil la remontada". Actualmente compagina su función pública con la gestión de unas "casitas rurales" en Cehegín. También es docente colaborador con la Fundación Incyde, según consta en su currículum. Y antes fue miembro del Consejo de Administración de Radiotelevisión Pública de la Región de Murcia de 2015 a 2020.
Pedáneo de su barrio: Distrito Centro-Oeste
Su vocación siempre fue ejercer en la política municipal. En 2019 fue elegido alcalde pedáneo del Distrito Centro-Oeste, que comprende cinco barrios: San Antolín, San Nicolás, San Miguel, Santa Catalina y San Pedro. Aquella intensa experiencia le marcó durante los cuatro años. Averiguó la capacidad de la política para ayudar a los vecinos, desde pequeñas acciones como reparar un bache hasta la gestión de la covid: sentirse útil al mejorar la vida de los demás es una de las mejores sensaciones que ha experimentado. Aquella etapa también le sirvió para afianzar sus buenas relaciones con los medios de comunicación.
No en vano, antes de su irrupción en la primera línea municipal, ya formaba parte de la Glorieta. En 2015 entró como asesor en el Gabinete de Alcaldía y el grupo municipal del PP, donde trabajó hasta 2023. En 2022, cuando aún no era concejal, López Miras le incluyó en la ejecutiva del partido y le designó como secretario de Barrios del PP de la Región de Murcia. El líder del PP regional es, junto con el alcalde José Ballesta, una de las personas que más ha impulsado su carrera política.
En 2023 dio el salto a la primera línea, elegido como número 13 de la candidatura que encabezaba Ballesta. Un puesto que en 2015 y 2019 le habría dejado fuera de la Corporación, pero el arrollador triunfo del PP, con 15 ediles, le aupó hasta el Ayuntamiento. El regidor le encomendó las competencias de Cultura e Identidad, dos carteras que hoy mantiene con Rebeca Pérez al frente. Su buen hacer en estos tres años le ha valido para ganar enteros, cuentan quienes le han visto trabajar de cerca. "Ha sido toda una sorpresa, porque ha demostrado su talento, se ha ganado el reconocimiento del mundo de la cultura, tanto de los profesionales como sobre todo de la juventud y los ámbitos más vanguardistas", apuntan. Y sobre todo bregó codo con codo con Ballesta, su "faro" y su gran referente político.
De Ballesta "he absorbido esa pasión para hacer las cosas, el inconformismo sano y la necesidad de entregarme en cuerpo y alma a esta labor". De él, añade, "he aprendido a tener capacidad de entrega. A entender que Murcia no es menos que nadie y que aspira a tener lo mismo que otras grandes ciudades". Para siempre se llevará sus recuerdos con el alcalde, compartiendo especialmente momentos artísticos, culturales y tradicionales. "Nos emocionábamos con las mismas cosas: sentíamos lo mismo ante una obra de Gaya o un concierto de música clásica. A la hora de describir a Murcia profundizábamos casi de la misma manera. Teníamos un lenguaje común, casi una misma manera de ver muchas cosas. Quizá yo tenía ese algo dentro que él fue regando, cuidando y haciendo crecer", rememora. Por eso se acuerda de él a diario.

- Diego Avilés y Rebeca Pérez. -
- Foto: AYUNTAMIENTO
Vidas paralelas con Rebeca
También es un hombre muy conectado a Rebeca Pérez, con quien ha vivido vidas paralelas. La conoció en sus inicios, cuando ella era una servidora anónima del partido que "pasaba días sin salir de la sede gestionando votos por correo, censos, listados de interventores y apoderados, a cambio de nada". En 2011 ambos aparecieron en la papeleta electoral (ella como número 20, él como suplente) y su relación se estrechó. Volvieron a coincidir en 2015, cuando ella se incorporó como concejala y él se sumó al Gabinete. "Hay algo que me gusta mucho de ella y que muchas veces le digo: lo pequeño te hace grande, porque se detiene en el detalle", reflexiona. "Si alguien la para por la calle y le cuenta un problema, no deja de estar preocupada hasta solucionarlo. Piensa primero en los microdatos, después en los macrodatos. Eso le aporta un valor que no tienen todos los políticos".
Ahora ella, la primera mujer alcaldesa de la historia de Murcia, es su principal valedora. Apuesta por él por su "talento, preparación y muchísima ilusión por Murcia", como le describió en redes sociales. "Estoy segura de que vas a hacer un gran trabajo como portavoz de nuestro grupo municipal", vaticinó. Avilés es el último de los cambios que ha adoptado desde que en mayo tomara las riendas de la Alcaldía de manera sobrevenida. Primero retocó el Gobierno local al poco de tomar posesión al optar por tres 'hombres fuertes': José Guillén, Antonio Navarro y José Francisco Muñoz, este último como portavoz de la Junta de Gobierno local. En julio incorporó al entonces concejal de Salamanca Pedro Martínez Córdoba como nuevo coordinador municipal. Y ahora da otro paso con el relevo en la Portavocía del grupo municipal del PP.
El propio Avilés agradeció públicamente a la primera edil su confianza depositada en él y extendió las gracias a López Miras y Alberto Núñez Feijóo, sus tres jefes de filas. Ahora asume la Portavocía con el inicio del "trepidante" curso político a las puertas. Queda un año de mandato en la Glorieta y en el horizonte asoman ya las elecciones municipales, previstas para mayo de 2027. Su papel constituye una de las claves de la política, pues es la imagen y la voz de la acción política de su grupo y también es el parapeto de las réplicas de la oposición en los Plenos y también en el día a día. Convencido de que puede actuar como "punto de encuentro entre todas las fuerzas políticas", reivindica que se puede "convivir entre la discrepancia", una actitud que incluso es "necesaria". En su mano está.
