MURCIA. Murcia ha comenzado a mover ficha para resolver dos de sus asignaturas pendientes en materia de espacio urbano. La ciudad se enfrenta al reto de dar un nuevo propósito a grandes bolsas de suelo o estructuras que han quedado obsoletas o paralizadas con el paso de los años. Tanto en el casco histórico como en los nuevos desarrollos de la zona norte, la estrategia municipal empieza a virar hacia la reutilización de espacios consolidados para responder a las necesidades reales de vivienda y vida de barrio.
De la terminal de autocares a la vida de barrio
El caso más ambicioso se sitúa en el centro-oeste de la capital. El trasvase progresivo de la estación de autobuses hacia el nodo intermodal de El Carmen permitirá liberar una amplia parcela pública en el barrio de San Andrés. Bajo el nombre de Espacio Estación, el Consistorio abre este mes de octubre un proceso de participación ciudadana para decidir cómo reconvertir ese entorno y coser la brecha urbana que afecta también a los barrios colindantes de San Antolín y San Antón.
Vecinos, comerciantes y colectivos locales podrán realizar sus aportaciones a través de talleres y recorridos a pie para detectar carencias sobre el terreno. El objetivo es diseñar un anteproyecto —previsto para marzo de 2027— que integre nuevas zonas verdes, equipamientos sociales o deportivos y espacio para vivienda, además de dar un impulso al histórico Mercado de San Andrés como motor comercial de la zona.
El rescate de estructuras atascadas para crear vivienda
Esta misma filosofía de aprovechar lo ya construido para generar vivienda se replica en el extremo norte del municipio. La comisión de Urbanismo ha dado luz verde al cambio de uso de la estructura de la Torre Norte, junto a la avenida Juan de Borbón (en Santiago y Zaraiche). El esqueleto, concebido originariamente para albergar oficinas y paralizado desde la crisis inmobiliaria, pasará a convertirse en un edificio residencial de 120 viviendas.
La operación supondrá el ingreso de 2,2 millones de euros en las arcas municipales por parte de la promotora en concepto de compensación urbanística. Desde el grupo municipal socialista ya han reclamado que este dinero no se diluya en el presupuesto general y se destine de forma íntegra a la promoción de vivienda pública y asequible en la ciudad, conectando así la resolución de un problema estético y urbanístico con la demanda de acceso al hogar.