MURCIA. Los palmareños esperan en sus casas con las puertas abiertas y la luz encendida a que pase la imagen de la Virgen del Rosario; o bien se apostan en las bocacalles a la espera de escuchar el padrenuestro, para a continuación unirse al cortejo cantando el Ave María alternativamente con los auroros. Esto es lo que sigue ocurriendo cuando llega el mes de octubre, cada domingo de madrugada, en las calles de El Palmar, que sigue siendo escenario de una tradición con más de 200 años de historia que se transmite de padres a hijos y que aún perdura.
El fotógrafo palmareño J.J. Peñalver ha querido contribuir con su cámara a que no se pierda este patrimonio cultural que conserva la pedanía murciana, motivo por el cual acompañó a los auroros en el año 2024 para retratar esta "singular expresión de oración popular" -como la define la propia Campana de Auroros 'Nuestra Señora del Rosario” de El Palmar-. Las imágenes que comparte en esta ocasión con los lectores de Murcia Plaza muestran las escenas llenas de costumbrismo que se producen y se repiten todos los domingos de este mes, a partir de las seis de la mañana, cuando un grupo de palmareños reza el rosario por distintas calles y barrios del pueblo. Lo hacen acompañando a la imagen de la Virgen del Rosario que abandona la Iglesia de La Purísima para llevar su presencia a los vecinos y con un coro excepcional.
Para el autor de las imágenes, se trata de un reportaje con evocaciones a su propia infancia, ya que en el recorrido pasó por la que había sido su casa de niño, en la Calle de la Gloria "Recordé cuando nuestros padres en esas madrugadas de domingo nos levantaban al paso de la Virgen, que venía precedida por ese toque singular de la campana de mano que ayuda a mantener el ritmo de los cantos, y las voces de los auroros que iban en crescendo hasta el momento de pasar frente a nuestras casas para luego diluirse igualmente en la distancia", rememora Peñalver. Y confiensa que "en aquel lejano entonces, para mí era una mezcla de cultura popular/tradición y un cierto 'respeto' por no llamarlo susto, ya que me sonaba ese sonsonete repetitivo un poco lúgubre".
No obstante, aquel domingo del 2024 fue para él "un encuentro con aquellos recuerdos siguiendo el estandarte y el farol que abren la procesión cámara en mano (sin flash) y disfrutando de los cánticos, las oraciones que el párroco va haciendo entre paradas y/o sobre la marcha. Cruzamos el desvío para acercar la Virgen hasta una esquina por detrás de la Arrixaca con parada y oración especial que sirva de ayuda espiritual y consuelo a los enfermos, y cruzando de vuelta el desvío para enfilar la calle de San Roque camino a la Iglesia".
"Ya la aurora va dando paso a la luz del día, pero la campana no cesa, el farol no se apaga y el rosario sigue su plegaria. Se recogen óbolos de los vecinos que se asoman a la puerta de sus casas al paso del cortejo, cierto que ya no con aquella profusión que yo viví de crío, pero la tradición se mantiene, incluso se van incorporando algunos jóvenes a la campana de auroros, para que esa historia viva no se pierda", señala Peñalver, quien también comparte un video de su canal de YouTube para que se puedan escuchar la campana y los rezos cantados por los auroros.