El litoral de La Manga y Cabo de Palos esconde pequeños tesoros en forma de calas que ofrecen una alternativa al baño en las grandes playas de la zona. Aunque en verano toda esta zona de la Costa Cálida recibe una gran afluencia de gente, estos rincones de arena, piedra y fondos rocosos en los que es posible disfrutar del baño, practicar snorkel o contemplar algunos de los paisajes más singulares de la costa de Cartagena son alternativas para evitar grandes afluencias de personas. Estas son seis calas que merece la pena conocer durante el verano.
Cala Reona, la puerta de entrada a Calblanque

- Cala Reona. -
- Foto: Turismo Región de Murcia
Situada en el extremo de Cabo de Palos, Cala Reona marca la transición entre el núcleo urbano y el Parque Regional de Calblanque, Monte de las Cenizas y Peña del Águila. Su proximidad al espacio protegido la convierte también en punto de partida de diferentes recorridos a pie por el litoral.
La playa combina arena oscura, grava y zonas rocosas, mientras que sus aguas permiten observar la riqueza de los fondos marinos que rodean Cabo de Palos. Es una opción habitual para practicar snorkel y otras actividades acuáticas. Durante el verano cuenta con una elevada afluencia, por lo que conviene acudir a primera hora.
Cala Flores, un rincón entre acantilados

- Cala Flores. -
- Foto: Turismo Región de Murcia
El litoral situado entre Cala Reona y el centro de Cabo de Palos está marcado por pequeñas entradas de mar y formaciones rocosas. Una de las más conocidas es Cala Flores, una playa de unos 130 metros resguardada entre acantilados.
La cala presenta una combinación de arena, grava y piedra, con varios salientes rocosos en sus extremos. Estas características y la claridad habitual de sus aguas la convierten en un enclave adecuado para recorrer el fondo con gafas y tubo.
Aunque se encuentra junto a una zona residencial, conserva una imagen recogida y alejada de las playas urbanas de mayor tamaño. Su espacio limitado provoca que pueda llenarse con facilidad durante los días centrales del verano.
Cala del Pino, sombra natural junto al Mar Menor

- Cala del Pino. -
- Foto: Turismo Región de Murcia
Cala del Pino es una de las imágenes más reconocibles de La Manga. A diferencia de la mayoría de los enclaves de esta selección, se encuentra orientada hacia el Mar Menor y dispone de una zona arbolada que ofrece sombra natural junto a la playa.
Las aguas tranquilas y poco profundas favorecen el baño familiar, mientras que la pinada permite descansar o comer sin alejarse de la orilla. Desde este punto también se contempla una amplia panorámica del Mar Menor y de algunas de sus islas.
Su fácil acceso y su ubicación en pleno centro de La Manga hacen que sea una de las calas más concurridas. Encontrar sitio durante los meses de julio y agosto puede resultar complicado, especialmente durante los fines de semana.
Cala Fría, un baño a los pies del faro

- Cala Fría. -
- Foto: J.M.
El Faro de Cabo de Palos domina desde las alturas Cala Fría, una pequeña entrada del Mediterráneo situada en uno de los puntos más característicos del pueblo. La imagen de la torre sobre las aguas azules convierte este enclave en uno de los más fotografiados de la costa.
La cala tiene un marcado carácter rocoso y alcanza profundidad en poca distancia, por lo que resulta especialmente atractiva para nadadores experimentados y aficionados al snorkel. El acceso se realiza mediante escaleras y no está adaptado para personas con movilidad reducida.
Su orientación al mar abierto obliga a consultar previamente el estado del oleaje y del viento. En los días de calma, la transparencia del agua permite contemplar con facilidad el fondo marino.
Cala del Pato, una piscina junto a Levante

- Cala del Pato. -
- Foto: Viviendo La Manga.
Entre la playa de Levante y el faro aparece Cala del Pato, también conocida como Cala de la Galera. Su nombre procede de una formación rocosa próxima a la orilla cuya silueta recuerda a un pato con la cabeza introducida en el agua.
Se accede desde el paseo de Levante a través de unas escaleras de piedra. Las rocas que rodean la cala actúan como protección y crean una pequeña zona de baño resguardada. El fondo alterna arena, roca y vegetación marina, ofreciendo buenas condiciones para iniciarse en el snorkel.
La cercanía al casco urbano permite combinar el baño con un paseo por Cabo de Palos o una visita al faro, aunque la cala no dispone de los mismos servicios que la vecina playa de Levante.
Cala Dorada, el tesoro escondido de Calblanque

- Cala Dorada. -
- Foto: TURISMO REGIÓN DE MURCIA
Para quienes buscan un entorno más aislado, Cala Dorada representa una de las opciones más especiales. También conocida como Cala de los Dentoles o de los Dentones, se encuentra dentro del Parque Regional de Calblanque, en el tramo de costa que se abre más allá de Cala Reona.
Es una cala pequeña, recogida y rodeada de un paisaje prácticamente virgen. La arena de tonos dorados, las formaciones rocosas y la ausencia de construcciones componen una estampa alejada del perfil urbano de La Manga.
Su acceso requiere realizar un recorrido a pie por senderos costeros o llegar desde el mar, circunstancia que reduce la presencia de bañistas. No cuenta con servicios, vigilancia ni zonas de sombra, por lo que es necesario llevar agua, protección solar y calzado adecuado. Al formar parte de un espacio protegido, todos los residuos deben regresar con el visitante y se debe extremar el cuidado del entorno.
Desde una cala familiar como la del Pino hasta un enclave aislado como Cala Dorada, La Manga y Cabo de Palos ofrecen opciones para descubrir la costa más allá de sus playas principales. Una ruta marcada por aguas transparentes, fondos marinos de gran valor y algunos de los paisajes más reconocibles del litoral de la Región.