San Pedro del Pinatar ya avisó en Semana Santa. El municipio rozó entonces el 80% de ocupación hotelera pese a que el periodo vacacional cayó más pronto de lo habitual y el concejal de Turismo, Javier Castejón, apuntó que aquel resultado acostumbraba a servir como termómetro del verano. La previsión se ha cumplido. Agosto ha cerrado con el 89,36% de las 1.336 plazas disponibles y los alojamientos de categoría superior han alcanzado el 92,51%.
El margen para seguir creciendo durante los meses fuertes es cada vez más estrecho. "Agosto ya era casi imposible de superar, porque estábamos en un 90% y eso es prácticamente un lleno técnico para los hoteles", explica Castejón a Murcia Plaza. En los establecimientos de mayor categoría, añade, la ocupación ha subido alrededor de un punto y muchos fines de semana se ha colgado de hecho el cartel de completo.
"Prácticamente todos los hoteles de categoría superior han estado al 100% durante los fines de semana. No podemos anunciar una ocupación del 100% en el conjunto del mes porque entre semana puede quedar una o dos habitaciones, pero hablamos de un lleno casi absoluto", señala el edil. Los datos de agosto prolongan además el buen comportamiento registrado en julio, cuando la ocupación avanzó cerca de cinco puntos, según indica Castejón.
El verano confirma así las sensaciones que había dejado la Semana Santa. Entonces, el porcentaje pasó del 75,02% de 2025 al 79,89% de 2026. Castejón destacaba además la llegada de turistas que visitaban San Pedro por primera vez y aseguraba que el destino "está de moda". Aquel crecimiento, en unas fechas menos favorables para el turismo de playa, reforzó las expectativas para julio y agosto, que finalmente se han movido cerca de su techo.
Con los meses centrales prácticamente completos, el Ayuntamiento quiere desplazar ahora el objetivo hacia la temporada baja. "Donde podemos crecer es fuera de julio, agosto y septiembre. Esos meses están ya prácticamente llenos, sobre todo julio y agosto, y tenemos que intentar que la gente venga a San Pedro fuera de temporada", sostiene el responsable municipal de Turismo. La promoción de invierno será uno de los ejes con los que el municipio acudirá a Fitur, cita que el Consistorio utiliza como inicio de su campaña turística anual.
La estrategia pasa por mantener los servicios y apoyarse en eventos capaces de generar estancias cuando termina el verano. Castejón recuerda que las playas continúan atendidas durante todo el año. La limpieza es diaria entre julio y septiembre y, durante el invierno, se mantiene tres veces por semana en el Mar Menor y dos en el Mediterráneo.
El calendario cultural y de ocio gana también peso en la elección del destino. Las personas que acudieron al municipio atraídas por fiestas y eventos aumentaron un 40,74% respecto al año anterior. Entre las propuestas con capacidad para movilizar visitantes, el edil cita el Sal de Música, ya consolidado y con impacto directo en la ocupación hotelera.
También ha aumentado la atención presencial, pese al avance de las herramientas digitales. Las oficinas de turismo recibieron en agosto a 2.485 personas, un 29,63% más que en 2025. El grupo de entre 30 y 45 años fue el más numeroso. "Pensaba que la atención presencial podía bajar por las nuevas tecnologías, pero nos ha sorprendido que hayan aumentado las visitas a las oficinas", reconoce Castejón.
Esa atención convivirá con los nuevos servicios digitales. El municipio ha estrenado pantallas informativas y prepara una herramienta en su web turística que permitirá introducir las fechas de una estancia para obtener una propuesta con museos, actividades y otros recursos disponibles durante esos días. El objetivo es que funcione durante todo el año y facilite la planificación de escapadas fuera del verano.
El turismo nacional continúa dominando, con más del 80% de las consultas realizadas. Los principales visitantes proceden de la Región de Murcia, Madrid y Castilla-La Mancha, mientras que Reino Unido y Francia encabezan el mercado extranjero. El sol y playa conserva el primer puesto entre las motivaciones de viaje, seguido por la salud y la belleza, pero el crecimiento de los eventos abre una vía para reducir la dependencia del verano.
En ese intento de ampliar la temporada, Castejón reclama además mayor flexibilidad para que los chiringuitos puedan abrir durante algunos fines de semana de invierno. "En cuanto sale un rayo de sol, en diciembre se puede estar perfectamente en un chiringuito", afirma. A su juicio, las actuales condiciones de Costas dificultan esa continuidad y no siempre encajan con el clima del litoral murciano.
San Pedro del Pinatar cerró la Semana Santa con la sensación de haber ganado nuevos visitantes y llega al final del verano con sus hoteles cerca del límite. El siguiente paso ya no consiste tanto en llenar agosto como en conseguir que una parte de esa demanda vuelva cuando las sombrillas dejan de ocupar la primera línea de playa.