El Ayuntamiento de San Javier quiere desbloquear el futuro urbanístico de La Calavera, uno de los pocos espacios pendientes de desarrollo que todavía conserva la clasificación de suelo urbano en el municipio. Para ello, ha sacado a licitación la redacción del Plan Especial de Ordenación Urbana (PEOU) de este ámbito de Santiago de la Ribera, un contrato que cuenta con un presupuesto de 97.821 euros, IVA incluido, y un plazo máximo de 36 meses.
La actuación afecta a una superficie de 113.853 metros cuadrados situada entre la avenida del Mediterráneo, la calle Río Benamos, el camino LC-13 y el sistema general de comunicaciones SJ-77. Las condiciones recogidas en el planeamiento vigente establecen una edificabilidad de 0,4 metros cuadrados por cada metro cuadrado de suelo y una densidad máxima de 35 viviendas por hectárea. Esta última referencia permitiría albergar alrededor de 400 viviendas, aunque será el nuevo documento el que concrete la ordenación definitiva y su encaje con las construcciones ya existentes.
La Calavera se encuentra actualmente clasificada como suelo urbano sin consolidar, pero carece de ordenación pormenorizada. Las Normas Subsidiarias de San Javier ya contemplaban el desarrollo de la zona mediante un Plan Especial de Reforma Interior, cuya tramitación nunca llegó a iniciarse. Esta figura ha sido sustituida ahora, conforme a la legislación urbanística regional, por un Plan Especial de Ordenación Urbana.
El propio Ayuntamiento destaca el carácter estratégico del enclave ante la progresiva escasez de solares disponibles en San Javier. Los ámbitos que disponen de una ordenación detallada se encuentran prácticamente desarrollados, una situación que limita la capacidad municipal para responder de manera inmediata a nuevas iniciativas residenciales en un contexto de aumento de la demanda y tensión en el mercado inmobiliario.
El objetivo del contrato será elaborar el plan hasta conseguir su aprobación definitiva, incluyendo también los documentos ambientales y los estudios complementarios que sean necesarios. La empresa adjudicataria deberá analizar todas las edificaciones, construcciones e instalaciones existentes, su antigüedad, estado de conservación y situación legal, así como determinar su compatibilidad con la futura ordenación.
El trabajo también incluirá el estudio de las infraestructuras y comunicaciones actuales y de las ampliaciones que resulten necesarias. El plan tendrá que ordenar de manera conjunta el tráfico rodado y los recorridos peatonales, prestando una atención especial al vial SJ-77 situado al norte del ámbito. La solución propuesta deberá adaptarse en la mayor medida posible a la realidad de La Calavera, donde conviven viviendas tradicionales, construcciones más recientes y masas residuales de pinar.
Además de fijar las parcelas edificables y los usos del suelo, el documento deberá reservar los correspondientes espacios libres y equipamientos públicos. También incorporará medidas de sostenibilidad, como sistemas urbanos de drenaje sostenible, soluciones contra la impermeabilización del suelo, captación de agua de lluvia o criterios de renaturalización del entorno.
La adjudicataria tendrá que redactar la memoria y las normas urbanísticas, los planos de información y ordenación, el programa de actuación y los estudios económico y ambiental. Entre los trabajos que podrían resultar necesarios figuran igualmente los análisis de tráfico, inundabilidad, recursos hídricos, ruido o patrimonio arqueológico.
La tramitación se dividirá en tres fases. La primera, con una duración prevista de ocho meses, comprenderá el avance del plan y el documento ambiental inicial. La segunda contará con otros ocho meses para preparar la versión inicial y alcanzar su aprobación inicial. Los veinte meses restantes se destinarán a resolver las alegaciones, recabar los informes sectoriales y elaborar el documento definitivo.
El contrato tiene un valor estimado de 80.844 euros antes de impuestos. Su ejecución concluirá cuando el Plan Especial de La Calavera obtenga la aprobación definitiva sin reservas ni deficiencias pendientes de subsanación.