La farmacéutica Rocío Roca, reconocida por Forbes entre las 50 profesionales más influyentes en dermocosmética en España, ha convertido una farmacia de ámbito local, en Los Belones, en un negocio con alcance nacional gracias a las redes sociales. Un crecimiento que, según explica, no responde tanto a la venta de productos como a un modelo basado en el asesoramiento personalizado.
“Al final te quedas en tu farmacia de pueblo y haciendo lo mismo, pero no puedes darte a conocer”, señala Roca, que encontró en internet la vía para ampliar su público. “Ahora mismo, el que no está en redes sociales no existe”, añade. Su presencia constante —“soy muy pesada y estoy todo el día”— ha sido clave para consolidar una comunidad que no solo compra, sino que sigue sus recomendaciones.
Lejos de competir en precio, la farmacéutica insiste en que su propuesta es distinta. “No es una web de vender el producto más barato. Es un servicio de salud”, explica. En ese sentido, defiende que el valor está en el acompañamiento: “Yo no te estoy vendiendo un retinol y toma, póntelo. Te estoy aportando algo más. Ese es el éxito de la cuenta”.
Ese enfoque se traduce en protocolos completos que combinan cuidado de la piel y hábitos saludables. Bajo lo que denomina servicio “In-N-Out 360”, Roca trabaja tanto el tratamiento externo como la alimentación y la suplementación. “No quiero devolverte la piel de los 20, porque eso es imposible, pero si tienes una piel sana, bonita y luminosa, se va a ver menos la arruga”, afirma. Para ello, analiza factores como déficits vitamínicos, descanso o etapas vitales como la menopausia, donde detecta una creciente demanda. “Intentamos mejorar la calidad de vida del paciente”, resume.
El crecimiento de la cultura del cuidado personal también se refleja en el perfil de sus clientes. Según explica, cada vez más hombres se interesan por este tipo de rutinas, aunque con un enfoque distinto. “Empiezan por la suplementación y luego ya pasan a las cremas. Sus rutinas son mucho más simples, buscan prevención y tratar un poco las arrugas”, apunta.
En paralelo, Roca observa un cambio significativo en el nivel de conocimiento de los usuarios, aunque no siempre para bien. “Ahora vienen con rutinas demasiado largas porque han visto demasiadas cosas en redes sociales. A veces piden cita simplemente para ordenar el caos”, señala. Aun así, reconoce que la concienciación ha aumentado, especialmente en cuestiones como las manchas o el uso de protección solar, aunque advierte de que los más jóvenes siguen sin percibir del todo los riesgos.
El éxito en redes, sin embargo, tiene un coste personal. “Estoy todo el día con el móvil”, admite, lo que afecta a la conciliación familiar. “Mis hijos me dicen: ‘mamá, ¿y tú qué?’. Yo estoy trabajando. Lo entienden, pero no lo entienden”, explica. Y es que su trabajo no termina con la publicación de contenidos: la atención a dudas y consultas se extiende a cualquier hora. “¿Cuándo te surge la duda? Cuando es mi descanso también. Al final estás 24 horas”, resume.
Pese al crecimiento sostenido y a las puntuales avalanchas de pedidos —especialmente en periodos de promociones—, la farmacéutica mantiene una filosofía clara. “Prefiero vender poco y bien y con recomendación, que mucho y mal”, afirma. Un modelo basado en la fidelidad de sus clientes, muchos de los cuales siguen de forma continuada sus rutinas de cuidado.
Aun así, reconoce que vive con cierta incertidumbre ante la volatilidad del entorno digital. “Siempre tengo el miedo de que esto un día explote”, admite. Sin embargo, la realidad, de momento, desmiente ese temor: “Pasa el mes y se vende más, o lo mismo. Tengo muchos clientes fieles”.