Veolia participa en el proyecto de Renaturalización de Balsas de Riego en el entorno del Mar Menor (RNBR), una iniciativa promovida por la Comunidad de Regantes del Campo de Cartagena (CRCC) y financiada por la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, en el marco del Programa de Actuaciones Prioritarias para la Recuperación del Mar Menor.
El proyecto tiene como objetivo transformar ocho balsas de riego en filtros verdes y centros de biodiversidad, reforzando el papel ambiental de unas infraestructuras esenciales para la actividad agraria del Campo de Cartagena.
De este modo, espacios tradicionalmente vinculados al almacenamiento y distribución de agua para riego incorporan nuevas funciones relacionadas con la restauración ecológica, la mejora de la calidad del agua, la conectividad territorial, la reducción de la erosión y la adaptación del regadío a un contexto climático cada vez más exigente.
La iniciativa parte de una idea clave: las infraestructuras hidráulicas pueden seguir cumpliendo su función productiva y, al mismo tiempo, aportar valor ambiental al territorio.
Para ello, el proyecto contempla actuaciones orientadas a favorecer la biodiversidad, crear refugios y hábitats para fauna local, estabilizar riberas y laderas, generar corredores ecológicos, mejorar la calidad del agua mediante vegetación y avanzar en modelos de eficiencia hídrica e innovación agrícola.
El director territorial de Veolia en la Región de Murcia, Juan José Alonso, ha destacado que “este proyecto demuestra que la gestión del agua y la protección ambiental deben avanzar de la mano, especialmente en territorios tan sensibles como el entorno del Mar Menor”.
Según ha señalado, “la renaturalización de balsas de riego permite aportar valor ambiental a infraestructuras ya existentes, reforzar la biodiversidad y contribuir a un modelo de regadío más eficiente, sostenible y adaptado a los retos climáticos”.
Entre las actuaciones desarrolladas destacan la instalación de vegetación para favorecer la función de las balsas como filtros verdes, la revegetación de taludes y parcelas próximas, la mejora de la integración paisajística y la creación de espacios capaces de actuar como refugio para aves, anfibios, reptiles, peces e insectos acuáticos.
Estas intervenciones permiten reducir la presión sobre el entorno, mejorar la estabilidad de los suelos y favorecer la presencia de biodiversidad en un paisaje agrícola intensivo.
Los avances del proyecto muestran ya el potencial ecológico de estas infraestructuras. En el seguimiento realizado se ha constatado la presencia de 38 especies distintas de aves en el conjunto de las balsas monitorizadas, lo que confirma el valor de estos cuerpos de agua artificiales como refugios e islas de biodiversidad en entornos agrícolas.
También se han registrado diferentes especies de odonatos, grupo de insectos en el que se incluyen libélulas y caballitos del diablo, cuya presencia constituye un indicador relevante de la evolución ambiental de estos espacios.
Otra de las líneas destacadas es la evaluación de cultivos alternativos de bajo consumo hídrico en la balsa de Torre Pacheco.
Esta actuación permite estudiar especies con alta tolerancia al estrés hídrico y salino, así como su posible viabilidad ambiental, agronómica y económica.
Entre las especies seleccionadas figuran cultivos y variedades adaptadas a condiciones de escasez de agua, como la trufa del desierto, la higuera, el granado, el jinjolero, el sicómoro o la palera sin pinchos, junto a especies arbustivas orientadas a restaurar la cubierta vegetal con menores requerimientos hídricos.
La participación de Veolia se ha desarrollado también en espacios técnicos vinculados al proyecto, con la intervención del biólogo y paisajista Pedro José Moya Adán en el debate sobre renaturalización y digitalización del regadío, y de María Carvajal Blasco, coordinadora de proyectos de renaturalización de Veolia, que ha abordado el seguimiento de la implantación del RNBR en materia de biodiversidad y calidad del agua.
En este marco, Veolia aporta su experiencia técnica en la gestión sostenible del ciclo del agua, la regeneración de recursos y la aplicación de soluciones ambientales en el territorio.
La compañía participa en el seguimiento de la implantación del proyecto y en la coordinación de informes integrados de calidad del agua y biodiversidad, herramientas que permiten analizar la evolución de las actuaciones, medir su impacto y orientar futuras intervenciones.
No es la primera vez que Veolia aporta todo su conocimiento y experiencia para mejorar el entorno del Mar Menor.
La compañía también ha trabajado conjuntamente con el Ayuntamiento de Murcia, el Ayuntamiento de Cartagena y el Ministerio para la Transición Ecológica para conseguir un total de cinco millones de euros con los que se han realizado actuaciones para la mejora del saneamiento de todo el entorno de la laguna salada.
De este modo, con la participación en el proyecto RNBR, Veolia refuerza su papel como aliada técnica en iniciativas orientadas a la transformación ecológica y a la adaptación del territorio al cambio climático.
La renaturalización de balsas de riego demuestra que la sostenibilidad puede construirse también a partir de infraestructuras existentes, dotándolas de nuevas funciones ambientales sin renunciar a su papel esencial para el regadío del Campo de Cartagena.